Después de tres décadas de dominio republicano, Texas eligió el martes a dos demócratas para dos de sus principales cargos. James Talarico derrotó al fiscal general Ken Paxton en la contienda por el Senado de Estados Unidos, y Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott, con lo que será la primera latina en gobernar el estado. The Associated Press declaró ganadores a ambos.

Los resultados son un terremoto político que Texas no veía en lo que va del siglo. Dan al Partido Demócrata su primera victoria estatal desde 1994, y ponen fin a la racha vigente más larga de dominio de un solo partido en cualquier estado del país. La sequía de los demócratas en el Senado era aún más larga, pues se remontaba a 1988, cuando Rick Perry todavía era legislador estatal demócrata, los Vaqueros de Dallas tenían como entrenador a Tom Landry y Talarico aún no había nacido.

Talarico, representante estatal de Austin de 37 años, cuatro veces electo y exmaestro de secundaria, se impuso a Paxton pese a un alud de dinero externo. La AP declaró el resultado poco después de las 10:00 p.m., con una ventaja que, de mantenerse, superaría con holgura la estrecha delantera que le daban las encuestas antes del día de la elección.

Su arrastre parecía extenderse hasta los últimos renglones de la boleta, y dejaba a los demócratas en posición de ganar terreno en la Cámara de Representantes de Texas y en cargos locales de todo el estado.

La victoria lanza a Talarico, seminarista presbiteriano y recién llegado a la política federal, al primer plano nacional del Partido Demócrata. También deja mal parado al presidente Donald Trump, quien jugó su capital político para elevar a Paxton, pese a las advertencias de otros líderes republicanos de que el fiscal general, golpeado por escándalos, pondría en riesgo el escaño.

Paxton se convierte en el primer candidato republicano al Senado en perder en Texas en 38 años. Cargó hasta el final con su historial legal y ético, que incluyó una acusación formal por fraude bursátil y un juicio político del que fue absuelto, y con una economía débil, marcada por precios altos de gasolina y alimentos. Talarico puso esas dos vulnerabilidades en el centro de su mensaje: atribuyó el malestar económico de los votantes a los multimillonarios y a los políticos corruptos. Incluso muchos simpatizantes de Paxton dijeron a los encuestadores que votaban más contra Talarico que a favor del fiscal general.

La tesis de Talarico fue constante: la verdadera línea divisoria en Texas no está entre la izquierda y la derecha, sino entre quienes están arriba y quienes están abajo. Paxton, por su parte, lo retrató como un radical y cerró su campaña con una gira temática sobre la Revolución de Texas, retándolo a "venir a tomarlo". Los republicanos gastaron cientos de millones de dólares en anuncios con declaraciones pasadas de Talarico, pero los votantes ubicaron la economía y el costo de la vida como su principal tema, con menos interés en asuntos culturales, como los derechos de las personas trans y la inmigración, que habían frustrado antes a los demócratas en Texas.

En el cuartel de Talarico, en el Long Center de Austin, miles de simpatizantes estallaron en gritos con cada margen demócrata que aparecía en la pantalla. Laura y Greg Hitt, demócratas de toda la vida que esperaban una victoria estatal desde los tiempos de Ann Richards, dijeron que el momento era casi imposible de asimilar. "Te da fe en la humanidad", dijo Laura Hitt, maestra jubilada. "Me dice que hay personas que quieren pedirle cuentas a esta administración", agregó Greg Hitt.

La gubernatura: caída de un gobernador de tres periodos

Abbott reconoció su derrota a las 10:00 p.m., en su fiesta de resultados, y dijo que acababa de hablar por teléfono con Hinojosa para felicitarla.

"Amo a nuestro estado. Ha sido un honor servirlo. Y sepan que dejamos a Texas en mucho mejor condición que nunca. Juntos hemos logrado mucho", dijo.

Hinojosa, de 52 años, nacida en Brownsville, abogada laboral y representante estatal de Austin en su quinto periodo, le negó a Abbott un cuarto periodo récord. Será la primera mujer en gobernar Texas desde Ann Richards, la última demócrata en el cargo, quien perdió la reelección ante George W. Bush en 1994. El estado no elegía a un demócrata como gobernador desde 1990.

Su campaña parecía una apuesta perdida desde el inicio. Pocos fuera del centro de Texas la conocían cuando la lanzó, en octubre de 2025, y durante gran parte del año Abbott la ignoró. Eclipsada por la contienda del Senado, y superada en recaudación por su propio rival y por el nuevo abanderado de su partido, batalló durante meses para que se la tomara en serio. Abbott entró al año con más de $100 millones de dólares en efectivo, y su gasto total en publicidad alcanzó casi $118 millones de dólares, frente a los $26 millones de dólares de Hinojosa.

Con una promesa populista de revitalizar las escuelas públicas y depurar el gobierno estatal de la influencia excesiva de corporaciones y multimillonarios, Hinojosa superó una desventaja de gasto de más de cuatro a uno. La ayudaron una contienda competitiva por el Senado en la misma boleta, el descontento por los centros de datos y un ambiente político favorable a los demócratas. En campaña, planteó la elección con una pregunta: "¿Va a ser este un Texas hecho por y para la gente, o es este el mundo de los multimillonarios y nosotros solo vivimos aquí?".

Hinojosa llegó a la política por la defensa de la escuela pública. En 2012, ante el posible cierre de la primaria de su hijo, se postuló a la mesa directiva del Distrito Escolar de Austin, que llegó a presidir. Fue electa a la Cámara estatal en 2016, donde encabezó las batallas contra el programa de vales escolares de Abbott. Abbott, por su parte, la atacó como una liberal de impuestos altos, y la llamó "radical". Ella calificó esos señalamientos de "mentiras".

Su triunfo se da, además, en un estado donde Abbott había derrotado por doble dígito a sus tres rivales anteriores, y cuya maquinaria electoral arrastraba a los demás candidatos republicanos a nivel estatal. En El Paso, Hinojosa había hecho campaña el 31 de agosto, cuando pidió una sesión legislativa de emergencia sobre los centros de datos.

La elección más cara para un cargo no presidencial

La contienda por el Senado acumuló casi $590 millones de dólares en gasto en televisión, radio y publicidad digital entre las primarias y la elección general, lo que la convierte en la más cara de la historia para un cargo no presidencial, de acuerdo con la firma AdImpact. Los republicanos invirtieron más de $280 millones de dólares en publicidad, incluidos más de $200 millones de dólares de Elon Musk. Senate Leadership Fund encabezó una misión de rescate de $188 millones de dólares, financiada casi por completo con dinero de Musk. Aun así, la mayor capacidad de recaudación de Talarico le permitió comprar más tiempo aire a las tarifas más baratas que se ofrecen a los candidatos, lo que redujo la brecha real.

Lo que viene

Paxton había ganado la segunda vuelta de las primarias en mayo, por 28 puntos, sobre el senador John Cornyn, después de que Trump lo respaldara una semana antes. Cornyn conservará el escaño hasta que Talarico tome protesta, en enero.

La derrota abre un ajuste de cuentas dentro del Partido Republicano de Texas, dividido entre quienes sostienen que sus funcionarios deben ser tan duros y confrontativos como la base, el ala que representa Paxton, y quienes advertían que esa postura acabaría costándole al partido su dominio.

Para los demócratas, la victoria abre posibilidades desde la elección presidencial de 2028. Los republicanos temían desde hace tiempo que una sola victoria demócrata a nivel estatal desataría una avalancha de dinero partidista en Texas, dada la magnitud de su premio electoral: sin sus 40 votos del Colegio Electoral, una cifra que se espera que crezca tras el censo de 2030, los republicanos tienen poco o ningún camino a la presidencia.

En lo inmediato, el alcance de los cambios que pueda impulsar Hinojosa dependerá de los resultados en la vicegubernatura y en la Cámara estatal. Ya ha prometido despedir el primer día a Mike Morath, el comisionado de educación nombrado por Abbott; usar su poder de veto, incluso contra nuevos mapas electorales manipulados; devolver $1,500 dólares a cada hogar texano de la cuenta de ahorro estatal; poner fin al programa de vales escolares; y obligar a los legisladores a regular los centros de datos.

"La gente está cansada de pelear las guerras culturales", dijo Hinojosa en septiembre, en el Festival de The Texas Tribune. "El futuro se siente muy aterrador para muchos texanos, y eso ha creado esta oportunidad de unirnos. Y siento que es un momento decisivo, casi pospartidista, en el que el 99% de nosotros estamos en el mismo barco". [email protected]