Finalmente, llegó el supermartes electoral estadounidense, una jornada en la que el pueblo juzgará a Donald Trump y a los republicanos que han respaldado su gobierno. Esta noche comenzará a conocerse si el electorado opta por mantener el rumbo o utiliza las urnas como freno a la concentración del poder.
La elección, además de definir los escaños en el Congreso, también pondrá a prueba la capacidad de las instituciones para limitar a un presidente que, según el editorial de The New York Times, ha debilitado el Estado de derecho, desacatado decisiones judiciales, utilizado políticamente al Departamento de Justicia y ampliado las facultades del Ejecutivo.
El diario pidió votar por candidatos demócratas como una forma de exigir cuentas a Trump y a los legisladores republicanos que, a su juicio, renunciaron a ejercer sus responsabilidades constitucionales. Una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado podría investigar posibles abusos, bloquear iniciativas presidenciales y revisar nombramientos.
La advertencia trasciende al periódico, porque cuando los contrapesos se desgastan, una elección legislativa puede acelerar el avance autoritario o iniciar su reversión. Sin embargo, el propio editorial reconoce las deficiencias demócratas y admite que algunos republicanos que hayan enfrentado los excesos presidenciales merecen el respaldo ciudadano.
El resultado será una señal sobre los límites que la sociedad estadounidense está dispuesta a imponer al poder presidencial. Si Trump pierde respaldo, quedará demostrado que no representa a la mayoría. Si conserva el control legislativo, la democracia estadounidense enfrentará una prueba todavía más profunda.