Opinión
Domingo 31 Ago 2025, 06:10
OPINIÓN
Anteceden a cambios golpes y asesinatos
Mañana lunes, primero de septiembre, será considerado histórico para México. La primera presidenta mujer en la historia de este país rendirá su primer Informe de Gobierno
La Columna de El Diario
Mañana lunes, primero de septiembre, será considerado histórico para México. La primera presidenta mujer en la historia de este país rendirá su primer Informe de Gobierno, a la par que las y los nuevos ministros toman protesta para un Poder Judicial que, al menos formalmente, fue decidido en las urnas.
Puede ser visto como el avance sólido en el andamiaje del segundo piso de la Transformación que inició Andrés Manuel López Obrador. O el inicio de su desplome.
Hay grandes retos que Claudia Sheinbaum ha estado afrontando con reconocida habilidad, uno de los mayores y más desafiantes, las presiones de Donald Trump, quizá el presidente más antimexicano en la historia de Estados Unidos, y que ahora embate al país con tres temas críticos: los aranceles, los migrantes, pero sobre todo los cárteles de la droga.
En la vertiente económica, pese a los barruntos de tormenta, hay avances evidentes. No es poca cosa haber sacado a 13 millones de la pobreza durante 2018-2024, es decir, a partir del sexenio de López Obrador, lo que no logró ninguno de los gobiernos prianistas anteriores. A costa de los polémicos programas sociales y de aumentos de salarios nunca vistos, pero ahí está el logro.
Sigue siendo la violencia que se enseñorea a lo largo y ancho del país un dolor de muelas constante para la administración federal, aunque mal que bien, con Omar García Harfuch a la cabeza de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, han propinado golpes contundentes al robo de combustibles.
No podemos obviar el tema de los capos capturados y bajo proceso en cortes de la justicia norteamericana. “El Chapo” Guzmán, Rafael Caro Quintero y “El Mayo” Zambada.
Para Estados Unidos representa la oportunidad de tener toda la información sobre los jefes políticos que los protegieron durante los últimos 50 años e imponer condiciones, chantajes, sobre cualquier tema azteca que les interese.
Es en el ámbito político donde hay la mayor preocupación. Con la mayoría en el Congreso de la Unión, la 4T hace y deshace. Desde armar una elección judicial a modo con acordeones, hasta promulgar leyes que atentan contra la libertad de expresión hasta provocar enfurecimientos como el de la semana pasada con la agresión a golpes de “Alito” Moreno contra Gerardo Fernández Noroña que ha dado la pauta sí para militarizar aún más las sedes legislativas, pero también para que el PRI responda con amenazas de desobediencia civil. De las palabras a las manos... y de ahí a la violencia general.
La reforma electoral que viene podría significar otro clavo en el ataúd para la democracia, no tanto porque desparezcan las inútiles y onerosas diputaciones plurinominales, sino por la extinción del INE, que se suma a otros organismos autónomos que desaparecen con el pretexto del costo, como el INAI o el IFETEL.
El segundo año de Sheinbaum será visto, entonces, bajo la óptica esperanzadora de que avanza una presidente avalada con un 80% de aprobación, y otra escéptica que señala la consolidación de un régimen autocrático, sin división de poderes, y profundamente clientelar a partir de las becas y programas sociales, que a futuro podrían poner en bancarrota las finanzas públicas.
Todo depende de quienes vean el vaso: o medio lleno o medio vacío.
No obstante este balance “equilibrado” que podría definir el presente mexicano, hay síntomas, y no necesariamente las amenazas del extranjero, sino internas, incluso del propio grupo gobernante, que podrían estropear la melodía.
En lo que se califica uno de los veranos más críticos para la 4T, parecería derrumbarse un feudo interno que competía contra la presidenta Sheinbaum. Se trata de los cuatro precandidatos que les dejó como cuña López Obrador en el Congreso de la Unión.
El mayor escándalo proviene de Adán Augusto López, coordinador de la bancada morenista en el Senado, hoy en desgracia política luego de que su exsecretario de seguridad en el gobierno de Tabasco, Hernán Bermúdez, es prófugo de la justicia mexicana por estar vinculado al Cártel La Barredora, traficante de huachicol, narcotráfico, extorsión y muchos delitos más.
Enseguida está Ricardo Monreal Ávila, en la Cámara de Diputados, que ya ha anticipado su retiro de la vida política, aunque en Zacatecas mantiene un feudo político a través de su hermano gobernador, David. En julio pasado fue fotografiado desayunando en un restaurante lujoso de Madrid, justo cuando se realizaba el Consejo Nacional de Morena.
Enseguida tenemos a Gerardo Fernández Noroña, que llegó por la vía del PT y se hizo de Morena. Como presidente de la Mesa Directiva en el Senado se caracterizó más por animar polémicas que por un manejo conciliador. De un porro no podía esperarse manejo diplomático alguno.
Esta medianoche deberá estar entregado la Mesa Directiva a su sucesora, María Itzel Castillo, no sin antes haber armado, literalmente, esa función gratuita de box con otro porro al doble, Alejandro “Alito” Morena, senador y dirigente nacional del PRI.
Fernández Noroña está exhibido también con la compra de una casa “a crédito”, en el pueblo mágico de Tepoztlán, Morelos, valuada en 12 millones de pesos.
Lo bueno para Sheinbaum es que sus cuatro contrincantes en la interna, en 2024, están políticamente postrados. Lo malo es que han desnudado el falso discurso de la austeridad del Movimiento obradorista.
Y falta por mencionar a Andy López Beltrán como secretario de organización del partido, es otra piedra en el zapato. Siempre se ha dicho que sería un símil de Hernán Bermúdez.
Ahora bien, lo que se comenta es que al interior de Morena hay intentos por reorganizarse alrededor de Sheinbaum, que francamente no tiene todavía buenos operadores políticos, Marcelo Ebrard hace mutis pensando en el 2030, a Ramón de la Fuente se le pasó el timing político. Deberá la primera mandataria hacer crecer nuevos cuadros, incluso con opción de que la releven, en los siguientes cinco años.
Mientras esto no suceda, como escribió el laureado escritor parralense Carlos Montemayor, la 4T seguirá siendo el escenario de una “Guerra en el Paraíso”. Igualito que en el PRI y en el PAN, ahí sí, todos son iguales.
Como en El Águila y La Serpiente, del escritor chihuahuense Martin Luiz Guzmán, escrito en los albores de la postevolución mexicana, la historia nacional parece dictada por sus rupturas, algunas de fondo, otras radicales, y por su canibalismo interno.
Y tras un largo período de relativa tranquilidad durante el desarrollo estabilizador que predominó en el siglo XX, es en la historia contemporánea, de los últimos 40 años donde el terreno político se ha puesto más movedizo. Y también turbio.
El primero de septiembre de 1988, el senador priista, Porfirio Muñoz Ledo, interpeló el último informe de Miguel de la Madrid, muy cuestionado por las elecciones del verano caliente del 86 en Chihuahua.
En 1987 él y Cuauhtémoc Cárdenas visitaron Chihuahua, como muchas otras partes del país, para anunciar la creación de la Corriente Democrática del PRI, que desde su concepción se estaba derechizando y siguiendo los dictados del Fondo Monetario Internacional.
En 1988 crearon el Frente Democrático Nacional y fue llevada a cabo una de las elecciones más competidas y polémicas del país. Salió el Secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, para avisar que “se cayó” el sistema, lo que enardeció a los candidatos opositores Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Rosario Ibarra de Piedra.
El FDN, que había logrado la adhesión de varios partidos de izquierda, casi membretes, se convirtió en el Partido de la Revolución Democrática y se convierte en un dolor de cabeza para el presidente Carlos Salinas de Gortari, que de lleno les entra a las privatizaciones y a la concertacesión con el PAN.
Así, luego de Ernesto Ruffo en Baja California en 1989, a Francisco Barrio le toca el turno al bat para Chihuahua en el período 1992-1988.
En ese inter, en que todo parecía ir de sueños para Salinas, el 23 de marzo de 1994 vino el asesinato del candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio, en Lomas Taurinas de Tijuana.
Ese mismo año, en enero, fue despertado el país con la insurrección en Chiapas del Ejército Zapatista de Libertación Nacional, comandada por Marcos. En septiembre fue asesinado también a otro prohombre del PRI, José Francisco Ruiz Massieu.
Con Ernesto Zedillo ya al mando del barco, se da el famoso “error de diciembre” en que vuelan capitales mexicanos al extranjero. Surge la crisis del Fobaproa.
El escenario lo deja listo el propio régimen priista para un cambio radical, y este llega con Vicente Fox en 2000, sepultando temporalmente todo un siglo de dominación política. Es el auge del Partido Acción Nacional, pero con una clara oposición, y hasta sabotajes, en las entidades federativas y en el Congreso de la Unión.
A diferencia del típico dedazo en el PRI, la sucesión en el PAN no fue nada tersa, y contra los deseos de Fox ganó Felipe Calderón, un panista michoacano ortodoxo y de larga trayectoria interna. Sin embargo, la elección de 2006 ha sido casi tan cuestionada como la de 1988, pues Andrés Manuel López Obrador, por el PRD, se quedó en la orilla, y mantiene una resistencia activa y permanente hasta su triunfo 12 años después.
El sello del gobierno de Calderón es la “guerra contra el narco”, pero sin ton ni son, tumba cabezas de capos, pero genera “efectos cucaracha” que se disputan el poder, con un país ensangrentado. Si algún territorio lo sufrió fue justamente Ciudad Juárez.
Regresó el PRI con Enrique Peña Nieto, del grupo Atlacomulco, pero pese a su popularidad inicial, sobre todo ante el electorado femenino, fue arrastrado por su frivolidad y escándalos al estilo de los lujos de Andy, Monreal, Noroña, Adán Augusto, y tantos más de la 4T.
López Obrador fue cuestionado por su política de “abrazos y no balazos” que solo acrecentó como nunca el poder del narco. Millones lo respaldaron por sus políticas de “primero los pobres” y su discurso polarizante entre “chairos y fifís”.
Paradójicamente, acaso su mejor legado, en la práctica, sea haber entregado el bastón de mando a Claudia Sheinbaum.
Veremos si este lunes se encuentra entre el respetable y si así fuera, cuáles son los verdaderos sentimientos internos y mutuos entre el creador del Movimiento y su mejor y más eficiente seguidora.
¿Se devorarán los hijos de Morena entre ellos, como en el libro citado? Es lo que veremos a partir de mañana lunes.