La Fiscalía General de la República (FGR) investiga al propietario del yonke “El Tigre”, local donde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró el pasado lunes a un tigre confinado a un cuarto sin ventilación y un espacio abierto protegido sólo con malla ciclónica, mismo que formaba parte del negocio de autopartes.
La carpeta de investigación inició por delitos contra la biodiversidad que, según el Código Penal Federal, incluyen actividades como capturar, dañar, recolectar o almacenar especies silvestres en veda, amenazadas o en peligro de extinción, poner en riesgo la viabilidad biológica de una población o especie silvestre y el posible tráfico de especies.Liberan a detenido
Durante la intervención inicial, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) arrestaron a un Jesús Manuel A. R., de 31 años, un trabajador que se encontraba en el local, donde los oficiales encontraron un motor con reporte de robo, por lo que fue consignado ante el Ministerio Público. Sin embargo, fue liberado bajo reservas de ley debido a que al momento del arresto no había flagrancia en la comisión del delito, ni elementos de prueba que acreditaran la comisión del mismo. “La Unidad de Robo de Autos sigue el proceso de investigación”, dijo Gabriela Cota, vocera de la Fiscalía de Distrito en la Zona Norte. Agentes investigadores refirieron a El Diario, a condición del anonimato, que la actuación de los elementos de la SSPE fue ilegal debido a que carecían de una orden de cateo y ni siquiera contaban con el permiso verbal para ingresar al negocio y revisar las autopartes.Era muy popular
“Cheto”, el tigre asegurado de manera precautoria, desde que era cachorro fue utilizado para la publicidad de uno de los yonkes instalados en diferentes puntos de la ciudad. Su propietario lo exhibía en redes sociales y lo paseaba frente al local ubicado en la calle El Peñol de la colonia Toribio Ortega. El ejemplar de tigre (Panthera tigris) se encontraba en un predio sin condiciones mínimas de bienestar y sin documentación que acreditara su legal procedencia, expuso la Profepa, por lo que fue resguardado y trasladado de manera provisional al Centro Recreativo San Jorge. Además del tigre, el supuesto yonkero exhibía en su perfil de la red social Facebook otros animales como un mono araña y un pequeño lagarto. También muestra su gusto por las armas de fuego, los actos de tortura, y cómo militares llegaron al negocio y se mofaba públicamente de las “revisiones” de los soldados que también compartía en la red social. “Es muy difícil saber quiénes son esos elementos y poder comprobar si realmente son soldados. Ese tipo de uniformes y las botas que se ven en el video hace por lo menos 12 años que no se usan”, aseguró un mando castrense. En las imágenes el tigre aún se observa cachorro y según la Profepa la edad del felino es de dos años.Comerciantes tienen miedo
Varios comerciantes en el ramo rechazaron identificar al propietario del negocio por temor. “Está muy caliente ese asunto”, aseguraron, al tiempo de pedir la reserva de sus nombres. En el perfil público el “papá” del tigre, como se autonombra, también exhibe un arma y actos de tortura contra dos trabajadores de la construcción. Identificado como Doval Marco, comparte cómo “tablean” a un albañil. “¿Quién te pegó?”, pregunta un individuo mientras graba con un teléfono celular. El hombre se queja de dolor y responde “este vato”. Le preguntan lo mismo en tres ocasiones y el agredido opta por guardar silencio y cruzar los brazos mientras se queja. Cambia la toma y se observa que golpean a la persona hincada, la cual porta un chaleco anaranjado. “No metas las manos”, le dice el hombre que graba. En otro video se observa cuando le propinan una golpiza a un hombre maniatado. La víctima vestía un pantalón negro y una sudadera guinda y gritaba de dolor mientras era azotado Asimismo se observa manipulando un arma de fuego en el mismo lugar donde aloja al tigre. Según la publicidad difundida por Doval y “Yonke El Tigre”, son tres los negocios en el giro de autopartes con los que cuenta.