La doceava edición de “Abrazos, No Muros”, evento que permitiría a cientos de madres reunirse brevemente con sus hijos en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, fue cancelada abruptamente por órdenes del gobierno de Donald Trump, a pesar de contar con todos los permisos requeridos de las agencias locales.
El evento, programado para el 10 de mayo, Día de las Madres, fue suspendido tras el despliegue de soldados del Departamento de Defensa en la zona, ahora declarada “área militar”, dependiente de la base castrense Fort Bliss.
Esta designación de la frontera como zona militarizada –que se extiende desde El Paso hasta Fort Stockton– ha sido el principal obstáculo para la realización del encuentro, ya que cualquier indocumentado que la cruce será detenido por soldados y acusado de ingresar a áreas militares, para después ser turnado a autoridades migratorias en aras de ser deportado.
Fernando García, director de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos (BNHR), denunció que la medida responde a una decisión política de la administración Trump, la cual ha obstaculizado iniciativas humanitarias en la región fronteriza.
“Es una decisión política errónea, distorsionada e inhumana. Argumentan una invasión en la frontera, que no existe: las cifras de cruces son bajas. Esto refleja el espíritu antiinmigrante de Trump, que prefiere soldados en lugar de soluciones humanas”, declaró el líder de BNHR.
García explicó que, pese a haber obtenido previamente permisos de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), la Patrulla Fronteriza, la Guardia Nacional de Texas y autoridades de Juárez, una orden “desde Washington” bloqueó la realización del encuentro.
“Ya teníamos el aval de las autoridades involucradas, pero la declaración de la frontera como zona militar, bajo control del Departamento de Defensa, lo impidió. Regionalmente no había objeciones, pero la orden vino desde Washington”, reiteró García en conferencia de prensa.
El evento humanitario, realizado desde 2016 en el cauce del río Grande (río Bravo, del lado mexicano), había permitido que miles de familias separadas por décadas pudieran abrazarse por unos minutos. Aunque fue suspendido durante la pandemia, nunca antes había sido cancelado por prohibición gubernamental.
Ante la cancelación, las organizaciones convocaron a una protesta simbólica y pacífica denominada “Madres de la Frontera: Love Without Borders”, un acto simbólico en el que las familias se verán desde lados opuestos del muro, sin poder tocarse.
García detalló que del lado estadounidense se reunirán a las 10:00 horas en el parque Doniphan -1800 Paisano-, y del lado mexicano en el Monumento ‘El Cigarro’, ubicado en la glorieta del bulevar Bernardo Norzagaray.
“Cada quien en su territorio, de cada lado del río, celebraremos y reconoceremos con música de mariachi y la presencia de títeres gigantes la unidad que existe entre El Paso y Ciudad Juárez. Levantaremos la voz de que somos una sola comunidad, y aunque han tratado de dividirnos en múltiples ocasiones, vamos a insistir: no militarizar nuestra frontera ni separar a nuestras familias. La solución tiene que pasar por nuestra dignidad y nuestros derechos”, afirmó.
“Para las madres fue una decepción enorme. Esto ya no es solo un encuentro, sino una denuncia contra la militarización que criminaliza nuestros lazos familiares”, señaló García, tras cuestionar el argumento del Gobierno federal sobre una supuesta invasión fronteriza.
El activista lamentó que, por primera vez en una década, madres e hijos separados no podrán abrazarse en el río, un acto que calificó de “amenaza simbólica” para el Gobierno. “El abrazo fue una amenaza. Esta administración no quiere ver familias reunidas, aunque sea por unos minutos”, denunció.
Para los defensores de derechos civiles, el contexto no es menor: según la Red Fronteriza, millones de familias siguen separadas por deportaciones y políticas como “Quédate en México”.
“Destruyen la unidad básica de la sociedad: la familia. Y ni siquiera permiten un abrazo”, expresó García, quien advirtió que la cancelación de “Abrazos, No Muros” es solo un ejemplo de un problema mayor: la frontera convertida en zona de guerra.
La BNHR exigió el fin de las políticas que, bajo el argumento de seguridad, vulneran derechos básicos como el reencuentro humano. “Reclamamos dignidad y la desmilitarización de nuestras comunidades”, sentenció.
Para los organizadores, si bien la cancelación cerró una puerta, no acabó con su espíritu de lucha, sino que, por el contrario, abrió paso a una nueva campaña llamada “Madres de la frontera, amor sin fronteras” para enaltecer la reunificación familiar “porque la familia importa más que cualquier política racista antiinmigrante”.
García resaltó que la cancelación se originó tras el despliegue de soldados en la recién denominada zona militar fronteriza, implementada primero en el estado de Nuevo México y posteriormente en Texas.
“Ahora el control de toda esa región fronteriza ya no está en manos de instituciones civiles como las agencias mencionadas, ya ni siquiera es la Patrulla Fronteriza, sino los soldados del Departamento de Defensa”, lamentó.
Agregó que “Abrazos, No Muros” abrió la posibilidad de imaginar un futuro donde esas familias pudieran estar juntas. “Estamos hablando de millones de familias que están separadas hoy en día, y esa separación se ha hecho más profunda”, concluyó, denunciando el “espíritu inhumano” que ha militarizado las fronteras.