* Francisco Garduño Yáñez reconoció omisiones del INM y pidió perdón por los hechos, comprometiéndose a la no repetición
Ciudad de México.– En un acto solemne realizado este viernes en la Ciudad de México, Francisco Garduño Yáñez ofreció una disculpa pública a las víctimas sobrevivientes y a los familiares de las 40 personas fallecidas en el incendio ocurrido el 27 de marzo de 2023 en la estación provisional del Instituto Nacional de Migración (INM).
A 914 días de la tragedia, Garduño Yáñez reconoció que las omisiones de servidores públicos contribuyeron al desenlace fatal y pidió perdón con “profundo respeto, humildad y transparencia”. Subrayó que el Estado mexicano falló en su deber de proteger la vida, la integridad y la dignidad de las personas bajo su resguardo.
El exfuncionario recordó que la disculpa pública responde a la resolución judicial emitida el 24 de enero de 2025, que ordenó llevarla a cabo en un plazo de un año y medio, en coordinación con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y los representantes legales de los afectados.
“Les reitero mis disculpas por el sufrimiento y daño causado, que transformó sus vidas para siempre. Estos hechos son inaceptables y reprochables, pues modificaron de manera irreversible sus proyectos de vida”, señaló ante las 27 víctimas sobrevivientes y familiares presentes.
Garduño destacó que lo ocurrido fue reconocido como constitutivo de delito y que existen diversas causas penales abiertas en la Fiscalía General de la República (FGR), vinculadas por el Poder Judicial de la Federación, con el objetivo de “proteger a los inocentes y garantizar que los culpables no queden impunes”.
El excomisionado también explicó que, tras los hechos, ordenó la suspensión de operaciones en 33 estancias provisionales en todo el país y dejó protocolos para supervisiones en materia de protección civil, además de capacitaciones obligatorias en derechos humanos para el personal del INM.
La disculpa incluyó un reconocimiento a las víctimas migrantes de Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras y Venezuela, señalando que su deceso “es una pérdida invaluable no sólo para sus familias, sino para toda la sociedad”.
“Sirva este acto para la memoria, pero también como una medida de satisfacción y no repetición, promoviendo una cultura de respeto a los derechos humanos y de atención con humanismo y dignidad a cada persona migrante”, concluyó Garduño Yáñez.