El alma de México volvió a latir en el corazón del desierto. Entre aromas de cempasúchil, incienso, el sonido de los mariachis y el colorido de las catrinas, miles de paseños y visitantes de ambos lados de la frontera acudieron ayer sábado al Distrito de las Artes del Centro para celebrar el Día de los Muertos, una tradición que une generaciones y culturas bajo un mismo sentimiento: recordar con alegría a quienes ya partieron.
Desde las 11 de la mañana, San Jacinto Plaza y Cleveland Square Park se convirtieron en un gran escenario cultural con actividades gratuitas para toda la familia.
Los asistentes disfrutaron de talleres, exposiciones, presentaciones folclóricas y el tradicional Mercadito by The Market EP, donde más de 50 vendedores ofrecieron artesanías, antojitos mexicanos y bebidas típicas, llenando el ambiente de sabores y colores.
El tema de este año, los alebrijes, inspiró a cientos de artistas y creadores locales a dar vida a criaturas fantásticas que desfilaron entre la multitud, combinando la tradición del arte popular con la magia de la imaginación.
Las autoridades del Departamento de Museos y Asuntos Culturales de la Ciudad de El Paso destacaron la amplia participación comunitaria y el entusiasmo del público.
“Cada año crece el interés por esta celebración que une a las familias y honra nuestras raíces. Nos llena de orgullo ver cómo El Paso mantiene viva una tradición que forma parte del patrimonio cultural compartido entre México y Estados Unidos”, señaló un portavoz del departamento de Museos.
El momento más esperado llegó a las 4 de la tarde, cuando dio inicio el gran Desfile del Día de los Muertos, presentado por GECU Federal Credit Union, con la participación de más de 40 contingentes. Catrinas de elegantes sombreros, danzantes aztecas, músicos, carrozas decoradas y hasta un perrito xoloitzcuintle desfilaron por las calles del centro, deslumbrando a las familias que abarrotaron las banquetas para disfrutar del espectáculo.
“El Día de los Muertos no solo es un homenaje a los que se fueron, sino también una fiesta por los que seguimos celebrando la vida”, dijo emocionada Karla Lira, quien junto con sus tres hijos y su esposo Fabián, disfrutó del espectáculo.
A lo largo del recorrido, el sonido de los tambores y la música tradicional marcaban el paso de los contingentes, mientras los niños reían al ver los enormes alebrijes de vivos colores. En cada esquina, se respiraba emoción, arte y orgullo cultural.
En el Museo Cultural México-Americano (MACC), las actividades continuaron con altares comunitarios, presentaciones del Ballet Folklórico Paso del Norte, sesiones de cuento “Codex Miquiztli”, la proyección de la película Coco y la experiencia inmersiva “Entre Mundos”, que transportó a los visitantes a un paisaje místico inspirado en el desierto de Chihuahua.
El cierre de la jornada estuvo a cargo del grupo Frontera Bugalú, que a las 8 de la noche puso a bailar a todos en San Jacinto Plaza, fusionando ritmos latinos, jazz y cumbia para celebrar la vida con energía y alegría.
Ana Rodríguez y Jorge Chávez, residentes del este de la ciudad, compartieron su emoción por poder revivir una de las tradiciones más queridas de su país natal.
“Estuvo muy bonito todo lo del Día de Muertos, todo el significado nos gustó mucho desde el principio hasta el final”, expresaron con evidente entusiasmo.
Para ellos, la experiencia significó algo más que admirar los coloridos altares o las catrinas monumentales: fue la oportunidad de reconectar con sus raíces y recordar a quienes ya partieron.
“Nos llamó la atención todo, volver a vivir la cultura mexicana aquí en Estados Unidos, tan cerca de Juárez. Es bonito sentir a nuestros seres queridos difuntos, recordarlos con alegría”, dijo Ana.
Como muchos asistentes, destacaron la importancia de mantener viva la tradición en esta región binacional, donde las fronteras se desdibujan cuando se trata de celebrar la vida y la memoria.
El festival fue organizado por el Departamento de Museos y Asuntos Culturales (MCAD) y la Asociación Cultural México-Americana (MACC), con el apoyo de instituciones locales, fundaciones y patrocinadores que hicieron posible una celebración que ya es símbolo de identidad y orgullo fronterizo.
“El Día de los Muertos no solo es un homenaje a los que se fueron, también es una fiesta por los que seguimos celebrando la vida”, dijo emocionada Karla Lira, quien junto con sus tres hijos y su esposo Fabián, disfrutó del espectáculo y escuchaba emocionada.
El festival fue organizado por el Departamento de Museos y Asuntos Culturales (MCAD) y la Asociación Cultural México-Americana (MACC), con el apoyo de instituciones locales, fundaciones y patrocinadores que hicieron posible una celebración que ya es símbolo de identidad y orgullo fronterizo.