A más de seis meses de la muerte de tres adolescentes que presuntamente provocó Henry R. al conducir intoxicado y a exceso de velocidad en el bulevar Norzagaray, el acusado de homicidio, lesiones y daños a título imprudencial se dijo arrepentido y sin palabras por lo ocurrido.

En medio de llanto y reiterativas disculpas, Henry contó que ese día vio a alguien persiguiéndolo, dos personas supuestamente encapuchadas a bordo de un automóvil blanco, una pickup tipo Chevrolet Silverado que no supo precisar si era más similar al modelo 1990 o al 1999. De los hombres a bordo, el copiloto le hizo señas de llevar un arma de fuego. De eso huía, dijo.

Reconoció ante el juez de control conducir a exceso de velocidad por ese motivo, y que ni siquiera sintió que golpeó el primer vehículo, una camioneta Chevrolet Astro verde, pues estaba huyendo, y que al intentar sortear el tráfico tuvo el impacto con el Honda Accord azul, pues este frenó de manera sorpresiva, lo que terminó en la muerte de tres adolescentes que viajaban en ese vehículo.

“No tengo palabras, me parte el alma, un arrepentimiento que toda la vida me voy a llevar, lo siento mucho”, dijo el hombre, aunque a la nada, pues en esta ocasión no acudió María Guadalupe C., quien conducía el Accord y es madre de una de las víctimas fatales y la sobreviviente lesionada, y tía de las otras dos víctimas fatales.

Fue cuestionado por su defensora penal pública, por el asesor jurídico de las víctimas de la familia C., y por el Ministerio Público, para tratar de dejar en claro que lo que hizo no fue intencional, sino producto del supuesto escape que tuvo que emprender.

Ayer fue la segunda vez que se llevaba la audiencia de vinculación o no a proceso. En la primera no había declarado, el 1 de julio. Se tuvo que volver a llevar el proceso por un error del Tribunal Superior de Justicia, puesto que no se avisó al Consulado de Estados Unidos que un ciudadano de su país estaba bajo proceso penal por delitos cometidos en México. En esta ocasión sí se hizo desde la audiencia pasada, el 20 de diciembre.

El resultado, inclusive, fue el mismo. Aunque el Ministerio Público pretendía que los delitos fuesen calificados como intencionales, dolosos, el juez aseguró que no podía ser así.

Al igual que el 1 de julio, el juez de control de la causa penal 4053/2024 dio cuenta primero de los antecedentes del caso: de acuerdo con la versión oficial, cerca de la 1:00 de la tarde, Henry R. viajaba en su Jeep Wrangler por una avenida principal de la ciudad bajo los efectos de la cocaína y la mariguana, a exceso de velocidad y sin respetar distancias entre coches, lo que llevó a un choque aparatoso que dejó a tres adolescentes muertas, una más herida junto con su madre, así como daños a dos vehículos y propiedad municipal.

El juez trajo a colación el caso del 7 de septiembre de 2022, en que un conductor de un camión de carga, bajo los efectos de las metanfetaminas y anfetaminas, chocó en la carretera que cruza Ahumada y dejó a su paso 10 muertos, 10 heridos y siete personas que reportaron daños.

El argumento se repitió. No pudo ser un dolo eventual, una decisión consciente de conducir a exceso de velocidad y de manera imprudente, conociendo los probables resultados y tomando el riesgo, porque las drogas que habían consumido los enajenaron de toda conciencia, sugirió el juez.

La decisión del caso de Ahumada tuvo que ser ratificada en Segunda Instancia, donde se señaló en cuanto a la posibilidad de la intencionalidad de dicho acto que “esta posibilidad también es compatible con la imprudencia grave, ya que la violación a los reglamentos de tránsito(...) emana, no de una decisión consciente, sino viciada por el estado de intoxicación del autor, que da paso a una percepción alterada de la realidad, o incluso, se podría decir, no con un grado de conciencia tal como para dilucidar o razonar sobre su actuar”.

Henry R. continuará en prisión preventiva hasta el 24 de junio de 2026, o bien, hasta que termine su proceso. El plazo para las investigaciones complementarias fue fijado en seis meses, que vence el 26 de junio de 2025, un año y dos días después de ocurrido el siniestro.

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