Para los legisladores estaba decidido, se debían aplicar aranceles hasta alcanzar un rango del 60 por ciento para todos los productos, -sobre todo agrícolas-, que entrasen a los Estados Unidos. Aunque no alcanzaron a dimensionar el gran alcance que tendrían.

La intención, era proteger al mercado nacional de la competencia que representaban otros países y en teoría, hacerlo crecer y prosperar, en bien de la nación.

La ley se aprobó, se comenzaron a aplicar sin miramientos y la historia fue tomando su curso.

Los países con quienes Estados Unidos realizaba operaciones comerciales reaccionaron y aplicaron sus propios impuestos en represalia.

Países como Canadá, Francia, y el Reino Unido impusieron aranceles similares a los productos estadounidenses. Por ejemplo, Canadá, uno de los principales socios comerciales de EU, aumentó aranceles a bienes estadounidenses clave como productos agrícolas y madera.

Esto desencadenó una guerra comercial global, disminuyendo significativamente el comercio internacional.

Para entonces ya soplaban vientos de guerra en Europa y crecía la inestabilidad en Asia.

La imposición arancelaria elevó los impuestos a más de 20,000 productos importados, alcanzando niveles promedio de alrededor del 60% en muchos bienes.

Y, aunque inicialmente se diseñó para beneficiar a los agricultores estadounidenses, su alcance se amplió para abarcar numerosos productos manufacturados, debido a la presión de grupos de interés.

La disminución de las exportaciones e importaciones exacerbó la recesión económica en EU y otros países.

Aunque los aranceles protegieron algunos empleos en el corto plazo, a largo plazo causaron mayores pérdidas debido a la contracción económica global.

México era un importante exportador de productos agrícolas a Estados Unidos, como azúcar, frutas (especialmente cítricos) y hortalizas. Con el aumento de los aranceles estadounidenses, estos productos se encarecieron para los consumidores en EU, reduciendo significativamente la demanda.

Esto golpeó duramente a los productores mexicanos, muchos de los cuales dependían casi exclusivamente del mercado estadounidense.

México también exportaba minerales clave como plata, cobre y plomo a Estados Unidos. El arancel hizo que estas exportaciones fueran menos competitivas, afectando a este sector crucial para la economía mexicana.

Pero, a diferencia de países como Canadá o Europa, México no implementó represalias comerciales formales contra EU Esto se debió en parte a la asimetría económica: México dependía más de las exportaciones hacia Estados Unidos que al revés.

Sin embargo, la caída en el comercio bilateral tuvo efectos negativos en ambas economías, especialmente en las regiones fronterizas.

Ciudad Juárez y Chihuahua

La crisis económica incrementó la migración hacia las ciudades en busca de empleo, aunque estas también enfrentaban problemas debido a la recesión global.

Las regiones fronterizas, como Chihuahua, Baja California, Sonora y Tamaulipas, dependían en gran medida del comercio con EU y fueron especialmente golpeadas por el colapso del comercio bilateral.

Las ciudades fronterizas vieron una reducción en el flujo de bienes y personas, lo que afectó tanto a la economía formal como al comercio informal.

Estados Unidos, implementó, además, políticas de deportación masiva de trabajadores mexicanos (conocidas como la "repatriación mexicana"), en parte para poderle generar empleos a ciudadanos estadounidenses, teóricamente.

Se estima que entre 300,000 y 500,000 personas de origen mexicano fueron deportadas o forzadas a regresar a México, lo que generó una crisis humanitaria en el país y particularmente en ciudades como Juárez.

El estado de Chihuahua, debido a su ubicación fronteriza y su economía históricamente vinculada al comercio con Estados Unidos, fue particularmente afectado por el Arancel Smoot-Hawley y la crisis económica global de la Gran Depresión.

Chihuahua, como un importante exportador de ganado bovino hacia los mercados estadounidenses, por lo que el aumento de los aranceles hizo que las exportaciones de ganado fueran menos competitivas, reduciendo la demanda desde Estados Unidos.

Los ganaderos enfrentaron caídas en los precios locales debido a un exceso de oferta en el mercado interno, ya que el ganado que no podía exportarse se quedó en México.

Chihuahua dependía en gran medida del comercio transfronterizo con Texas, especialmente a través de ciudades como Ciudad Juárez, un importante punto de intercambio comercial.

Con la contracción del comercio bilateral causada por los aranceles, muchas actividades económicas relacionadas con el intercambio de bienes disminuyeron drásticamente.

El comercio informal en la frontera, que permitía el intercambio de bienes agrícolas y productos manufacturados, también se vio afectado.

Todo esto fue lo que acarreo la aplicación de la ley Smoot-Hawley, y en síntesis comercio global cayó alrededor de un 66% entre 1929 y 1934.

Las exportaciones estadounidenses se redujeron en más del 60%, afectando a los mismos sectores que el arancel intentaba proteger.

El consenso histórico es que el Arancel Smoot-Hawley fue un error económico que intensificó la Gran Depresión.

Posteriormente, Estados Unidos cambió de enfoque, liderando iniciativas como los acuerdos comerciales bilaterales en la década de 1930 y el establecimiento del GATT en 1947, con el objetivo de evitar un proteccionismo similar en el futuro…todo ello después de una mortífera Segunda Guerra Mundial.