Ayer y antier, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez celebró un momento en la vida de la comunidad estudiantil: su graduación. Es un orgullo ver cómo nuevos profesionales, en especial aquellos de la Licenciatura en Derecho, están a punto de comenzar su viaje personal y profesional. A ustedes, en particular, quiero enviarles mis mejores deseos para que su camino sea fructífero y lleno de continuo crecimiento.

Llevando en cuenta el poema "Ítaca" (del autor griego Kavafis) resuena profundamente a efecto de la presente participación, desde aquí, les exhorto a considerar sus versos, que sugieren anhelar un largo viaje lleno de aventuras y descubrimientos, y no temer a los monstruos míticos que solo existen si los creamos en nuestras mentes. Es así que, Ítaca nos invita a valorar el viaje por encima del destino, y a encontrar en cada etapa del camino un aprendizaje y una oportunidad de enriquecimiento personal.

E insisto, más que una simple narrativa de viaje es una profunda reflexión sobre la vida y el desarrollo personal que se encuentra en la expedición hacia un objetivo. En el poema se simboliza más que un destino geográfico, es una insignia de las metas y sueños de cada persona. A lo largo del poema, el autor nos incita a desear que nuestro camino sea largo y lleno de aventuras, descubrimientos y riquezas intelectuales y emocionales, insinuando que el verdadero valor de nuestras experiencias de vida radica en el viaje y no en el destino.

Justamente, el poema advierte sobre los peligros y los monstruos mitológicos, como los lestrigones y los cíclopes, que se podrán hallar en el periplo iniciado. Sin embargo, estos seres no simbolizan obstáculos físicos, sino las desconfianzas y retos internos a los que cada uno de ustedes debe imponerse. En este sentido, es importante mencionar que, Kavafis asegura que estos monstruos no aparecerán si no los llevamos dentro de nosotros, es decir, si no los conjuramos con nuestros propios temores. Esto refleja la idea de que muchos de los obstáculos que sufrimos son expresiones de nuestros propios temores e inseguridades.

Además, el poema habla de disfrutar de las "muchas mañanas de verano" y de explorar mercados fenicios para adquirir cosas bellas y aprender de diversas culturas. Esto refuerza la idea de disfrutar cada momento del viaje personal y de ser abierto a nuevas experiencias, conocimientos y personas, estas últimas, es a partir de exhortarles a aprender de los sabios y sumergirse en culturas exóticas enfatiza la importancia del aprendizaje continuo y la apertura mental como componentes clave del crecimiento.

Naturalmente Ítaca constantemente recuerda mantener el destino en mente, no como una obsesión por alcanzar, sino como un destello que guiará su viaje. Este destino, sin embargo, no debe tener una cualidad: la lentitud. El viaje debe ser largo y pleno, permitiendo que el peregrino se enriquezca con las experiencias acumuladas. Esta idea es crucial, sugiriendo que los objetivos de vida deben ser perspectivas a largo plazo y que el verdadero éxito se mide por la riqueza de nuestras experiencias más que por la prisa en alcanzar el final.

De modo convincente, el poema concluye con una poderosa lección sobre las expectativas y la realidad. Aunque Ítaca podría parecer pobre al final del viaje, el poeta aclara que si llegan a su destino y encuentran un lugar que les ofrece poco o nada, no deben sentirse defraudado, por el contrario, deben reconocer que el verdadero tesoro fue el viaje en sí mismo, las lecciones aprendidas y las experiencias vividas. Este es un llamado a valorar cada paso del camino y a ver la vida misma como un viaje continuo de descubrimiento y enriquecimiento.

Reflexionando sobre lo anterior, podemos establecer un paralelo entre el poema "Ítaca" y la trayectoria que ahora emprenden los profesionales del derecho. Este inicio en la profesión jurídica representa un camino significativo donde cada acción y decisión reflejará su calidad y compromiso como dignos embajadores de nuestra alma mater.

Así como el poema valora el proceso sobre el destino, la trayectoria de un abogado se caracteriza por un viaje continuo de aprendizaje, desafíos y crecimiento. La práctica legal no es meramente un camino hacia un fin, como ganar un caso o conseguir una posición en una firma prestigiosa, sino una exploración constante de la justicia, la ética y la verdad.

Tal como quien viaja hacia Ítaca, un profesional del derecho, al igual que un viajante hacia Ítaca, se encuentra con diversas 'islas' y 'puertos' a lo largo de su carrera: casos que varían en complejidad, clientes con historias únicas, y dilemas éticos que requieren una introspección profunda y principios sólidos. Cada experiencia es una oportunidad para enriquecer su comprensión del derecho y de la humanidad, y para fortalecer sus habilidades de abogacía.

En el comienzo, la práctica del derecho involucra navegar a través de 'mercados fenicios', donde los abogados deben aprender a negociar, persuadir, mediar, conciliar y entender las sutilezas del sistema normativo, siempre con un ojo hacia la justicia y la equidad. Al igual que el viajero que se dirige a Ítaca que compra aromas sensuales y aprende de los sabios, un egresado de la licenciatura en derecho se beneficia enormemente de la diversidad de perspectivas y la sabiduría acumulada de colegas y mentores.

 

A lo largo de su ejercicio profesional los 'lestrigones' y 'cíclopes' pueden aparecer en forma de casos difíciles o situaciones éticamente ambiguas donde el camino correcto no es claro. Estos desafíos prueban la integridad y la perseverancia del abogado, similar a cómo los desafíos en el poema prueban la pureza y el compromiso del viajero hacia sus ideales.

 

Mantener, permanentemente a Ítaca en mente es fundamental para cualquier recién egresado de derecho. Ítaca simboliza no solo las aspiraciones profesionales sino también un firme compromiso con la justicia y el desarrollo constante. Aunque el destino final pueda diferir de lo esperado—ya que el reconocimiento o los resultados pueden no siempre satisfacer las expectativas—, el verdadero valor se encuentra en las experiencias y el conocimiento acumulados durante la travesía.

 

Observar la carrera de un abogado no se trata simplemente de alcanzar una meta, sino de apreciar y aprender de cada paso del camino, recuerden que este es el comienzo de su historia profesional, y desde aquí, les extiendo mis mejores deseos para que su trayectoria esté marcada por la paciencia, los desafíos y los éxitos, que la historia que hoy inician a escribir se caracterice por ser las y los mejores embajadores que la licenciatura en derecho de la UACJ pudo haber formado.