La tormenta arancelaria entre Estados Unidos y China ha cobrado una nueva víctima, esta vez en el corazón del desierto texano. Helen of Troy Ltd., la única empresa con sede en El Paso que cotiza en Wall Street, ha visto desplomarse su valor de mercado en más del 79% en un solo año, reflejo no sólo de los embates comerciales sino también de una transformación estructural que ha sembrado incertidumbre entre inversores.
La compañía, que comercializa productos de consumo bajo marcas reconocidas como Oxo, Hydro Flask, Vicks, Braun, Honeywell, Hot Tools y Revlon, cerró el 15 de julio con un precio de acción de $20.05, su nivel más bajo en 16 años. Un desplome que representa una caída desde los 2 mil 400 millones de dólares en valor bursátil en mayo de 2024 hasta $498.4 millones este mes, según datos de Yahoo Finance.
El golpe no fue sólo simbólico. Durante el primer trimestre fiscal, la empresa registró una pérdida neta de $450.7 millones de dólares, en marcado contraste con los $6.2 millones de ganancia obtenidos en el mismo período del año anterior.
Gran parte de esa pérdida corresponde a un ajuste contable que redujo su goodwill –es decir, su reputación comercial– en $436.2 millones, a raíz del desplome sostenido en su acción.
Este ajuste refleja una realidad más dura: las ventas cayeron un 11%, o $45.1 millones, en comparación con el mismo trimestre de 2024, alcanzando apenas $371.7 millones de dólares. El CEO interino Brian Grass atribuyó buena parte de esta caída a los efectos de los aranceles impuestos por la administración Trump, que siguen impactando su cadena de suministro, pese a que la empresa ya comenzó a trasladar parte de su manufactura de China al Sureste asiático.
“El entorno macroeconómico sigue siendo incierto, con fricciones geopolíticas, cambios en el comportamiento del consumidor y disrupciones en el comercio global”, dijo Grass durante una llamada con analistas de Wall Street el pasado 10 de julio, según una transcripción de Seeking Alpha.
Sin embargo, también lanzó un mensaje de optimismo: “Estoy convencido de que estamos construyendo una Helen of Troy más fuerte y resiliente, mejor preparada para navegar el cambio y capitalizar oportunidades”.
Fundada hace 57 años, Helen of Troy no sólo es una multinacional con 1,863 empleados en todo el mundo, sino también un pilar empresarial de El Paso. Aunque su número exacto de trabajadores locales no se ha actualizado desde 2022, cuando se estimaba en unos 400 empleados, la compañía mantiene presencia activa en la ciudad y se reubicó en nuevas oficinas en el Centro, tras vender su antigua sede en el Oeste de El Paso.
Su valor empresarial total –que incluye deuda y otras obligaciones– también refleja el golpe: cayó cerca de mil millones en el último año, hasta ubicarse en $1,400 millones.
Para El Paso, esta caída representa mucho más que números en una pantalla de cotización. Significa la erosión de uno de sus símbolos de orgullo económico en el escenario global, en medio de una guerra comercial que no muestra señales de resolución clara.
En una época donde las tensiones comerciales se entrelazan con la volatilidad de los mercados y la transformación de modelos de negocio, el caso de Helen of Troy se convierte en un termómetro del costo real –económico y reputacional– de la incertidumbre global.