-Hizo limpia Cruz con los cambios

-Dos panistas más al equipo moreno

-En lo económico sigue la moneda en el aire

-Las expectativas con Mayra

La llegada esta semana de Víctor Valencia junior a la coordinadora Suroriente; y del exregidor, Jorge Gutiérrez Casas, a la Contraloría Municipal, se suma a los nombramientos y ajustes que realiza el alcalde, Cruz Pérez Cuéllar en este segundo período de gobierno.

En estos cambios en particular, no se anduvo por las ramas el alcalde buscándoles enroques a sus anteriores titulares. Karen Mora en la Suroriente y el ahora excontralor, José Luis Anaya Carrasco, no dieron el ancho. Así de simple.

Los exfuncionarios mucho menos daban certidumbre al proyecto que construye el presidente municipal, que no se limita a Juárez ni a 2027, como todo mundo sabe.

Mora se había convertido en un dolor de cabeza tal que ni funcionarios ni empleados, menos los ciudadanos, la aguantaban en sus desplantes, los cuales no tenían respaldo en alguna cualidad destacada de la morenista importada de la capital. Llegó nomás a servirse del presupuesto y a subirse al ladrillo como si el poder público fuera eterno.

Con Valencia en la zona de mayor crecimiento de la frontera, hay garantía de eficiencia administrativa, de coordinación con el resto del gobierno de la ciudad y, sobre todo, con el proyecto político que encabeza Pérez Cuéllar.

No hay duda de su eficiencia, más allá del prestigio que heredó con el apellido de su padre, que en paz descanse, y que veremos si continúa dándole brillo con bastante trabajo que lo acredite y no con grillas ni reyertas familiares que lo opaquen.

De Anaya no puede decirse que era un dolor de cabeza, no al grado de su excompañera de gabinete al menos, pero no cuadró ni cuadraba para los retos que ahora le tocan a Gutiérrez Casas.

Así, los nombramientos recientes parecen obedecer a una necesaria limpia que, por lo que se dice en los pasillos de la unidad Benito Juárez, habrá de continuar en este arranque del segundo período del alcalde morenista.

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Esos nombramientos cimbraron las estructuras del Gobierno municipal porque se trata áreas estratégicas.

La llegada de Gutiérrez Casas a la Contraloría es una especie de chicotito que mantenga a raya a todo el gabinete.

La designación del heredero de la dinastía Valencia de los Santos es para impulsar una de las zonas de mayor crecimiento de la ciudad.

Ambos movimientos parecen haberle sacado ronchas a varios funcionarios que ya no se sienten tan seguros en sus posiciones.

Aunado a ello, quedó la amenaza velada del alcalde en su última rueda de prensa a todos los funcionarios municipales.

Les advirtió que no se confíen porque los cambios aún no terminan. Mantiene a más de uno con los nervios de punta mientras parece que se alistan dos nombramientos más para los próximos días.

Según fuentes al interior del Municipio, aseguran que la exdiputada local y exrecaudadora de Rentas, la panista Laura Marín, ya aceptó reemplazar a Luis Hasan Ortiz Enríquez en el Sistema Municipal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).

Por su lado, el exregidor y expresidente del PAN local, Joob Quintín Flores Silva, está terminando de confeccionarse un traje a la medida para hacerse cargo de alguna responsabilidad que tenga relación con el Centro de la ciudad. Fue coordinador de la Comisión Transitoria del Centro Histórico en el Cabildo, sin gran cosa que destacar.

Quintín es uno de los damnificados del sonorense, Luis Serrato Castell, con cuya apuesta el exregidor perdió toda posibilidad de colocarse en una posición interesante dentro del gabinete del actual gobierno estatal.

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Después de un sexenio de mucho estrés político y financiero para el estado, por la diferencia de colores partidistas con el hoy expresidente considerado casi prócer de la patria, aún sigue la moneda en el aire en el tema económico para Chihuahua.

Aún estamos a expensas de la relación política que la gobernadora Maru Campos pueda consolidar con el nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum.

A pesar de los múltiples recortes de ingresos que la Federación aportaba al estado grande, en el último trienio la administradora estatal logró mantener las finanzas sanas.

Tan es así que, según el secretario de Hacienda José de Jesús Granillo, en su visita a Ciudad Juárez ayer, dijo que el gobierno no tiene contemplado comprar más deuda por lo menos para el próximo año.

Esa planeación, sin embargo, va ligada justo a la incertidumbre de cómo tratará la Federación a Chihuahua.

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Parece que llegó mal y de malas Cristina Jiménez a presentar su candidatura por la presidencia del PAN estatal, más allá de algunos respaldos que cargan con la obviedad negativa de los apellidos Corral Jurado.

Nos dicen que las firmas que presentó el equipo de la aspirante no serán suficientes para cumplir con el requisito que marca la convocatoria. Le andan fallando los números.

Debieron los colaboradores de la candidata presentar cuando menos el 10 por ciento de firmas de panistas que respalden su postulación, pero una revisada así muy superficial indica que no llegará ni al cinco por ciento.

Parece que solo hay el propósito de hacerle mosca a la candidata principal, Daniela Álvarez cuya campaña por la Senaduría le acarreó muy buenas voluntades de la membresía blanquiazul con todo y la derrota ante Morena.

Perdió frente a Andrea Chávez pero con extraordinaria dignidad.

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Aun cuando existía distancia en los partidos políticos en que militaron PRI y PAN respectivamente, nunca quedaron en malos términos. Ahora los caminos se juntan alineados en Morena Mayra Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, ambos en puestos de primerísimo nivel.

Ella fue dirigente municipal del PRI aquí y él ocupó la presidencia estatal del PAN, pero nunca coincidieron en tiempos.

Ahora ella fue designada delegada del Bienestar en el estado. Será la representante de programas sociales de Claudia Sheinbaum y Ariadna Montiel.

Existe en el Ayuntamiento el convencimiento de que la relación será mucho mejor que la existente durante la responsabilidad de Juan Carlos Loera, con quien jamás hubo el mínimo click. Loera fungió como el Junior del presidente más que como funcionario público.

Para empezar, Mayra estuvo -aun antes de que se supiera de esta designación- en el informe de Cruz, en un acto político, donde precisamente se dejó ver Ariadna, quien viajó de México exclusivamente para estar con el alcalde.

Esa presencia cordial y diferente les dice mucho a los operadores del Ayuntamiento y al mismo alcalde, de que habrá una nueva y fortalecida relación con quien tendrá bajo su manejo la importante y clave cartera de los programas sociales.

Mayra es oriunda de esta ciudad, donde estudió su licenciatura y maestrías; además es donde ha desempeñado la mayoría de los cargos, salvo cuando se fue a la capital a ejercer de diputada en 2013.

Ese conocimiento de Juárez la hace una conocedora de la ciudad, con camino recorrido.

Dependerá Mayra de Ariadna Montiel, ratificada en la Secretaría del Bienestar a nivel nacional, y tendrá el manejo de los servidores de la nación, con su operación institucional pero evidentemente política en cada calle de esta frontera.

Que caminen de la mano Ayuntamiento y Delegación del Bienestar es buena señal para lo que viene en 2027.