Me gusta hablar de desarrollo. A veces hablo de desarrollo económico, a veces de desarrollo de la ciudad, pero pocas veces he tocado la base de todo eso, que es el desarrollo humano. Y normalmente pensamos que el desarrollo humano se trata libros de superación personal y conferencias mafufas, de meditación, de guías espirituales y hay gente que no le gusta.

Yo creo que para lograr el desarrollo en una comunidad, necesitamos al menos cierto nivel de desarrollo humano. Mi creencia personal me dice que todos venimos a este mundo a aprender cosas, a evolucionar, a pasar pruebas y vivir experiencias.

Cuando te mueras y te vayas de este mundo, lo único que te vas a llevar es lo que aprendiste. Lamentablemente, la mayoría de la gente hace su educación preescolar, primaria, secundaria, preparatoria. Unos terminan una licenciatura, pocos una maestría, y menos, un doctorado.

Y una vez que sales de la escuela nomás aprendes lo que la vida te enseñe, y generalmente la vida enseña con rudeza. El sistema educativo en México no capacita para la vida. Una parte muy importante en la que se atora el mexicano, es en el manejo de emociones, porque en la escuela nunca te enseñan a gestionar las emociones, al contrario, te reprimen.

Y en la casa generalmente te enseñan mal. Te dicen que no llores, y te regañan por tal cosa, y te prohíben enojarte con tu papá, y no le puedes responder al maestro ni a tu mamá, y todo eso se va acumulando hasta formar adultos inseguros, enojados, incapaces, dependientes, inestables.

Nuestra cultura mexicana está plagada de enseñanzas emocionales negativas que a la larga terminan en una apatía por hacer cosas, una apatía por emprender y hasta una apatía por vivir. Y este tema tiene muchas aristas, pero ahorita me voy a ir por el lado económico.

En México sólo el 13 por ciento de los adultos están dispuestos a abrir un negocio. El Global Entrepreneurship Monitor, una organización que estudia el emprendimiento en el mundo, dice que en 2023 México se colocó en el último sitio de los 44 países que incluye en su ranking de emprendimiento.

Y viene bajando porque en el 2019 estaba en el sitio 23. El estudio dice que no hay políticas públicas para emprender y señala que la mayoría de esos adultos que se atreven a emprender lo hacen porque no les queda de otra, porque no encuentran trabajo. Se van a la informalidad.

Y todo esto viene precisamente de estas enseñanzas y creencias que se van formando por la mala gestión de las emociones y creencias desde que eres niño.

Una educación temprana tan deficiente en términos de empoderamiento, tan pobre en términos de emprendimiento, tan corta en términos de conocimiento, lo único que genera es empleados.  Y no digo que sea malo generar empleados o ser empleados. Lo malo es no generar los empresarios que necesitamos para que este país tenga un mejor ingreso y para que el índice de desarrollo humano suba.

¿Qué es ese índice? Un indicador que usa la ONU y que mide tres cosas en una población: longevidad, educación e ingresos.

Pareciera que estas tres cosas no tienen nada que ver con espiritualidad, ni con gestión de emociones, ni con empoderamiento, ni con superación personal, pero en realidad tienen que ver mucho.

La longevidad depende de la salud física y la salud física depende de la salud mental, o sea, de la gestión de emociones. La educación depende del sistema educativo, pero más de una actitud que me lleve a seguir aprendiendo durante toda la vida, no nomás hasta que te graduaste. Y los ingresos dependen en gran parte de las ganas de trabajar, de lo que sepas hacer, de tu capacidad de emprender, del empoderamiento, de tu seguridad, del manejo de las finanzas y de la capacidad de manejar las emociones cuando el negocio no va bien.

Juárez tiene un índice de 0.775 en un ranking donde el valor máximo es el 1. Si metiéramos a Juárez entre el ranking de los 190 y tantos países que mide la ONU, quedaría en el sitio 80. Quedamos en un nivel muy cercano a República Dominicana, El Salvador y Cuba. Estamos cinco escalones debajo de México como país.

Este indicador es clave y los gobiernos y las organizaciones privadas tienen que enfocarse en ir elevándolo.  ¿Cómo le hacemos para que la gente viva más en Juárez? ¿Cómo le hacemos para que la gente tenga mejores ingresos? ¿Cómo le hacemos para que tengamos cada vez mejor educación y para que estemos más preparados?

¿Cuál de estos tres factores es prioritario para alguno de los gobiernos? Cuántas de las acciones del gobierno aumentan la longevidad, los ingresos y la educación de la población. En el ser humano, cuando llegas a cierto nivel de desarrollo personal es muy natural que tiendas al liderazgo, por esa necesidad del hombre de sacar adelante a los suyos. Pues en Juárez, en Chihuahua, en México, tenemos una gran carencia de liderazgos porque el enfoque nunca ha sido el desarrollo humano.

Y si no hay desarrollo humano constante, al menos en algunos de los individuos de la comunidad ¿cómo logramos generalizar la calidad de vida?