“En 100 años, la policía fronteriza ya no solo se concentra en los inmigrantes ilegales, ahora se concentra en la detección de drogas y mercancías ilegales, así como terroristas y armas de destrucción masiva”

Si el túnel descubierto hace poco hubiese aparecido en algún capítulo de una serie, seguramente hubiésemos dicho: es imposible. La escena escapa a toda lógica, no es siquiera creíble, ni en "Breaking Bad", ni en "Ozark", es más, ni en "El Chema", ni en la reciente cinta nominada al Óscar “En busca de Emilia Pérez”, en la que se plantea la posibilidad de un capo transexual. En ninguna, ni en la más absurda, se les habría ocurrido algo tan increíble como un paso subterráneo en las narices de los gringos.

Hace décadas, la gente hablaba de “La Migra” en la frontera de México-Estados Unidos, que eran todos los agentes de la Border Patrol, fundada en mayo de 1924, que era la policía dedicada a vigilar principalmente la entrada legal de inmigrantes a los Estados Unidos. Poco a poco fue cambiando su rol en la Seguridad Nacional de Norteamérica.

La institución conocida como Customs and Border Protection (CBP), fue creada en 2003 para unificar las fuerzas de protección de las fronteras, incorporando a la U.S. Border Patrol y otras oficinas, para responder a los retos que surgieron por la tragedia conocida como 9/11, el ataque terrorista más importante de la historia contra Estados Unidos, cuando Al Qaeda secuestró varios aviones para usarlos como armas contra varios puntos, entre ellos, las Torres Gemelas de Nueva York.

En 100 años, la policía fronteriza ya no solo se concentra en los inmigrantes ilegales, ahora se concentra en la detección de drogas y mercancías ilegales, así como terroristas y armas de destrucción masiva, a lo largo de 9,600 kilómetros de frontera con México, 3,200 con Canadá y las aguas costeras, que, al 2024, eran vigiladas por 66,984 empleados del CBP.

Según las estadísticas que muestra el CBP en su portal, en 2024 en las oficinas de El Paso, se registraron 344 decomisos de drogas duras, que son las más sensibles, que acumulan casi 3,000 libras de fentanilo, metanfetaminas, heroína y éxtasis, 203 decomisos de cocaína que suman casi 1,800 libras de esa sustancia y casi 3,800 libras de marihuana en 939 decomisos que, por cierto, en Nuevo México, prácticamente pegado a El Paso, ya es legal.

En cuanto a la detención de inmigrantes ilegales, el CBP reporta un promedio de 10,000 personas detenidas y alrededor de 7,000 inadmisibles que solicitan entrar a Estados Unidos de distintas formas. Por otro lado, se contabilizan quienes sí son admitidos para tener un juicio de migración respecto de su solicitud.

Si nos vamos a los cruces legales, por los tres puentes de El Paso, Texas, pasan en promedio 1 millón de personas al mes y casi 10 mil camiones de transporte de mercancías. Si lo ponemos en un día, aproximadamente 33,000 personas cruzan diariamente y 333 camiones, solamente considerando el puente del centro y el puente libre.

De ese tamaño es el monstruo de la frontera. Si cruzamos estos números, por ejemplo con el fentanilo, en promedio habría un decomiso diario entre 33,000 personas que cruzan, pero la gran pregunta es ¿cuántos más cruzaron ese día?

Pues con toda la tecnología de Estados Unidos, la capacidad de investigación que tienen por la información que recuperan de los detenidos, sumándole de este lado la Plataforma Centinela del Gobierno estatal, las instancias de inteligencia de los dos lados de la frontera, la vigilancia permanente de la frontera, el patrullaje, las cámaras, todas las corporaciones policiacas, la Guardia Nacional, todos los ojos puestos en el borde y nadie se había dado cuenta del túnel.

Esta es una de las pocas veces que podemos decirlo: “la realidad superó la ficción”, como suele decir la voz popular. Y sí, estamos frente a un auténtico “garbanzo de a libra”, pero, por lo visto, no es el único. Vivimos en una frontera en donde todo lo inimaginable puede pasar.

Por lo menos, ahora nos queda el consuelo de que no lo vieron las autoridades mexicanas, pero tampoco las norteamericanas. Si alguien piensa que la frontera y el muro son infalibles, tendrá que pensarlo dos veces, porque muros vemos, túneles no sabemos.