Luego de los escándalos en los que está inmersa por conflicto de interés con un proveedor del INE, la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, informó que renunciará a su cargo este lunes.

"Después de una profunda reflexión, he decidido presentar el día de mañana, 26 de octubre, ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, mi renuncia a la responsabilidad que esa Soberanía me confirió en abril de 2023 como Consejera Presidenta del Instituto Nacional Electoral", se afirma en el comunicado.

"Esta decisión responde a mi convicción de que proteger al Instituto y permitir que continúe cumpliendo su misión constitucional, debe estar siempre por encima de cualquier interés coyuntural o personal".

La información oficial fue colocada por la Coordinación de Comunicación Social del INE en el chat de la fuente; sin embargo, inmediatamente fue borrado.

En el documento se afirma que el organismo no frenará la organización de la elección.

"Toda su estructura, tanto en oficinas centrales como en las entidades federativas, se encuentra dedicada a garantizar que cada una de las etapas se desarrolle con certeza, legalidad y profesionalismo", apunta.

"Estoy plenamente convencida de que los trabajos operativos, técnicos y logísticos avanzan por los cauces correctos, con el alto nivel de responsabilidad que constitucionalmente tiene encomendado el Instituto".

Demanda que siga el debate, pero informando "frente a la descalificación".

"Tengo la convicción de que toda denuncia, cualquiera que sea su origen o la persona a quien se refiera, debe esclarecerse de manera transparente, objetiva y conforme a derecho", indicó.

"Esta circunstancia me ha llevado a ponderar la importancia que, como siempre he sostenido, tiene el Instituto Nacional Electoral para la vida de México. La responsabilidad de organizar las elecciones va mucho más allá de cualquier persona".

Asegura que esto significa garantizar que la renovación de los poderes públicos se realice de manera pacífica, y anteponiendo la estabilidad política de nuestro país.

"El Instituto Nacional Electoral, y la responsabilidad que tiene frente a México, su estabilidad, credibilidad e independencia son bienes públicos que debemos proteger con serenidad y sentido de Estado", añade.