Los juarenses a pesar de ser una de la ciudades que contribuye de manera sustancial al desarrollo del país y del estado de Chihuahua, y de ser la quinta ciudad con mayor recaudación de recursos vía impuesto predial en México, siempre hemos estado con la espalda en la pared cuando se trata de inversiones que de darse en el tiempo y manera adecuada tendrían el potencial de cambiar nuestra vida tanto en el ámbito personal como en el urbano.

Como muestra no tenemos que ir muy lejos: el Hospital de Especialidades de Ciudad Juárez ubicado en a zona del ExGalgódromo y anunciado como el más grande de Chihuahua, lo cual es lógico por el número de habitantes y derechohabientes que hay en nuestra ciudad, se inició hace cerca de catorce años bajo el programa “Todos Somos Juárez”… y aún no puede funcionar.

Y como este… ¿cuántos ejemplos se le vienen a la mente a Usted? Bien, pues hay uno que se lleva el premio a la codicia e indolencia. Tenemos aquí que a gritos y jaloneos, literalmente, y de manera inusual, parece que el tema del transporte público inicia, sí, inicia apenas a transitar por lo que pudiera vislumbrase como un camino hacia su mejora a casi treinta años de que se concibió un sistema de transporte integral como la vía para solucionar el problema de la movilidad. Eso fue en 1995, cuando Juárez tenía una población que apenas rebasaba el millón de habitantes. Tanto para el gobierno del estado como para presidentes municipales el tema pasó sin pena ni gloria excepto cuando durante las administraciones de José Reyes Ferriz se construyeron de manera apresurada los paraderos de la Troncal I del BRT fuera de norma y en lugares establecidos sin estudio alguno, por decir lo menos, amén de la compra de camiones que finalmente se malbarataron.

Fue hasta 2013 que funcionó el tan esperado BRT-1, llamado en ese entonces ViveBus, pero solo de manera efímera pues más tardó Javier Corral en llegar a la gobernatura que en quitar el apoyo para que el proyecto siguiera creciendo. Sin embargo, algo debió moverse frente a él para despertar su interés ya que con un horizonte de dos años para concluir su periodo de gobierno inició con toda prisa el BRT-2 y la pretroncal BRT-3.

De inicio. Ustedes ya saben: la controversia. Quienes hemos visto cómo funciona exitosamente este modelo de transporte público en otras ciudades apoyamos el proyecto de inicio, aunque con reservas por la limitación que se tenía en cuanto al tiempo para implementarlo. Las voces más sonoras alegaban que con solo modernizar los camiones era suficiente porque, además, los negocios que estaban a su trayecto se irían a la quiebra. ¡Que visión tan limitada! ¿Acaso Usted ve el cierre brutal de negocios que anunciaban? ¿Desde cuándo los negocios quiebran cuando se atrae gente?

Lo que sí se ve son estaciones con buen número de usuarios y camiones generalmente llenos y en horas pico hasta con personas de pie. Sé de personas que desde Riberas del Bravo llegan hasta el centro mucho más rápido de lo que jamás imaginaron. Saben que hay un horario estable en el que pueden confiar para regresar a sus hogares. La gente dice que se viaja cómodo y hay quienes se sienten seguros porque desde los paraderos pueden cruzar hacia las aceras de manera segura, lo que antes era imposible ¿imagine usted la odisea y el riesgo de cruzar la 16 de septiembre con sus treinta metros de ancho? El BRT ha tenido tanta aceptación que en solo siete meses registra más de siete millones de viajes, según nota publicada en este mismo diario.

Pero no todo es miel sobre hojuelas: todavía falta que las rutas alimentadoras funcionen según el proyecto y se retiren las chatarras de los concesionarios que se niegan a ser parte de la mejora: de hecho, ante el inicio del BRT-1 y con la experiencia de que las personas prefieren este modelo de transporte, el lunes dejaron de circular rutas por la zona de Tierra Nueva. Repiten la actitud reprobable que amaga y ha mantenido a los juarenses sumidos a su capricho.

Es muy bueno que se vaya complementando el sistema integral de transporte, pero por el momento aún no se puede decir misión cumplida, sin embargo, para los incrédulos, parece ser que hay buenas esperanzas de que el proyecto siga avanzando y salga de la lista de obras fallidas y proyectos mal logrados. ¡Qué bien que desde el gobierno del Estado se dio continuidad al proyecto! No nos dejaron embarcados. Es bueno ver que los gobiernos estatal y municipal trabajen en coordinación, por el bien de los juarenses.