Un taquero denunció a quien se había convertido en su amigo luego de que llegó hasta esa persona el rastro de pistas investigado por la Fiscalía de Distrito Zona Norte por extorsión agravada. 

El acusado, Omar A. V., presuntamente le mandó mensajes a su confidente desde un número desconocido para pedirle cinco mil pesos y se ostentó como integrante de “La Línea”, un grupo de la delincuencia organizada con operaciones en el estado de Chihuahua y particularmente en Ciudad Juárez.

Sólo consiguió dos mil 800 pesos de los cinco mil exigidos, pero ese depósito lo volvió un objetivo de la ley, por lo que fue detenido el 3 de octubre y vinculado a proceso ayer por una juez de control del Distrito Judicial Bravos.

La audiencia de vinculación o no a proceso por este caso, con causa penal 3908/2024 tuvo lugar ayer en la sala 21 de la Ciudad Judicial.

Un defensor público representó ante la jueza al acusado.

De acuerdo con la información del Ministerio Público, el dinero fue depositado a una cuenta cuyo titular era un hombre identificado con las iniciales J. E. M. G., quien al ser contactado dijo ser cuñado del acusado, y que este presuntamente le pidió sus datos bancarios para recibir el dinero. 

M. G. fue llamado a declarar por parte de la defensa, pero no acudió. De acuerdo con la jueza que leyó el oficio que redactó el notificador, no existía la colonia indicada por el Ministerio Público, y al ubicar la calle resultó que era necesario un número interior para ubicar la vivienda dentro del fraccionamiento. Al no tenerla, preguntaron a vecinos por la ubicación del testigo, sin que fuera posible obtenerla.

El defensor controvirtió algunos de los antecedentes ofrecidos por la representación social. Señaló, por ejemplo, que dentro de la formulación de imputación sólo se señaló a su representado como quien envió los mensajes, además de que esa fase estaba respaldada únicamente por la denuncia y la ampliación de esta, pero con la denuncia sólo se podía confirmar que existió un delito y no la probable responsabilidad de A. V.

Además, precisó que aunque se tuvo conocimiento de que M. G. fue quien dio su cuenta bancaria para recibir el depósito, no se le tomó como presunto interviniente en el delito, o bien, si así fue no tuvo la representación legal pertinente durante su declaración ante el Ministerio Público.

De acuerdo con el Ministerio Público, el 12 de mayo el presunto extorsionador envió mensajes por WhatsApp al empresario solicitando el dinero, y dijo que de no pagar cinco mil pesos por “protección” su negocio y él correrían peligro.

Por estos hechos y pese a los argumentos del defensor público, la jueza determinó que se constituía el delito de extorsión agravada contemplado en el Código Penal del Estado bajo el artículo 375 segundo párrafo fracción II y 376 fracciones II y V, por haber señalado formar parte de un grupo de la delincuencia organizada, así como por tener una relación de confianza con la víctima.

La jueza además fijó tres meses como plazo para la investigación complementaria.

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