-Retén antipaisanos en zona delictiva

-Quedó Brighitte huérfana de Ariadna

-Es hospital del IMSS caballito de batalla de Zoé

-Rentado, el domicilio de Corral en Juárez

El kilómetro 90 de la carretera Chihuahua-Juárez está convertido en territorio delictivo, pero extrañamente con presencia de vehículos rotulados como Policía Federal Ministerial.

Salvo por las ganancias en moches que deben representar los viajeros paisanos para los federales no es comprensible que continúe la violencia en la zona si los retenes son permanentes y con gran cantidad de agentes y vehículos. (Presentamos video en Diario.mx).

Entre el pasado fin de semana e inicios de la presente, propietarios de ranchos aledaños a toda esa extensión, desde el kilómetro 50 hasta el 100, en la zona de Nuevo El Sauz, Nuevo Delicias y Ojo Laguna, reportaron por enésima ocasión cercos rotos y presencia de células de personas armadas.

Justo en el kilómetro 90 fueron destruidas a balazos las cámaras de vigilancia policiaca instaladas en el lugar. También han sido ejecutadas personas y sus cuerpos aventados a un lado de la carretera desde el kilómetro 37 hasta más acá del 90.

Funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública, de la Fiscalía General del Estado y también las militares que permanecen en funciones de policía civil, han identificado a grupos del Cártel de Sinaloa como de La Empresa y la Línea como los protagonistas de una guerra permanente.

Pelean dichos grupos delictivos por el huachicol y el tráfico de personas. Todas las personas asesinadas han sido identificadas como integrantes u operadores de alguno u otro grupo.

Como responsable por naturaleza de combatir al crimen organizado, la policía federal, o ministerial federal, o federal de investigaciones, dependiente de la delegación estatal de la Fiscalía General de la República (FGR), debiera tener asegurada esa zona.

Evidentemente, no es así. De ahí que publiquemos hoy el video junto con el contexto de lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo si no con la complicidad de los elementos federales al menos sí por omisión.

En las imágenes podemos observar que revisan las trailas de los paisanos cargadas de bicicletas, o mochilas o muebles distintos. Su objetivo entonces son ellos y algunos o muchos incautos viajeros locales, no el crimen organizado, cuyo único impedimento para “trabajar” libre es únicamente la guerra entre sus facciones y/o carteles.

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Una fricción sin resolver en tiempos de la campaña electoral acabó por dejar huérfana a Brighitte Granados de la Rosa, dirigente estatal de Morena, quien le apostó al equipo local de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, confrontándose con la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, sin esperar que repetiría en el cargo.

La presidenta del partido en la entidad -en la versión que corre entre morenistas a raíz de su evidente invisibilidad como tal en estos tiempos postelectorales- tomó una mala decisión al considerar que debía responder a los lugartenientes de Sheinbaum Pardo y no a su madrina Montiel Reyes, en algún momento decisivo de la contienda electoral.

Su cálculo, muy lógico, habría sido que la secretaria de Bienestar iba de salida, no que transitaría y caería parada, menos en posición de tan alto nivel, entre el gobierno saliente de Andrés Manuel y el de la futura jefa del Ejecutivo.

Así, la dirigente que también es la suplente del expanista Javier Corral en la plurinominal que le regaló Morena, le habría dado la espalda a Montiel, quien la había apuntalado para consolidar una dirigencia en Chihuahua con mejores resultados y más rumbo que la de sus antecesores.

Desde el distanciamiento de hace semanas, Granados no ha podido volver a tener acceso al privilegiado círculo de Ariadna en la entidad, mujer clave para el triunfo morenista de 2024 tanto aquí como en otras entidades, más allá de la clásica cantaleta de que la victoria sólo fue resultado de la creciente inversión en los programas sociales.

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Es el hospital de 260 camas que el IMSS construye en esta ciudad uno de los caballitos de batalla con el cual Zoé Robledo plancha su ratificación en el cargo.

No tiene empacho el alto funcionario en presumirlo a través de la información oficial generada por la institución, a través de sus subalternos.

“El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registra hoy, en la gestión del director general, Zoé Robledo, el crecimiento más grande y acelerado en infraestructura hospitalaria en los últimos 20 años, afirmó el Ingeniero Ramón Aguirre Díaz, titular de la Unidad de Infraestructura, Proyectos Especiales y Cartera de Inversión”, dice textual el comunicado.

Zoé trae bajo el brazo importante obra desarrollada en los últimos años en el Instituto Mexicano del Seguro Social que pasó de un promedio de construcción de 1.7 hospitales al año, a nueve que se hacen en la actualidad.

Los beneficios serán para cinco millones 200 mil derechohabientes, con un monto de inversión de 18 mil 500 millones de pesos solo en cuanto a las obras civiles. Lo que viene en equipamiento es otra cosa; si no, hay que voltear a ver el hospital nuevo en esta ciudad, atorado precisamente en esa etapa. No llegan los equipos y al parecer no se liberan los recursos.

Para Zoé es importante porque forma parte de su currícula, pero está tan entrampado el asunto, que lo más probable es que brinque de administración, no solo ese, sino otros hospitales que se han venido rezagando.

Y es que el reto de echar a andar el Hospital General de Zona (HGZ) de 144 camas en Tula, Hidalgo; HGZ de 180 camas Ignacio Zaragoza, en la Ciudad de México; HGZ No. 36 de 180 camas en San Alejandro, Puebla; el HGZ de 70 camas en Ticul, Yucatán; el HGZ de 144 camas en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; el HGZ de 90 camas en Navojoa, Sonora; el HGR de 216 camas en Ensenada, Baja California; y el Hospital General de Subzona de 72 camas en Guanajuato, Guanajuato, así como el Hospital General Regional (HGR) de 260 camas aquí, no es nada sencillo.

Pero con el espaldarazo de ayer, por parte del presidente, parece que el brinco está planchado y garantizado, aún y cuando haya pendientes, que deberán salir a inicios de la próxima administración, como exige el resultado indispensable de la ratificación amarrada.

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Si Javier Corral registró su candidatura a senador plurinominal por Morena con la dirección de su casa en Ciudad Juárez ubicada en la calle Costa Rica, esa que tiene patio ajeno, del que está en posesión, pero no en propiedad (confesado por él mismo) podría haber elementos que tumben su eventual toma de protesta.

Resulta que el mandatario no solo no viviría en dicha propiedad, sino que además la tiene arrendada por ahí de los 30 mil pesos mensuales a una empresa inmobiliaria que opera en esta frontera desde hace ya más de un año, de acuerdo con fuentes de La Columna.

Para registrarse, el exmandatario debió capturar los datos de su domicilio, así como entidad y específicamente el municipio y tiempo de residencia en el mismo, lo cual es falso si lo manifestó como lo estamos suponiendo.

Dicho registro permanece en propiedad exclusivamente del Instituto Nacional Electoral (INE), así que habrá que escarbarle para saber dónde dice vivir Corral.

Es conocido dónde nació, en El Paso, Texas, pero no dónde tiene su dirección oficial aun cuando en 2020 presumió nacionalmente esa casa de la Costa Rica como lugar de su domicilio, en desayuno ofrecido al presidente López Obrador.