Ciudad de México.- Donald Trump realmente necesita buscar un supermercado nuevo.
En un discurso pronunciado el miércoles en Carolina del Norte, el expresidente se quejó de que el tocino cuesta cuatro o cinco veces más que hace unos años. "Ya no pido tocino. Se ha vuelto demasiado caro".
Claramente, quienquiera que le venda tocino lo está estafando: los precios del tocino han subido 18% a nivel nacional desde que el presidente Biden asumió el cargo. A Trump no sólo lo están transando con el tocino. Ha afirmado que los precios de los comestibles han subido 70% cuando han subido 21% a nivel nacional desde enero del 2021. Dijo la semana pasada que la gasolina costaba 5 dólares el galón e iba a la alza cuando el precio nacional promedio era de 3.46 dólares y va a la baja, informó The Wall Street Journal.Cualquiera que sea el origen de las cifras de Trump, a éste claramente le conviene mantener la conversación sobre los precios: si esta elección es un referéndum sobre el historial de inflación de Biden, Trump ganará de manera aplastante.
Sin embargo, es posible que la inflación ya no sea el ganador electoral con el que contaba Trump. Por un lado, está mejorando. En julio, los precios al consumidor aumentaron 2.9% respecto al año anterior, la tasa de inflación más baja desde principios del 2021, y cayeron drásticamente desde el 9.1% de mediados del 2022. Sin duda, la inflación sigue siendo un problema para los electores; las encuestas muestran que creen que la situación está empeorando. Trump no es castigado por exagerar los precios porque sus afirmaciones resuenan con cómo se siente la gente. Además, una de las razones por las que la inflación parece menos amenazadora es que el desempleo aumentó recientemente, que, de continuar, es una mala noticia para la vicepresidenta Kamala Harris, ahora la candidata demócrata. Pero la menor inflación y los datos más débiles sobre el empleo han tenido un beneficio inmediato y tangible, tanto para los consumidores como para Harris: tasas de interés más bajas. Es casi seguro que la Reserva Federal recortará las tasas en septiembre y, en anticipación, otras tasas de endeudamiento han bajado. Las tasas hipotecarias han alcanzado su nivel más bajo en 15 meses, por lo que comprar una casa podría resultar más barato, aunque no mucho. Además de las noticias reales sobre la mejora de la inflación, Harris sufre menos ira pública que Biden. El discurso de Harris en campaña no menciona la caída de la inflación, sino que promete reducir el costo de vida y los precios individuales. Y una pequeña y crucial porción de electores parece dispuesta a darle una oportunidad. Varias encuestas arrojan que los electores confían más en ella en materia de economía que en Biden, aunque menos que en Trump. Cuando una encuesta realizada en siete Estados indecisos les preguntó en quién confiaban más para controlar el costo de vida, 42% de los encuestados dijo que Harris, mientras que el 48% mencionó que Trump -un margen pequeño dado el pesimismo económico, señaló Amy Walter, editora del Reporte Político Cook, que patrocinó la encuesta. Si los electores están dispuestos a culpar a Biden por la inflación en el pasado, aún quieren saber qué harán Trump o Harris al respecto en el futuro. Los Presidentes no pueden hacer mucho para influir en el crecimiento económico o la inflación, pero se espera que lo intenten. En campaña, Harris promete "ir contra las grandes corporaciones que practican aumentos ilegales de precios, los renteros corporativos que elevan injustamente las rentas a las familias trabajadoras y las grandes farmacéuticas". El viernes propuso una prohibición federal al aumento de precios en la industria alimentaria. Es un mensaje natural para una ex fiscal, pero no hará una diferencia perceptible. Las empresas sí se beneficiaron de precios más altos en los últimos años, pero hay poca evidencia de que fuera ilegal o solucionable con acción federal. Trump tampoco tiene una solución concreta. En su opinión, la inflación bajo Biden se debe principalmente a "una política energética muy estúpida". El miércoles prometió reducir los costos de la energía, incluyendo la electricidad, a la mitad en 12 a 18 meses. No explicó cómo. Los Presidentes no tienen control directo sobre los precios de la electricidad. La infraestructura de generación y transmisión tarda años en construirse. En cuanto al petróleo, promete "perforar, cariño, perforar". Pero incluso si se ofrecieran más arrendamientos federales en tierra o mar adentro para perforar, el aumento en la oferta sería marginal y tomaría años, señaló Jim Burkhard, director de investigación petrolera en S&P Global Commodity Insights. La producción de crudo de EU es impulsada principalmente por el precio global, dijo, razón por la cual la producción nacional alcanzó un récord el año pasado pese a que Biden favorece las energías renovables sobre los combustibles fósiles. En los próximos dos años, los principales impulsores del suministro global serán la Organización de Países Exportadores de Petróleo y Rusia, que están aumentando la producción debido a la presión de los miembros que necesitan los ingresos, dijo. Si bien es poco probable que las políticas de los candidatos reduzcan la inflación, algunas podrían aumentarla. Específicamente, los economistas creen que los planes de Trump de elevar los aranceles y deportar a los inmigrantes ejercerán una presión al alza sobre los costos de importación y los salarios y, por lo tanto, sobre la inflación. Deutsche Bank estima que su propuesto arancel del 60% a las importaciones procedentes de China y del 10% a las del resto del mundo elevaría los precios al consumidor entre un 1.4% y un 1.7%. El miércoles, Trump sugirió que iría aún más lejos, aplicando a todas las importaciones un arancel del "10% al 20%". Trump también ha prometido extender todos sus recortes fiscales del 2017 y poner fin a los impuestos sobre las propinas y las prestaciones del Seguro Social. JD Vance, su compañero de fórmula, ha propuesto un crédito fiscal de 5 mil dólares por niño, más del doble del crédito máximo actual. Incluso cuando se compensa con ingresos arancelarios, se trata de un gran estímulo fiscal potencial. En una recesión, el estímulo podría ayudar. De lo contrario, elevaría la presión inflacionaria. Normalmente, la Reserva Federal ejercería presión contra la amenaza inflacionaria de aranceles y mayores déficits con tasas de interés más altas. Pero mientras que los Presidentes anteriores han dejado en paz a la Reserva Federal -una tradición que Harris dijo que respetaría- Trump también quiere voz y voto en las decisiones sobre tasas de la Reserva Federal. La independencia de la Reserva Federal no importa lo suficiente a los electores como para determinar el resultado de la elección. Pero podría determinar el resultado en materia de inflación, y eso debería importar mucho a los electores.