Ciudad de México.- Sin lugar a duda durante las últimas semanas una persona ha mantenido en vilo el equilibrio de la política internacional y la diplomacia, aunque en este momento podríamos decir que es una ausencia de la misma, se trata de nuestro ya conocido amigo Donald Trump, que vuelve a la Casa Blanca con más ganas de desbaratar el poco orden internacional que queda, pero en esta ocasión los jaloneos y las amenazas nos llegan directamente a nuestra casa.

Del otro lado, y afortunadamente tenemos los mexicanos como una representante una mujer de altura y capaz ante las actuales circunstancias, la presidenta Claudia Sheinbaum ha demostrado el por qué casi 36 millones de mexicanas y mexicanos votamos por ella, no solo para dar continuidad al proyecto de la Cuarta Transformación, en esta ocasión la política internacional con nuestro vecino Estados Unidos, en un momento que pareciera podría terminar esta vecindad y relación comercial que existe desde el nacimiento de aquella nación, siendo que nuestro México es mucho mayor.

Donald Trump, ha pasado de los comentarios grotescos y hasta sarcásticos, a unas amenazas que ya no son “graciosas”, como dijeron en Canadá, la amenaza es seria y es grave, sobre todo porque sus comentarios destacan la vieja bandera que el imperio ha utilizado desde siempre, su “seguridad nacional”, ahora resulta que el magnate con el mando de ejército estadounidense, quiere anexarse Canadá, Groenlandia, el canal de Panamá, y cambiar el nombre del Golfo de México.

En Canadá, estas amenazas y burlas de Trump hicieron que el primer ministro dimitiera finamente, aunque Trudeau ya venía en caída libre, baja popularidad por la pésima administración que ha dejado, 10 años en el poder para terminar de esa forma, humillado, despreciado y casi entregando su país a los intereses mezquinos del próximo presidente estadounidense.

Por el contrario, en México Claudia Sheinbaum ha sabido enfrentar y responder de manera muy diplomática y formal la verborrea del republicano, y aún con el tono que ha ido subiendo, primero en la supuesta determinación de los grupos del narcotráfico en México, que son financiados desde Estados Unidos, que son armados desde Estados Unidos y que su principal mercado es allá en Estados Unidos; la pretensión de calificarlos de “terroristas”, al mismo nivel que los grupos yihadistas en Medio Oriente como Al Qaeda, que por cierto, ellos también financiaron, armaron y entrenaron, (cosa curiosa).

De igual forma, esta nueva amenaza y falta de respeto a nuestra historia y geografía con el supuesto cambio de nombre al Golfo de México, que muchos lo vieron como una broma de mal gusto, pero al mismo tiempo que se aventó ese comentario, remató diciendo que “México está gobernado por narcotraficantes”, esos mismos que ellos arman y financian.

Claudia Sheinbaum respondió a la propuesta de Donald Trump, primero le recordó que el Golfo de México es reconocido por un organismo de Naciones Unidas, y luego reviró de manera irónica, al exponer un viejo mapa de México, cuando aún preservaba los territorios del norte que Estados Unidos robó en aquella guerra abusiva e injusta de 1846 y que terminó en 1848.

Este mapa mostraba a esos territorios como “América Mexicana”, y nuestra presidenta cuestionó, ¿por qué no le llamamos “América mexicana”? Se oye bonito, ¿no?”. Trump no ha respondido.

Las declaraciones escandalosas de Trump seguramente continuarán, sin embargo podemos estar tranquilos como mexicanos, nuestra presidente además de tener una capacidad ejemplar y una inteligencia que aseguro, rebasa la de Trump, Claudia cuenta con un respaldo popular muy por encima del que tiene nuestro gringo amigo allá, donde seguramente se topara con grandes sectores sociales que le harán frente en su propia casa.

Porque el imperialismo, el racismo y el intervencionismo en México, siempre se le ha levantado la cara y hecho frente, porque somos mexicanos y vamos a defender nuestra tierra y nuestra soberanía, nuestra cultura y nuestra identidad, en momentos en que las potencias han entrado en un nuevo imperialismo, nosotros continuamos con la diplomacia y las leyes, porque la cuarta transformación es la que enfrentará a este demente Trump, y no los entreguistas del PRIAN.