La muerte de Dylan Nahúm Gutiérrez Saucedo, un adolescente de 17 años que practicaba box, es motivo de investigación por parte de la agencia del Ministerio Público de la Unidad de Delitos Contra la Vida, dio a conocer Gabriela Cota Santos, vocera de la Fiscalía de Distrito Norte.

El pasado 29 de mayo el entrenador del adolescente lo puso de “sparring” de un boxeador profesional de 35 años, quien no sólo lo superaba en experiencia, sino peso y fuerza.

La supuesta práctica deportiva fue realizada dentro del gimnasio Oasis Gym, según la denuncia pública que hizo Lorenzo Soberanes Maya, expresidente de la Comisión de Boxeo de Ciudad Juárez.

El adolescente cayó severamente golpeado en el ring, sin que nadie interviniera y parara la ‘masacre’, dijo Soberanes Maya.

Dylan ingresó inconsciente al hospital ese mismo día y fue declarado clínicamente muerto hasta el 11 de junio.

La causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico, de acuerdo con el resultado de la necropsia de ley, dijo la portavoz de la Fiscalía.

La carpeta de investigación que inició la Unidad de Lesiones ahora es integrada por la Unidad de Delitos contra la Vida, refirió.

“La Fiscalía de Distrito Zona Norte continúa con la integración de la carpeta de investigación que determinará si existen elementos para judicializar el caso”, aseguró Cota Santos.

La familia del novel deportista cuestionó el porqué el entrenador enfrentó al adolescente contra un hombre de 35 años, superior en conocimiento de las técnicas boxísticas y fuerza física, el porqué borraron las imágenes del entrenamiento, ya que el negocio cuenta con cámaras de videovigilancia y el porqué el gimnasio sigue operando. Preguntas sin respuesta.

Los hechos

Según la información compartida por Soberanes Maya, el pasado 29 de mayo Dylan acudió al negocio denominado “Oasis Gym”, propiedad de Óscar Edgardo Flores Carbajal, que cuenta con permiso de funcionamiento concedido por la Dirección General de Desarrollo Urbano del Municipio.

A las 19:30 horas, el entrenador de Dylan, identificado como Fernando Silva Juárez, boxeador profesional apodado “Picapiedra”, lo puso a realizar “sparring” con un boxeador profesional y este lo golpeó a tal grado que dejó inconsciente al novel pugilista sobre el ring.

El nombre del boxeador probable responsable no trascendió, ya que, a decir de Soberanes Maya, lo están protegiendo y presuntamente ya huyó de la ciudad ante el probable crimen cometido contra el adolescente.

Una práctica peligrosa

El expresidente de la Comisión de Boxeo local explicó que el “sparring” es una práctica de muy alto riesgo que debe ser totalmente erradicada en los gimnasios a los que acuden niños y adolescentes, pues causa lesiones muy graves a quienes utilizan como “saco de golpes”.

“Es un proceso que se usa durante la preparación del boxeador. Los boxeadores pelean con careta para entrenar golpes, es un método que en ocasiones es muy bien pagado por el daño que genera al ‘sparring’. En los gimnasios, como éste, usan a los adolescentes de manera indebida porque ni siquiera es por preparación para ellos, es sólo para entrenamiento para una pelea para el boxeador profesional”, aseveró.

Esta práctica debe ser erradica por peligrosa. No debió imponerse a un adolescente a que fuera masacrado por un hombre que lo utilizó para practicar, insistió indignado el experto en pugilismo.

Aseguró que esta muerte no debe ser inútil. Al exponer que las autoridades en sus diferentes niveles de gobierno no sólo deben perseguirse al homicida, sino sancionar al propietario del gimnasio que presuntamente borró las evidencias y que las autoridades realimente revisen lo que pasa en los gimnasios donde están incurriendo en prácticas poco éticas y no sólo los de boxeo, sino otras disciplinas de contacto.

“Es sumamente lamentable que la anarquía en el deporte cobre una vida más, además de las lesiones y casos de acoso que se llegan a presentar ante la ausencia de la sensibilidad política y falta de capacidad de las autoridades municipales al no tener considerado la creación de un sistema de vigilancia en el cumplimiento de la calidad deportiva”, planteó.

Agregó la necesidad de dar cumplimiento a estándares de calidad que permitirían el desarrollo de mejores atletas.

“De nada sirve que se tengan elementos técnico como Normas Técnicas de Competencia Laboral o NTCL que emite la Secretaría de Educación Pública, citando como ejemplo la EC0864; qué decir del esfuerzo de la UTCJ para convertirse en una Unidad Certificadora que podría ser la gran solución a todos los problemas que enfrenta nuestra ciudad”, planteó.

“Evidentemente esto no es del interés de nuestras autoridades municipales, primero porque desconocen que existen y segundo por su incapacidad de administrar el deporte y hacer como que las cosas suceden es el pan nuestro de cada día”, reprobó.

La muerte de Dylan Nahum, un adolescente que sólo amaba esta disciplina deportiva es consecuencia de la ausencia de protocolos de vigilancia por parte de las autoridades deportivas, responsables de administrar y vigilar que se cumplan todas las condiciones de seguridad que garanticen la vida de los deportistas que acuden a los gimnasios de diferentes disciplinas, dijo Soberanes Maya.

Las autoridades municipales también deben asumir una responsabilidad ante esta tragedia, aseguró.