En medio de la controversia por el proyecto de renovación del Puente de las Américas, conocido como BOTA (Bridge of the Americas) o Puente ‘Libre’, surgió una propuesta que abrió otro frente de discusión: cambiarle el nombre para rendir homenaje al presidente estadounidense Donald Trump.

La iniciativa fue planteada por Paul Dipp, presidente de Economic Wholesale Grocers, durante una conferencia de prensa en la que empresarios y representantes de la Cámara de Comercio de El Paso manifestaron su rechazo a la decisión de retirar el tráfico comercial de este cruce internacional, que conecta a El Paso con Ciudad Juárez.

Dipp elogió la postura de Trump en favor de la recuperación de la manufactura estadounidense y propuso que el puente llevara el nombre del mandatario, al considerar que una infraestructura modernizada y con actividad comercial representaría un reconocimiento a su compromiso con la industria nacional.

“El presidente Donald Trump ha establecido como prioridad nacional la recuperación de la industria estadounidense. En ese mismo espíritu, le pido que intervenga para proteger el tránsito comercial en el Puente de las Américas, porque nuestras economías regionales simplemente no pueden permitirse las consecuencias de esta medida”, dijo tras su declaración de rebautizar el emblemático cruce internacional.

Indicó que uno de los principales problemas es que, del lado mexicano, no existe infraestructura suficiente para desviar fácilmente el tránsito hacia el Este o el Oeste. Esto dificultaría considerablemente el desplazamiento de los camiones, elevaría los costos y aumentaría la contaminación en toda nuestra comunidad.

“… también propongo, junto con otras personas, que el puente sea renombrado en honor al presidente Donald J. Trump, en reconocimiento a su compromiso con la industria estadounidense y con la recuperación de la manufactura nacional”, dijo tras agregar que modernizar el puente y mantener activo el comercio que circula por él sería un monumento apropiado a esa visión.

Sin embargo, la propuesta de cambiar el nombre del puente provocó comentarios en contra, entre ellos los de la congresista demócrata por Texas, Verónica Escobar, quien cuestionó la iniciativa. La controversia por el nombre se suma así a un debate de mayores consecuencias para la región: el futuro del comercio transfronterizo y la decisión de convertir el Puente ‘Libre’ en un cruce destinado únicamente al tránsito de vehículos particulares.

En un comunicado emitido por la oficina de la congresista en respuesta a las preguntas de los medios, Escobar cuestionó por qué la Cámara se centraba en cambiar el nombre del puente mientras las empresas y los consumidores enfrentan dificultades económicas.

La Administración de Servicios Generales (GSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos mantiene una resolución para retirar el transporte comercial del Puente de las Américas como parte de la modernización de sus instalaciones.

El proyecto de renovación ha sido ubicado en el calendario de obras para los próximos años, aunque los empresarios han señalado que el proceso de contratación y construcción comenzaría a mediados de 2028, según las distintas referencias mencionadas durante las conferencias de prensa.

La decisión ha generado preocupación entre empresarios de ambos lados de la frontera, debido a que el puente ha funcionado durante más de cinco décadas como una conexión estratégica para el transporte de mercancías entre Chihuahua y Estados Unidos.

Además, el cruce es conocido como Puente ‘Libre’ porque no cobra peaje y cuenta con infraestructura utilizada por el transporte comercial. Para los representantes empresariales, su importancia no radica únicamente en la movilidad, sino en la conexión que mantiene entre las plantas manufactureras, los transportistas, los centros de distribución y los consumidores.

Los empresarios sostienen que la modernización no debería significar la eliminación de una actividad que consideran fundamental para la economía regional.

Cámara de Comercio advierte sobre pérdidas económicas

Al frente de las gestiones para frenar la eliminación del tráfico comercial se encuentra Ricardo Mora, presidente y director ejecutivo de la Cámara de Comercio de El Paso, quien presentó un estudio de impacto económico elaborado por el Hunt Institute a solicitud de la organización empresarial.

El documento busca dimensionar las consecuencias de retirar el transporte de carga del Puente de las Américas y trasladarlo a otros cruces internacionales que, según las proyecciones presentadas por la Cámara, no contarían con capacidad suficiente para absorber toda la demanda.

Mora explicó que el análisis considera tres componentes principales: la derrama económica asociada a la inversión y la construcción, los beneficios comerciales que podría generar la infraestructura modernizada y las pérdidas derivadas de desviar el tráfico de carga hacia otros puntos de la frontera.

De acuerdo con las cifras expuestas por el dirigente empresarial, el escenario analizado contempla la posible pérdida de más de 9 mil 500 empleos, además de una reducción de los ingresos fiscales para los gobiernos municipal, del condado y estatal. También mencionó estimaciones de pérdidas económicas anuales de decenas de miles de millones de dólares, aunque los montos y períodos específicos deben cotejarse con el informe original antes de atribuirles una cifra definitiva.

La Cámara sostiene que las consecuencias no se limitarían a las empresas manufactureras. También alcanzarían a los sectores del transporte, la logística, los almacenes, los comercios y los servicios que dependen de la actividad económica generada por el intercambio fronterizo.

La preocupación central es que el incremento de las distancias, los tiempos de espera y los costos de operación podría llevar a algunas compañías a trasladar sus actividades a otras regiones con mejores condiciones logísticas.

Uno de los puntos centrales del estudio es la redistribución del transporte comercial si el Puente de las Américas deja de recibir camiones. Según las proyecciones presentadas por los empresarios, aproximadamente 64 por ciento del tránsito de carga se desviaría al cruce de Zaragoza, mientras que alrededor de 34 por ciento utilizaría Santa Teresa, Nuevo México, y cerca de 1.3 por ciento se trasladaría a Tornillo.

La Cámara advierte que este cambio aumentaría la presión sobre las carreteras y los cruces alternativos, además de generar recorridos más largos para llegar a los almacenes, las instalaciones aeroportuarias y los centros de distribución de El Paso.

Mora señaló que la infraestructura del lado mexicano también representa un obstáculo, ya que no existen rutas equivalentes que permitan trasladar grandes volúmenes de camiones hacia otros cruces sin atravesar vialidades urbanas o realizar trayectos considerablemente mayores.

Aunque se ha hablado de posibles proyectos de infraestructura adicional, el dirigente empresarial indicó que obtener los permisos, conseguir el financiamiento y construir un nuevo puente internacional puede requerir muchos años. Por ello, la Cámara pide reconsiderar la decisión antes de retirar una conexión comercial que actualmente opera en la región.

El argumento ambiental también está en disputa

La eliminación del tráfico comercial se ha relacionado con preocupaciones ambientales en el entorno del Puente de las Américas. Sin embargo, los empresarios sostienen que trasladar los camiones a otros cruces no eliminaría las emisiones, sino que podría extenderlas a otras comunidades.

De acuerdo con las estimaciones expuestas por la Cámara, los recorridos adicionales aumentarían el consumo de combustible, las emisiones contaminantes y el desgaste de las carreteras. También podrían agravar los congestionamientos en las zonas donde se concentre el transporte pesado.

Los representantes empresariales han pedido que las autoridades consideren tanto los impactos ambientales locales como las consecuencias regionales de la redistribución del tráfico, y que busquen alternativas que permitan atender las preocupaciones de los residentes sin debilitar la actividad comercial.

Mora también destacó que una parte importante de las empresas consultadas manifestó disposición a utilizar el Puente de las Américas si se ampliaran sus horarios de operación, incluidos los sábados, lo que, a juicio de la Cámara, permitiría aprovechar mejor la infraestructura existente.

La Cámara de Comercio de El Paso informó que ha recibido más de 250 cartas de apoyo de negocios y organizaciones de ambos lados de la frontera. Asimismo, ha sostenido reuniones con representantes empresariales, universidades y autoridades locales, estatales y federales para solicitar que se revise la decisión.

Mora señaló que el estudio económico fue distribuido entre funcionarios electos con la intención de abrir un diálogo sobre las consecuencias que podría tener el proyecto durante las próximas décadas.

La organización insiste en que la resolución de GSA se tomó sin contar con una evaluación económica de alcance equivalente a la presentada posteriormente por el Hunt Institute. Por ello, pide que las autoridades revisen los datos antes de avanzar con la eliminación del tráfico comercial.

Los empresarios también han planteado la necesidad de modernizar y ampliar la capacidad de los cruces existentes, en lugar de retirar de inmediato una ruta que consideran esencial para la competitividad de El Paso y Ciudad Juárez.

La propuesta de bautizar el puente con el nombre de Donald Trump añadió un componente político a una discusión que ya enfrenta a distintos intereses económicos, ambientales y comunitarios.

Mientras Dipp presentó el cambio de nombre como un reconocimiento a la política de recuperación industrial del presidente, la oposición expresada por Escobar puso de manifiesto que la iniciativa no cuenta con un consenso general.

Para la Cámara de Comercio, sin embargo, la prioridad es evitar que la modernización termine con el retiro del transporte comercial. Su postura es que el puente debe conservar esa función hasta que existan alternativas suficientes para atender el movimiento de mercancías sin elevar de manera desproporcionada los costos y los tiempos de traslado.

El desenlace tendrá implicaciones para una región cuya economía depende en buena medida de la relación industrial y comercial entre El Paso y Ciudad Juárez. Más allá de cómo se denomine la infraestructura, la disputa de fondo consiste en determinar si el Puente de las Américas continuará siendo una arteria para el intercambio comercial o si quedará reservado al tránsito de vehículos particulares.