“Yo me enamoré de Ciudad Juárez desde el día que llegué”, recuerda Daniel, quien hace seis años salió de Venezuela para vivir en esta frontera, en donde atendió a los juarenses en medio de la pandemia de Covid-19, y ahora apoya a otras personas migrantes, como parte de la Iniciativa de Salud Humanitaria en la Frontera (ISHF).
Daniel Rafael Soto Santa María, es un enfermero venezolano de 37 años de edad, que hace cuatro años fue reconocido por la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) como refugiado en México, y actualmente busca su naturalización, mientras apoya la salud de quienes buscan llegar a Estados Unidos. “Yo soy de Cojedes, es un estado llanero, del centro llano del país, a unas cuatro o cinco horas de Caracas. Ahí está toda mi familia, mi mamá, mis hermanos, tías y primas”, contó el sudamericano, quien el 19 de junio de 2018 salió hacia Colombia, en donde se reunió con unos amigos, para viajar con ellos hasta esta frontera, a donde llegó el 24 junio. Daniel tiene amigos venezolanos que viven en Ciudad Juárez desde hace más de 20 años, por lo que desde el principio buscó quedarse aquí, en donde comenzó a trabajar cuidando a personas adultas mayores en sus casas; después a pacientes de Covid-19, y luego realizando hemodiálisis. “Desde 2021 comencé a trabajar en organizaciones que justamente trabajan con personas en movilidad y desplazados internos, y ha sido una bonita experiencia, me ha gustado mucho, siento que tanto ellos como yo aprendemos muchísimo de lado y lado, tenemos esa ventaja, ser migrante me ha ayudado también a entender esos procesos duros y difíciles de las personas, y trato de darles información adecuada, oportuna, orientarlos, si se puede dar acompañamiento se da acompañamiento, se redirigen a organizaciones que puedan tratar algunos temas. Y trato de dar lo mejor que puedo hacia las personas, estamos en un mismo objetivo y en un mismo camino”, comentó.Un país de oportunidades
La Iniciativa de Salud Humanitaria en la Frontera (ISHF) apoya a la población en movilidad, tanto interna como extranjera, en temas de salud, para poder orientarla y navegar en el sistema de salud pública en Juárez.
“Por algunas situaciones en mi país, por conflictos internos, no he podido hacer la revalidación completa (de sus estudios de enfermería), pero por temas allá en mi país, aquí en México el proceso es un poquito más fluido, si tuviese todos mis documentos. Por lo pronto, estudié auxiliar de enfermería aquí, para ir avanzando en ese proceso”, explicó. Desde hace un año inició su proceso de naturalización, y aún se encuentra en espera de la respuesta, dijo quien en 2020 celebró su estatus como refugiado en la “X” de la Plaza de la Mexicanidad. Convencido de permanecer en la ciudad a la que llegó hace seis años con una visa de 180 días de turismo, Daniel se adapta cada vez más a la comida y la cultura fronteriza, aunque continúa sufriendo las altas temperaturas que viven en el desierto durante el verano. “La diversidad que hay acá en Ciudad Juárez me ha gustado muchísimo, yo me enamoré de Ciudad Juárez desde el día que llegué. Ya me he adaptado a muchas cosas”, dijo quien también ha forjado amistades en el camino, mientras que una parte de su familia quiere que se regrese, y otra también quiere salir de Venezuela, sobre todo después de las elecciones de 2024, en las que se dio por ganador nuevamente a Nicolás Maduro. “Muchas personas me preguntan por qué decidí quedarme, por qué no crucé, muchas personas me han preguntado… yo sí me quedo en Juárez, las que quieran cruzar adelante, uno les da la orientación de lo que puede ofrecer México, y la experiencia que he tenido. Es una decisión personal, cada persona decide si quiere cruzar o quiere quedarse; si quiere quedarse, pues México es un país de muchas oportunidades, de crecimiento, y si deciden cruzar, pues igual hay que trabajar muchísimo, hacer las cosas bien y dejar muy bien el país que uno representa”, destacó.