Llojan Almaraz, maestro de matemáticas en la Captain Walter E. Clarke Middle School de El Paso, llevaba una vida aparentemente ejemplar.

Sin embargo, el 13 de septiembre fue arrestado por acoso sexual infantil (grooming), abuso sexual y envío de mensajes explícitos a una estudiante de 12 años, con quien tuvo relaciones íntimas y a quien dijo querer convertir en su “esclava sexual”.

Acusado de grooming, mantener una relación inapropiada con una estudiante, indecencia con un menor y exhibición sexual, fue puesto en libertad bajo una fianza de 150 mil dólares al día siguiente. Apenas una semana después, el 20 de septiembre, volvió a ser detenido, esta vez por dos cargos de solicitud en línea a una menor, saliendo de nuevo tras pagar una fianza de $80 mil.

Su fotografía de ingreso a la cárcel no fue publicada, ni tampoco se nombró abogado defensor en los registros judiciales. Mientras tanto, el Distrito Escolar Independiente de Socorro (SISD) colocó a Almaraz en licencia administrativa mientras la investigación seguía su curso. “Este asunto es parte de una investigación en curso”, comentó la portavoz del distrito, Christy Flores-Jones, evitando proporcionar detalles adicionales.

El inicio del grooming

Almaraz comenzó a trabajar en la escuela el 18 de octubre de 2021 y fue maestro de la presunta víctima durante el año escolar 2023-2024. Según los informes, el primer indicio del comportamiento inapropiado del maestro surgió en agosto, cuando un oficial del Departamento de Policía del SISD fue alertado sobre la existencia de una posible relación inapropiada entre Almaraz y una estudiante.

La madre de la niña notificó a las autoridades sobre la comunicación frecuente entre Almaraz y su hija, que incluía llamadas y mensajes de texto. En uno de esos mensajes, según la declaración jurada, Almaraz envió “imágenes en vivo” de sí mismo exponiéndose. También se descubrió que le había hecho varios regalos a la niña, entre ellos un llavero, una figura FunkoPop, dijes para una pulsera Pandora y un collar de oro. Estos regalos eran parte de su estrategia para ganarse la confianza de la menor y afianzar su control emocional sobre ella.

Pero lo más alarmante de los mensajes fue el contenido explícito y las intenciones que Almaraz describía. Según la investigación, el maestro le confesaba a la niña que quería “tratarla como una esclava sexual” y expresaba su deseo de embarazarla. Incluso le enviaba dinero a través de aplicaciones móviles para que ella comprara café en Starbucks y otros artículos.

Encuentros físicos

La relación entre Almaraz y la niña comenzó alrededor de octubre de 2023, durante la temporada de voleibol, cuando ella tenía sólo 12 años. A través de la aplicación SportsYou, usada por entrenadores y estudiantes para la comunicación deportiva, empezaron a intercambiar mensajes. Con el tiempo, pasaron a enviarse mensajes directamente por teléfono.

El abuso físico comenzó en junio cuando se encontraron en dos ocasiones en un complejo de apartamentos donde vivía la niña con su madre. En estos encuentros, según la declaración jurada, Almaraz no sólo la tocó inapropiadamente y la besó, sino que también la obligó a ejecutar actos sexuales. Los mensajes que envió después revelaron sus fantasías de continuar con estos abusos dentro de su propio salón de clases, describiendo detalladamente los actos que planeaba realizar.

En uno de los mensajes más inquietantes, Almaraz le decía a la menor que quería “ser su primer todo”. Esta manipulación emocional, junto con los abusos físicos, reflejan la manera en que Almaraz utilizaba su posición de poder para explotar a la menor.

Segunda víctima sale a la luz

La Policía entrevistó a otra menor, también ex alumna de Almaraz, el 5 de septiembre. Esta segunda víctima relató que su comunicación con el maestro comenzó a través de la aplicación SportsYou, una plataforma utilizada para compartir información sobre deportes escolares entre entrenadores, atletas y padres. Posteriormente, Almaraz comenzó a hablar con la estudiante a través de una cuenta falsa de TikTok que él mismo había creado.

Almaraz le enviaba regalos y la llamaba su “número uno”, creando una atmósfera de atención especial y favoritismo, una táctica clásica de grooming. La menor expresó al oficial que, aunque inicialmente no se dio cuenta de las intenciones de Almaraz, comenzó a sentir que estaba siendo manipulada y preparada para algo más. Esta incomodidad la llevó a cortar la comunicación con él antes de que la situación empeorara.

La declaración de esta segunda estudiante confirmó el patrón preocupante de comportamiento por parte de Almaraz, quien utilizaba su rol como maestro para atraer y manipular a estudiantes adolescentes, ofreciéndoles regalos y atención especial para ganar su confianza.

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