Texas está evaluando una nueva estrategia que podría cambiar radicalmente la forma en que maneja la crisis migratoria en su territorio. En lugar de transportar migrantes a ‘ciudades santuario’ como Nueva York, Chicago o Denver, el estado planea enviarlos directamente a centros de detención de ICE (Inmigración y Control de Aduanas) para acelerar su procesamiento y eventual deportación, en un operativo calificado como de “fast-track”.

Este enfoque, sin la aprobación del gobernador Greg Abbott aún, busca intensificar la Operación Lone Star, una iniciativa estatal que ha sido clave para disuadir a migrantes de cruzar ilegalmente la frontera. Según una fuente del Gobierno texano, “este esfuerzo asegura que el estado siga comprometido con la seguridad fronteriza, habiendo invertido grandes sumas de dinero de los contribuyentes en infraestructura y recursos para mantener el control en la frontera”.

Bajo este nuevo esquema, los autobuses fletados por Texas desde ciudades fronterizas serían redirigidos a instalaciones de ICE en lugar de destinos como Nueva York o Los Angeles. Esto permitiría que los agentes federales procesen a los migrantes de manera más rápida y eficiente.

Desde el inicio de la Operación Lone Star en 2022, Texas ha transportado a cerca de 120 mil migrantes hacia ‘ciudades santuario’ para evidenciar la magnitud de la crisis fronteriza.

Nueva York, en particular, recibió a 45 mil 900 migrantes, lo que generó una sobrecarga en los servicios locales y tensiones políticas con las autoridades de la ciudad.

Sin embargo, los envíos de autobuses cesaron en el verano de 2023 debido a una disminución en los cruces ilegales, atribuida a un endurecimiento de las políticas estatales y a la orden ejecutiva del presidente Joe Biden que restringió las solicitudes de asilo. Las aprehensiones de migrantes en Texas cayeron un 32% en junio de 2023 y continuaron disminuyendo en los meses siguientes.

La controversia nacional estalló en 2022 cuando el gobernador de Texas, Greg Abbott, comenzó a enviar migrantes a enclaves demócratas en una estratagema política bajo la controvertida iniciativa Operation Lone Star. Desde abril de 2022, Abbott ha enviado a más de 60 mil migrantes en autobuses por todo Estados Unidos.

Lo que comenzó como una maniobra se ha convertido lentamente en un sistema metódico de trasladar a decenas de miles de migrantes por todo Estados Unidos en autobús, todavía en gran parte a ciudades controladas por los demócratas.

En el marco de la Operation Lone Star, se han enviado más de 4 mil 400 migrantes desde El Paso a ciudades de todo el país.

Por otra parte, la ciudad de El Paso envió casi 200 camiones chárter y más de 8 mil migrantes a la ciudad de Nueva York, Chicago y Denver por su cuenta. Casi un tercio de esos chárters se enviaron a Nueva York.

Colaboración con la administración entrante

Tom Homan, ‘zar fronterizo’ del presidente electo, expresó interés en trabajar con Texas para implementar el plan y aseguró que la administración entrante priorizará la deportación de migrantes que representen amenazas a la seguridad pública y nacional.

Homan también destacó que la administración federal trabajará de la mano con Texas para asegurar la frontera. “Abbott no tiene que preocuparse de que esta administración lo demande por tomar medidas para asegurar la frontera de Texas”, afirmó.

Preparativos en Texas para futuras deportaciones

En anticipación a un posible regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Texas ya ha identificado terrenos estatales en El Paso y otras áreas para construir centros de detención y deportación. La comisionada de Tierras de Texas, Dawn Buckingham, anunció que su oficina ha destinado 1,402 acres de tierras estatales para esta tarea, como parte de la “Iniciativa Jocelyn”, en memoria de Jocelyn Nungaray, una niña de 12 años presuntamente asesinada por migrantes.

“Esta iniciativa amplía nuestra oferta inicial para la administración entrante, proporcionando terrenos estratégicos para deportar a inmigrantes ilegales violentos y criminales”, aseguró Buckingham durante una visita a la frontera.

Críticas y preocupaciones

El plan, que debe ser aprobado por el gobernador Abbott, no está exento de controversias. Activistas y defensores de los derechos humanos han señalado que estas medidas pueden generar violaciones a los derechos de los migrantes, especialmente para aquellos que buscan asilo legítimo. Además, las tensiones entre Texas y el Gobierno federal han sido una constante en el manejo de la crisis migratoria, y este nuevo enfoque podría intensificar las disputas legales y políticas.

Un impacto a largo plazo

La implementación de esta estrategia marcaría un cambio significativo en la política migratoria de Texas y en la relación entre los estados fronterizos y el Gobierno federal. Mientras tanto, miles de migrantes y comunidades en ambos lados de la frontera esperan el desenlace de esta propuesta, que podría redefinir el panorama migratorio de Estados Unidos.