La Administración Federal de Aviación (FAA) prohibió este viernes cualquier vuelo no autorizado de drones a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México, como parte de las acciones del Gobierno federal para combatir los cargamentos ilegales de droga que cruzan por aire.

La restricción temporal de vuelo abarca hasta 400 pies (122 metros) sobre el nivel del suelo y se extiende una milla náutica (1.85 kilómetros) al Norte de la línea fronteriza. La FAA no precisó, según el reporte de Reuters, cuánto tiempo estará vigente.

El Pentágono ha señalado que se registran más de 1,000 incursiones de drones por mes en la frontera. Funcionarios de seguridad estadounidenses han expresado creciente alarma por el uso de estas aeronaves por parte de los cárteles mexicanos para dejar paquetes de droga o vigilar rutas de tráfico.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo que la medida da a los comandantes “mayor conocimiento de la situación, mayor margen de decisión y más opciones para defender la patria”. Añadió que el Ejército “derribará cualquier dron de cártel que amenace la soberanía de Estados Unidos”.

El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, afirmó que las restricciones “ayudarán a contrarrestar las amenazas de drones de los cárteles, proteger a nuestro personal y fortalecer la seguridad en el espacio aéreo sobre la frontera”.

En abril, la FAA y el Pentágono firmaron un acuerdo que permite al Gobierno usar un sistema láser anti-drones de alta energía a lo largo de la frontera Sur.

La nueva restricción llega después de una serie de incidentes que afectaron el espacio aéreo de la región. El 11 de febrero, la FAA anunció que suspendería durante 10 días todos los vuelos del Aeropuerto Internacional de El Paso, así como los de la vecina Santa Teresa, Nuevo México, por “razones especiales de seguridad”.

El Gobierno atribuyó el cierre a una incursión de drones de cárteles. Sin embargo, según dos personas familiarizadas con el caso citadas por The Associated Press, la medida se debió a que el Pentágono había permitido a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) usar un láser anti-drones cerca de Fort Bliss sin coordinarlo con la FAA, que cerró el espacio aéreo para garantizar la seguridad de la aviación comercial. La FAA había argumentado que CBP no había completado la revisión de seguridad del sistema.

La orden se levantó después de unas ocho horas, tras la intervención de la Casa Blanca. La congresista demócrata Verónica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, dijo que ni su oficina ni las autoridades locales recibieron aviso previo. El alcalde Renard Johnson contó que se enteró después de que se emitió la alerta.

Según un asesor legislativo citado por Reuters, CBP había usado el láser ese mes para derribar cuatro presuntos drones de cárteles, pese a las advertencias de la FAA de que la tecnología no se consideraba segura cerca de vuelos comerciales. Las agencias informaron al Congreso que el sistema nunca se había desplegado antes dentro del país.

Días después, el 26 de febrero, el Ejército derribó con el sistema láser un aparato de CBP cerca de Fort Hancock, Texas, a unas 50 millas (80 kilómetros) de El Paso. La FAA amplió entonces el área de vuelos prohibidos en esa zona, que registra incursiones frecuentes de drones mexicanos.

La FAA, el Pentágono y CBP informaron en un comunicado conjunto que el Ejército usó un sistema contra aeronaves no tripuladas para “mitigar un sistema aéreo no tripulado aparentemente amenazante que operaba dentro de espacio aéreo militar”. Los demócratas Rick Larsen, Bennie Thompson y André Carson, de los comités de Aviación y de Seguridad Nacional, criticaron la falta de coordinación.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) prometió una comunicación más estrecha con otras agencias tras el incidente.

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