En medio de un clima de creciente tensión, miedo y vulnerabilidad, cientos de familias migrantes en la región Paso del Norte viven con temor tras el restablecimiento y expansión de los operativos de detención por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Las recientes acciones, reportadas en localidades como Las Cruces, Vado y Berino, han sido calificadas por líderes comunitarios como ilegales, inhumanas y profundamente peligrosas.

Fernando García, director de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos (BNHR), denunció públicamente estas redadas, señalando que representan un patrón de hostigamiento que pone en riesgo la integridad física y emocional de las comunidades migrantes.

“Estamos muy preocupados al ver cómo se ha intensificado el número de incidentes y acciones de ICE aquí en la región fronteriza”, advirtió García.

Además, apuntó: “Vemos una clara intención de expandir los operativos en las siguientes semanas. Nos estamos dedicando a informar a la gente sobre sus derechos constitucionales, porque todos —documentados o no— tienen derechos en este país”.

Violaciones al debido proceso

Según testimonios recopilados por la organización, varios agentes de ICE han realizado visitas a hogares y negocios sin órdenes judiciales, violando derechos básicos como el debido proceso y la privacidad.

García recordó que la Constitución protege a toda persona en territorio estadounidense y subrayó que “si un agente no tiene una orden de cateo firmada por un juez, nadie está obligado a abrir la puerta ni a responder preguntas”.

El retorno del discurso de odio

Más allá del plano legal, el líder fronterizo alertó sobre los efectos sociales de estos operativos: la normalización del miedo, la desconfianza y el perfil racial, algo que, asegura, revive los traumas de eventos recientes.

“Estamos viendo cómo se repite el mismo lenguaje de odio que utilizó Donald Trump en su momento. Esa narrativa peligrosa, que criminaliza y deshumaniza al inmigrante, es la misma que motivó el ataque racista de 2019 en el Walmart de El Paso. Hoy, ese discurso ha regresado con más fuerza”, lamentó García.

El activista y defensor de los derechos humanos y civiles aprovechó para informar que el próximo 3 de agosto se conmemora un año más de aquella tragedia que dejó 23 personas muertas en un atentado perpetrado por un supremacista blanco que viajó desde Dallas con el objetivo explícito de matar latinos.

Conmemoración y resistencia pacífica

En respuesta, la Red Fronteriza y la ciudad de El Paso unirán fuerzas este año en un evento conjunto en el parque Ponder a las 9:00 a.m., seguido de una procesión hasta el Walmart, en memoria de las víctimas y como acto de resistencia pacífica frente al odio.

“No podemos permitir que el miedo nos divida. Tenemos que responder con unidad, con información y con dignidad”, dijo García. “Estamos en el mismo bote, personas con y sin documentos. La ley migratoria se está aplicando con base en la apariencia, y eso es inaceptable”.

García también recordó que en California, una jueza federal ordenó suspender operativos similares tras confirmar la existencia de perfil racial en las detenciones.

“Este gobierno está dispuesto a cometer actos ilegales y violentos contra nuestra comunidad. Por eso insistimos: vamos a mantenernos del lado de la legalidad, vamos a exigir que se respeten nuestros derechos… y lo haremos sin violencia”, concluyó.

Mientras tanto, las organizaciones de derechos humanos redoblan sus esfuerzos en la región para distribuir información sobre cómo actuar ante redadas y visitas de ICE.