La Administración Trump redujo drásticamente las naturalizaciones durante el último año, lo que ha dado pie a acusaciones de que retiene a cientos de miles de personas que podrían haber votado en las elecciones intermedias.
Es difícil saber cómo habrían votado esas personas de haberse convertido en ciudadanos estadounidenses. Los ciudadanos naturalizados votaron por los demócratas para presidente por un amplio margen en 2020, pero en un cambio casi la mitad votó por el presidente Donald Trump en 2024, según un análisis del Pew Research Center del año pasado.
Sin embargo, elecciones recientes en zonas de inmigrantes de Florida y Nueva Jersey muestran un regreso a los patrones tradicionales de voto demócrata, en medio del creciente enojo por los arrestos masivos y las deportaciones de inmigrantes sin antecedentes penales.
El informe trimestral más reciente del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) muestra que la agencia aprobó unas 55 mil solicitudes de ciudadanía entre abril y junio, frente a más de 230 mil en el mismo período del año pasado.
Las naturalizaciones comenzaron a caer a finales del año pasado, cuando el USCIS inició un proceso nuevo y más largo para los solicitantes, que incluye la revisión de sus cuentas de redes sociales en busca de “actividades anti-estadounidenses”, y requisitos de mayor conocimiento del idioma inglés y de civismo, dijo el vocero del USCIS, Zach Kahler, a Stateline en un comunicado.
El posible impacto: casi 380 mil inmigrantes podrían haberse convertido en ciudadanos, y por lo tanto en votantes, durante el último año si la tasa de aprobación se hubiera mantenido. Casi todos habrían sido posibles votantes en las intermedias, ya que sólo los adultos pueden completar el proceso de naturalización que se registra en las estadísticas; los niños pueden obtener la ciudadanía por naturalización de otras formas, según la situación de sus padres.
Los retrasos en el trámite llegan en medio de ataques más amplios de la Administración Trump relacionados con el voto y la ciudadanía, con funcionarios que intentan impedir que se cuenten algunas boletas y amenazan con procesar a funcionarios electorales.
Esta semana, una coalición de grupos de derechos civiles acusó al Gobierno de apuntar contra ciudadanos naturalizados y dijo que votantes legítimos podrían perder su derecho al voto.
Si el USCIS hubiera tramitado las solicitudes de naturalización del último año al ritmo que lo hizo en el pasado, significativamente más nuevos ciudadanos estadounidenses podrían votar el día de las elecciones.
La diferencia potencial de 380 mil votantes se calcula a partir de la brecha entre unos 871 mil nuevos ciudadanos aprobados entre mediados de 2024 y mediados de 2025, que incluye partes de los gobiernos de Biden y del segundo de Trump, y el último año, con unas 481 mil aprobaciones.
Kahler, el vocero del USCIS, defendió la desaceleración.
“La naturalización es un privilegio, no un derecho”, escribió Kahler en el comunicado a Stateline. “El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos está reforzando una sólida evaluación y verificación, y ha puesto en marcha reformas para garantizar que la ciudadanía estadounidense se reserve para quienes cumplen los requisitos”.
Los cambios que mencionó incluyen el restablecimiento de un examen de civismo, el refuerzo de los requisitos de dominio del inglés, la revisión de las redes sociales de los solicitantes y “garantizar que los solicitantes demuestren buen carácter moral y apego a la Constitución”, escribió, y añadió que “el USCIS no tomará atajos en el proceso de naturalización”.
Un grupo de defensa de los inmigrantes, la Alianza Nacional por los Nuevos Estadounidenses (National Partnership for New Americans), dijo que el resultado es que menos inmigrantes obtienen el derecho al voto y otros derechos que conlleva la ciudadanía.
“El Gobierno está alargando deliberadamente los tiempos de espera a lo largo del proceso de naturalización, incluidos retrasos significativos entre la aprobación de la entrevista y el Juramento de Lealtad, en un aparente esfuerzo por negar sus derechos civiles y de voto a personas que de otro modo serían elegibles”, escribió la organización en octubre.
Nicole Melaku, directora ejecutiva de la organización, dijo a Stateline que “vemos un intento muy claro de frenar las vías legales, incluido quién llega a la meta en la naturalización. La caída marcada (en las nuevas aprobaciones) muestra esa realidad”.
Aproximadamente 10% de los votantes elegibles, 25 millones, son inmigrantes naturalizados, a 2024, según un informe del Pew Research Center del 27 de octubre, una proporción que ha subido de forma constante desde 2000, cuando era de 6.2%.
La proporción de votantes naturalizados es especialmente alta en California (22%), Nueva Jersey (20%), Nueva York (19%), Florida (17%) y Hawaii (16%), según el informe de Pew.
En las estimaciones más recientes de la Oficina del Censo de Estados Unidos, divulgadas el 29 de octubre, hubo grandes cambios en la forma en que los encuestados declararon su condición de naturalizados entre mediados de 2024 y mediados de 2025, en los primeros meses de la nueva Administración Trump.
Unos 1.2 millones menos de inmigrantes dijeron que no eran ciudadanos y unos 1.3 millones más dijeron que eran ciudadanos naturalizados. El cambio fue especialmente desigual en Texas, donde 155 mil personas menos dijeron que no eran ciudadanas, pero otras 244 mil dijeron que eran ciudadanas naturalizadas.
La encuesta mensual llegó a unos 1.7 millones de hogares el año pasado, menos que los 2 millones habituales, en parte por problemas relacionados con el cierre del Gobierno, con un cuestionario que pedía los nombres de las personas que viven en la casa.
Es difícil saber cuántas personas son realmente nuevos ciudadanos y cuántas pudieron haber tenido miedo de decir a los encuestadores del Gobierno que no son ciudadanas.
El cambio en los ciudadanos naturalizados declarados, de 1.3 millones, supera los 870 mil nuevos naturalizados que reportó el USCIS entre mediados de 2024 y mediados de 2025, según cálculos de Stateline.
Lloyd Potter, demógrafo estatal de Texas, dijo que es probable que algunas personas tuvieran miedo de declarar su verdadera condición este año.
“Tuvimos un cambio de gobierno y una especie de repunte en las detenciones y deportaciones de inmigrantes sin autorización”, dijo Potter a Stateline. “Creo que probablemente eso creó una situación en la que personas que no eran ciudadanas podrían decir en una encuesta: ‘Sí, soy ciudadano’”.
Alrededor de 11% de los votantes de Texas eran ciudadanos naturalizados en 2024, según el informe del Pew Research Center.
Christopher Dick, consultor de la Oficina de Investigación Económica y Empresarial de la Universidad de Florida, financiada por el estado, dijo que también es posible que más no ciudadanos no hayan respondido a la encuesta, lo que haría parecer que una mayor proporción de inmigrantes son ciudadanos y distorsionaría los resultados.
En cuanto a los recortes en el número de nuevos ciudadanos antes de las intermedias, Steven Camerota, director de investigación del Centro de Estudios de Inmigración (Center for Immigration Studies), un centro de estudios que favorece menos inmigración, dijo que es parte de un patrón de poder presidencial extremo que se ha visto en las últimas décadas. Sostiene que los presidentes demócratas también han usado sus facultades para influir en la política migratoria y que un Congreso dividido no ha usado las suyas para detener ese patrón.
“Estamos en un período de dominio del Ejecutivo”, dijo Camerota. “Cuando se tiene una situación en la que el Congreso está dispuesto a ceder todos sus poderes, este es el resultado”.