Las tragedias suelen ocurrir sin aviso, en cualquier momento, y muchas veces detonadas por circunstancias aparentemente simples.

Así pasó justo el domingo anterior tras una situación de las que son más comunes de lo que creemos, y dicho de manera clásica, de las que a muchos pueden ocurrir.

El hecho derivó en luto para una familia, en un cambio drástico, de golpe, para la vida laboral de una segunda familia y en un severo impacto emocional para los juarenses que conocieron del mismo.

Fue una tragedia en doble partida porque murió a balazos el joven ciudadano estadunidense que conducía un Mustang a gran velocidad por calles de la colonia Melchor Ocampo, acercó peligrosamente el auto en un par de momentos a un policía de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y este disparó privándolo de la vida.

El fallecido, Julián Alfredo R. M., llevaba de copiloto a un hermano suyo y a un amigo que grabó los instantes de la balacera mientras se escuchaba en el interior del carro la canción: Flotando:

“Si hice maldades fue por un par de ceros,

para poder evitar ver sufrir más a los que quiero”.

Ambos testigos sobrevivientes admitieron que por momentos el vehículo era conducido a gran velocidad porque lo andaban probando pero que no era su propósito amedrentar ni molestar al policía Arturo Iván V. S. Suponemos que ignoraban se trataba de un policía.

El Diario publicó el video correspondiente cuando el vehículo aparece por las calles 21 de Marzo y Juan de la Barrera, se acerca rápidamente a la pick up del agente investigador, casi lo golpea, se echa de reversa y retoma su camino hacia el frente aun a mayor velocidad. En ese instante recibió los disparos del R-15, por atrás.

Gran parte de la discusión general fue focalizada, por una parte, en adjudicar toda la responsabilidad de la muerte al agente policiaco, y por la otra, en justificar su reacción ante las aproximaciones del Mustang y el copiloto encapuchado y haciendo ademanes de disparos... con sus manos.

La realidad es que entre la confusión o no ocurrió la fatalidad irremediable. Una vez ante el juez, el policía fue imputado y es altamente probable que sea vinculado a proceso este lunes debido a que la representación social, o agente del Ministerio Público que recibió el caso, consideró que “obró en exceso al cumplimiento de un deber legal en funciones de su cargo, pues aunque el vehículo estaba huyendo”, el agente “continuó la agresión a la parte trasera, sin proteger ni garantizar los derechos humanos y el derecho a la vida de las personas”.

Mañana sabremos con mayor detenimiento la motivación y fundamentación que esgriman tanto el Ministerio Público, las defensas del imputado y de la víctima para que el juez determine la situación inmediata del caso.

No serán tomados en cuenta los antecedentes policiacos en Estados Unidos de Rodríguez Medina, arrestado tres veces por posesión de drogas en 2021, 2023 y 2024, y por robo a negocio en el 2024.

En cambio, es altamente posible que sí afecte al elemento de la Agencia Estatal de Investigaciones no haber seguido no los protocolos para evitar accionar su arma, sino para estar en el lugar de los hechos. No era su área.

Arturo Iván acudió al lugar porque acompañaba a su esposa, agente del Ministerio Público, en una diligencia encargada por sus superiores que quizá ignoraban ese movimiento, o tampoco atendieron tales jefes los protocolos de “código rojo” para las corporaciones de seguridad implementados ese domingo y otros días debido a las recurrentes amenazas y ataques delictivos hacia policías de las distintas corporaciones.

Es entendible el acompañamiento del también comandante del K9 a su esposa, al fin ambos policías, pero no sin seguir las autorizaciones y guiones respectivos a los trabajos que desarrollarían. Quedará como lección inolvidable no únicamente para ellos, sino para el resto de las corporaciones de seguridad que con frecuencia se ven involucrados en situaciones semejantes.

El historial del policía era limpio hasta ahora. Tiene carrera profesional en Criminología y cursa la maestría en Ciencias Penales y Criminalística.

Ingresó a la Agencia de Investigación en el año 2021 a la Unidad de Mujeres ausentes de la Fiscalía de la Mujer y posteriormente pasó a formar parte de la unidad de K-9 en la propia Fiscalía General del Estado.

Respaldó a la Unidad de Personas Ausentes Hombres con trabajos de investigación y localización de poco más de 44 personas ausentes en fosas clandestinas.

Hizo equipo con su K-9 en múltiples rastreos de enero a diciembre del 2024; además de ayudar en inspecciones escolares y dando pláticas de prevención del delito.

Es de los maestros ministeriales que imparte cursos en instituciones de nivel superior como K9 en corporaciones policiacas y de odorología forense (identificación del olor humano con perros).

Cuenta igualmente con varias certificaciones de K9; la más reciente, la de detección y búsqueda e intervención unidad K9 así como certificado de manejador canino. Su propio binomio canino, Ares, recibió certificación en especialización en detección de restos humanos.

En resumen, el binomio integrado por Arturo Iván y Ares, ha resultado una pieza clave para la Fiscalía en la localización de personas ausentes.

Igual que en el caso de la víctima del homicidio, esas características no formarán parte del expediente judicial, pero son mencionadas porque igualmente forman parte de una tragedia por completo inesperada para unos y para otros.

La defensa del elemento sin duda buscará aludir al presumible peligro al que fue sometido su cliente aunque nada cambiará el hecho de que el policía accionó su arma por la parte trasera del Mustang.

La familia de la víctima pretenderá que le sean aplicadas todas las agravantes que la ley permita. Su dolor es del tamaño de la pérdida del ser querido en tales circunstancias.

Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado, a la que pertenece el policía-comandante, no ha fijado una posición sobre los hechos y seguramente no lo hará debido a lo controversial de los mismos.

Serán entonces las instancias jurisdiccionales que han iniciado la conducción de la causa penal las que determinen los alcances de la sanción respectiva más allá de historiales, conveniencias políticas, intereses mediáticos, inclusive, circunstancias emocionales de unas y otras partes, alcanzadas por una desgracia súbita.