El presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos atacó otra embarcación pequeña a la que acusó de transportar drogas en aguas frente a Venezuela.
El presidente republicano anunció el martes en redes sociales que seis personas a bordo del buque murieron en el ataque y que ningún miembro de las fuerzas estadounidenses resultó herido. Este es el quinto ataque mortal en el Caribe, mientras la administración Trump afirma que trata a los presuntos narcotraficantes como combatientes ilegales que deben ser combatidos con fuerza militar.
La frustración con la administración ha ido en aumento en el Capitolio entre los miembros de los dos principales partidos políticos. Algunos republicanos solicitan más información a la Casa Blanca sobre la justificación legal y los detalles de los ataques. Los demócratas sostienen que los ataques violan el derecho estadounidense e internacional.
Trump dijo que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordenó el ataque el martes por la mañana y publicó un video del mismo, como lo ha hecho en el pasado.
Trump dijo que el ataque se llevó a cabo en aguas internacionales y que “inteligencia” confirmó que el barco traficaba narcóticos, estaba asociado con “redes narcoterroristas” y se encontraba en una ruta conocida de tráfico de drogas.
La semana pasada, el Senado votó sobre una resolución de poderes de guerra que habría prohibido a la administración Trump llevar a cabo los ataques a menos que el Congreso los autorizara específicamente, pero no fue aprobada.
En un memorando al Congreso obtenido por The Associated Press, la administración Trump dijo que había “determinado que Estados Unidos está en un conflicto armado no internacional con estas organizaciones terroristas designadas” y que Trump ordenó al Pentágono “llevar a cabo operaciones contra ellas de conformidad con la ley de los conflictos armados”.