Ciudad Juárez.- Durante años la ciudad se acostumbró al desorden como si fuera paisaje. Puestos de comida invadiendo banquetas, ventas de segundas extendidas sobre el pavimento, hileras interminables de autos usados ocupando camellones y calles completas. Cables colgados de postes para robar energía eléctrica, conexiones improvisadas como si viviéramos en un pueblo del siglo pasado. Y lo más preocupante no es solo la ocupación ilegal del espacio público, sino la naturalidad con la que lo aceptamos. ¿En qué momento decidimos que vivir así era normal?

Esta semana, siete puestos de comida instalados en la avenida 16 de Septiembre y calle Higuera fueron retirados como parte del programa de reordenamiento urbano. Cinco comerciantes se desmontaron voluntariamente; dos más fueron retirados por personal municipal tras notificaciones emitidas desde el 12 de febrero. Las autoridades aseguran que habrá reubicación y diálogo, que el objetivo es regularizar y recuperar espacios.

Pero el retiro de siete estructuras no borra décadas de permisividad. La ciudad creció entre la tolerancia y la omisión. “La Curva”, en el perimetral Carlos Amaya, lleva más de 30 años expandiéndose hasta ocupar kilómetros de vía pública con cientos de vehículos en exhibición. Banquetas convertidas en patios de venta, calles reducidas a pasillos estrechos donde peatones y automóviles compiten por centímetros.

Las mesas de trabajo entre dependencias prometen orden, pero el problema es más profundo. No se trata solo de comerciantes que buscan subsistir, sino de una cultura colectiva que permitió el caos. ¿Por qué los ciudadanos aceptamos caminar entre cables ilegales y puestos improvisados? ¿Por qué normalizamos la invasión del espacio común?

El reordenamiento urbano es una prueba de voluntad social y recuperar la ciudad implica algo más que retirar estructuras, exige asumir que el espacio público no es tierra de nadie y que la legalidad no puede ser opcional. Mientras no cambiemos esa conciencia, cualquier retiro será apenas un paréntesis en una historia larga de descontrol.