La disminución de los cruces ilegales, el incremento en los decomisos de narcóticos y el aseguramiento de armas, dinero y vehículos vinculados con actividades criminales fueron algunos de los resultados presentados por funcionarios federales durante una conferencia de prensa organizada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos, en la que se destacó el trabajo coordinado de las áreas de inspección, vigilancia terrestre y operaciones aéreas en la región Paso del Norte.
Durante el encuentro, realizado en uno de los salones del puente internacional Córdova-Américas, Ray Provencio, director de la Oficina de Campo de CBP en El Paso; Jessy Muñoz, jefe de la Patrulla Fronteriza Sector El Paso, y Efrén González, director de Operaciones Aéreas y Marítimas de CBP en El Paso, explicaron por separado los resultados de las diversas actividades que realizan sus respectivas áreas y la manera en que comparten información y recursos para interceptar cargamentos de drogas, combatir las operaciones de organizaciones criminales transnacionales y disminución de cruces irregulares.
De acuerdo con los jefes policiacos estas acciones están eliminando cárteles criminales, pandillas extranjeras, organizaciones criminales transnacionales, redes de tráfico de personas y narcotráfico.
“En el año fiscal 2023, el Sector El Paso registraba 2 mil 700 encuentros diarios. Hoy, el sector registra un promedio de menos de 50 encuentros diarios”, declaró el jefe Muñoz, tras enfatizar que el número de personas que se han fugado se ha reducido a un solo dígito. Y agregó: “No hemos liberado a ningún inmigrante indocumentado al interior del país en los últimos 17 meses. Estamos viendo la frontera más segura en la historia de nuestra nación”.
El Sector de El Paso registró menos de 20 mil detenciones en el año fiscal 2026, en comparación con más de 420 mil en el año fiscal 2023.
Por su parte Ray Provencio explicó las tareas de inspección y control que realiza CBP en los puertos de entrada, una función distinta de los patrullajes de la Patrulla Fronteriza, pero complementaria dentro de la estrategia general de seguridad.
El funcionario señaló que el ámbito operativo de su área abarca Nuevo México y el Oeste de Texas e incluye 328 puertos de entrada. En estos puntos, los oficiales inspeccionan vehículos, mercancías y personas para identificar drogas, armas, dinero y otros artículos cuyo traslado pueda estar relacionado con actividades ilícitas.
Provencio presentó cifras correspondientes al año fiscal 2026 que muestran incrementos en las incautaciones de distintas sustancias. De acuerdo con los datos expuestos durante la conferencia, los decomisos de mariguana aumentaron más de 230 por ciento; los de fentanilo, más de 119 por ciento; los de cocaína, más de 50 por ciento, y los de metanfetamina, más de 9 por ciento.
“Nuestros oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza están incautando entre dos y tres veces más narcóticos en algunas categorías durante las inspecciones de este año fiscal en comparación con el año pasado. Nuestros oficiales de CBP también están realizando inspecciones en dirección Sur para interceptar divisas ilícitas provenientes de la venta de narcóticos, armas de fuego y municiones, con el fin de privar a los cárteles mexicanos de armas e ingresos”, declaró el director Provencio.
Los cárteles mexicanos que operan al Sur de la frontera en la región han sido declarados Organizaciones Terroristas Extranjeras, y cualquier persona que los ayude o trabaje para ellos puede ser acusada de brindar apoyo material a una organización terrorista, dijo tras subrayar que junto con otros componentes de CBP, el Grupo de Trabajo Conjunto de Seguridad Nacional y socios del Departamento de Justicia, están adoptando un enfoque integral del Gobierno para desmantelar las actividades ilegales de estos cárteles de la droga y otras organizaciones criminales.
Asimismo, indicó que desde septiembre de 2026 y hasta la fecha de la presentación se habían asegurado más de 875 libras de cocaína y metanfetamina. Estas cantidades forman parte de los resultados que CBP atribuye a la intensificación de las inspecciones y al empleo de equipos especializados para detectar cargamentos ocultos.
Como parte de la presentación, los funcionarios exhibieron muestras de narcóticos decomisados, entre ellos metanfetamina y cocaína, así como armas de asalto confiscadas durante operativos contra grupos delictivos. La exposición buscó mostrar los resultados de las acciones de seguridad que, de acuerdo con las autoridades, combinan inspecciones en los puertos de entrada, patrullajes en áreas remotas, vigilancia tecnológica y apoyo aéreo.
Se dijo que entre las herramientas utilizadas se encuentran equipos caninos, sistemas de inspección no intrusiva y portales de detección que permiten revisar vehículos y mercancías sin depender exclusivamente de una inspección física convencional. La combinación de estas tecnologías con la experiencia de los oficiales facilita identificar anomalías y dirigir las revisiones ante posibles riesgos.
Provencio también destacó la importancia de las inspecciones en dirección Sur, mediante las cuales las autoridades buscan interceptar dinero en efectivo, armas de fuego y municiones que pudieran ser trasladados hacia México para abastecer a organizaciones criminales.
Este componente es relevante porque el combate a las redes delictivas no se limita a detener el ingreso de drogas a Estados Unidos. También busca obstaculizar el movimiento de recursos financieros y armamento que puede alimentar las operaciones de los grupos criminales a ambos lados de la frontera.
El funcionario agregó que el trabajo se complementa con el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional, que facilita la coordinación entre instancias federales, estatales, locales, tribales e internacionales. “El propósito es compartir información, identificar conexiones entre investigaciones y actuar contra las redes dedicadas al tráfico de drogas, personas, armas y otros delitos transnacionales”.
Asimismo, Provencio reconoció la pericia de sus oficiales de CBP, la tecnología de inspección no intrusiva, los portales de baja energía y los equipos caninos para descubrir e incautar más narcóticos en los puertos de entrada.
A su vez el jefe de la Patrulla Fronteriza Sector el Paso, destacó el cambio en las condiciones de trabajo del Sector El Paso, donde la disminución de los encuentros con migrantes que ingresan irregularmente a Estados Unidos ha permitido que los agentes concentren una mayor proporción de sus labores en la vigilancia y la intercepción en la línea fronteriza.
El funcionario recordó que, durante el período de mayores llegadas, el sector llegó a mantener entre 6 mil y 7 mil personas bajo custodia, una situación que obligaba a retirar agentes de sus funciones habituales para atender tareas de alimentación, entrega de cobijas y cuidado de familias y menores que viajaban solos.
Según expuso, la reducción de esa carga operativa ha permitido que prácticamente la totalidad del personal vuelva a concentrarse en labores de patrullaje, detección e intercepción.
La estrategia, añadió, no depende únicamente del número de agentes, sino también de la infraestructura y las herramientas disponibles para localizar movimientos irregulares.
“El aumento de las medidas de seguridad fronteriza, la aplicación más rigurosa de las leyes de inmigración del Título 8 y el mayor número de efectivos en la frontera –incluidos agentes de la Patrulla Fronteriza y personal militar del Departamento de Guerra– han resultado en una drástica disminución de los cruces fronterizos ilegales en el Sector de El Paso”.
Y es que entre los recursos mencionados se encuentran barreras y sistemas de vigilancia fronteriza, caminos para patrullas, cámaras e iluminación, además de puntos de revisión y unidades especializadas en la lucha contra el contrabando de personas. Estas herramientas permiten cubrir sectores extensos y responder con mayor rapidez cuando se detecta una actividad sospechosa.
Sin embargo, Muñoz advirtió que todavía existen zonas complicadas de vigilar, particularmente en regiones apartadas cercanas a Fort Hancock, Texas, y Lordsburg, Nuevo México. En estos lugares, las distancias, las condiciones del terreno y la falta de accesos sencillos pueden representar dificultades tanto para los agentes como para las personas que intentan cruzar.
El funcionario también alertó sobre las prácticas de los traficantes de personas, quienes, según explicó, engañan a los migrantes acerca de la duración y las dificultades de las rutas.
Algunos les hacen creer que podrán completar el trayecto en unas cuantas horas, cuando en realidad puede tomarles varios días, lo que incrementa los riesgos durante el recorrido.
Destacó que otro de los desafíos señalados es el uso de drones por parte de presuntos integrantes de organizaciones criminales. La Patrulla Fronteriza ha reforzado sus capacidades para detectar estos dispositivos y responder a su utilización, mientras mantiene coordinación con otras agencias estadounidenses y autoridades mexicanas.
Muñoz indicó que los encuentros fronterizos actuales rondan entre 40 y 50 por día, aunque las cifras varían según el período observado. También sostuvo que los agentes están interceptando prácticamente todos los movimientos que logran detectar, una afirmación que corresponde a la evaluación operativa presentada por el funcionario.
Efrén González, representante del Centro de Operaciones Aéreas, expuso los resultados de las labores de vigilancia y apoyo desde el aire, una capacidad que permite observar amplias extensiones del territorio fronterizo, localizar movimientos sospechosos y respaldar las intervenciones de los agentes en tierra.
De acuerdo con las cifras presentadas, durante el año fiscal 2026 las incautaciones de drogas vinculadas con las operaciones apoyadas por esta área aumentaron 737 por ciento.
Dentro de ese balance, los decomisos de metanfetamina registraron un incremento de mil 711 por ciento y representaron aproximadamente 63 por ciento del total señalado; las incautaciones de cocaína, por su parte, aumentaron 267 por ciento.
Los resultados incluyeron también más de 1.4 millones de dólares en dinero asegurado, un incremento de 276 por ciento en decomisos de armas y un aumento de 900 por ciento en vehículos relacionados con las operaciones reportadas.
González indicó, además, que las acciones apoyadas por el componente aéreo contribuyeron a más de 2 mil aprehensiones, 10 arrestos y nueve rescates. Estas cifras muestran que la función aérea no se limita a la detección de drogas, sino que también respalda operativos de seguridad y acciones para atender situaciones de riesgo en zonas remotas.
“El reconocimiento desde el aire nos permite obtener información sobre movimientos en áreas de difícil acceso y orientar a los equipos terrestres hacia ubicaciones específicas. Esta coordinación resulta especialmente importante en sectores donde las distancias y las condiciones geográficas complican la vigilancia continua desde tierra”.
Señaló que el trabajo aéreo también forma parte de la respuesta al uso de drones por parte de presuntos integrantes de grupos criminales. Los funcionarios identificaron estos dispositivos como una amenaza que exige nuevas capacidades de monitoreo y coordinación entre las agencias responsables de la seguridad fronteriza.
Uno de los ejes comunes de las declaraciones fue la coordinación entre las distintas áreas de CBP, la Patrulla Fronteriza, las operaciones aéreas y otras agencias encargadas de hacer cumplir la ley. Cada componente desarrolla tareas específicas, pero los resultados dependen de la capacidad de compartir información y dar seguimiento a las amenazas detectadas.
Mientras los oficiales de los puertos de entrada se concentran en inspeccionar vehículos, mercancías y personas, la Patrulla Fronteriza vigila los espacios entre los cruces oficiales y las áreas remotas. A su vez, el componente aéreo aporta reconocimiento y apoyo para localizar movimientos y respaldar las intervenciones terrestres.
La cooperación con autoridades mexicanas representa otro elemento de esta estrategia, particularmente en las investigaciones relacionadas con el tráfico de personas y el empleo de drones.
Durante la conferencia se mencionó la detención en México de un presunto traficante de personas y operador de drones, un caso que ilustra la dimensión transfronteriza de algunas de estas investigaciones.
Los funcionarios también destacaron el papel del Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional para reunir a diferentes corporaciones y facilitar acciones conjuntas contra los cárteles, las pandillas y las organizaciones criminales transnacionales.
La presentación se realizó bajo la estrategia de seguridad fronteriza impulsada por la administración del presidente Donald Trump y el Departamento de Seguridad Nacional, encabezado por Markwayne Mullin, según el planteamiento institucional difundido para la conferencia.
Aunque las autoridades destacaron la reducción de los encuentros con migrantes y el aumento de los decomisos, reconocieron que la vigilancia fronteriza continúa enfrentando retos, entre ellos el uso de tecnología por parte de grupos criminales, las rutas remotas utilizadas para el tráfico de personas y el movimiento de drogas, armas y dinero.
Los resultados expuestos reflejan la actividad de varias áreas con responsabilidades distintas, cuyos operativos se complementan mediante el intercambio de información, el uso de herramientas tecnológicas y la cooperación con otras corporaciones.
Con la exhibición de metanfetamina, cocaína y armas confiscadas, flanqueadas por dos militares, CBP buscó ilustrar la dimensión de las operaciones que se realizan en la región de El Paso.
El mensaje central de los funcionarios fue que la vigilancia terrestre, las inspecciones en los puertos de entrada y el reconocimiento aéreo constituyen componentes de una misma estrategia para reducir los cruces irregulares y dificultar las actividades de las redes criminales que operan a ambos lados de la frontera.