Ciudad de México.- La violencia en México tiene una gran movilidad y por ello es que los epicentros donde más se aprecia estallidos de este tipo van cambiando de manera paulatina; hace algunos años, fue Ciudad Juárez, Chihuahua la más violenta del mundo, luego le siguió Ciudad Obregón en Sonora, sin que en esas ciudades se desterrara la violencia de manera definitiva, ya no son la noticia roja relevante en los medios nacionales.

En México, seis de cada diez ciudadanos se sienten inseguros, según encuesta del INEGI, eso es indicativo de la dinámica de violencia en la cual nos vemos inmersos. Al cierre del 2024, la inseguridad pública y con ella la violencia, siguen siendo el tema prioritario y, por tanto, más preocupante para los ciudadanos; a nivel nacional el 61 por ciento se siente inseguro en la ciudad donde vive.

La violencia se mueve con relativa facilidad; mientras que hay regiones como el desierto de Sonora y la selva chiapaneca que enfrentan problemas, su impacto no tiene gran presencia nacional derivado de que está en zonas aisladas y por lo general afecta a comunidades muy pequeñas.

Pero las alarmas se encienden cuando se manifiesta en ciudades o centros urbanos que aparentaban una relativa tranquilidad.

Hoy no son Ciudad Juárez o Ciudad Obregón los epicentros de violencia.

Villahermosa, la capital de Tabasco es la ciudad más insegura según el INEGI el 2024, esto deriva del pleito entre dos grupos criminales: el Cartel Jalisco Nueva Generación y “La Barredora”, ambos compitiendo por el control territorial para facilitar sus actividades ilícitas.

Uruapan, reconocida como la capital mundial del aguacate, es otro epicentro de violencia; aquí el problema es que la producción de este fruto detonó que el “Cártel Jalisco Nueva Generación”, “La Familia Michoacana” y “Los Caballeros Templarios” pretendan controlar el negocio de la extorsión a productores y trabajadores agrícolas.

De pronto producir aguacate se convirtió en un lucrativo negocio para los grupos criminales que cobran una extorsión por cada kilo que se cosecha y que afecta la reputación internacional de uno de los productos agrícolas que más beneficios económicos deja a México.

Fresnillo, en Zacatecas, también está en el top 5 de las ciudades más violentas; allí la motivación para pelear la plaza es su ubicación geográfica que la convierte en una ciudad estratégica en el centro de México para controlar el tráfico de drogas y armas.

Esta ciudad enfrenta un serio problema de desapariciones y homicidios, que se agrava por la carencia de recursos para la corporación policiaca que muy poco puede hacer para enfrentar a los grupos criminales, quienes además tienen influencia política y hasta colocan a los suyos en alcaldía de comunidades aledañas, lo cual da una idea del grado de infiltración que lograron tener estas organizaciones del crimen organizado.

A partir de agosto del 2024, Culiacán pasó a ser una ciudad de empuje económico, con un potencial agrícola relevante a una ciudad donde las pérdidas económicas diarias se estiman en 800 millones de pesos, lo cual deriva en el cierre de negocios y donde los asesinatos suman más de 700.

La capital de Sinaloa era una ciudad tranquila, a pesar de ser la sede del cártel más poderoso de México, el “Cártel de Sinaloa”, todo se descompuso luego de que Ismael “El Mayo” Zambada fuera entregado a Estados Unidos en una aparente traición que se fraguó en uno de los grupos que lo conforman.

Desde entonces “La Mayiza” y “La Chapiza” entraron en una guerra a muerte que se manifiesta en enfrentamientos violentos a diario, con un gobierno que es parte del problema y con cuerpos cercenados que van marcando el derrotero de una lucha que no tiene final; lo peor es que en medio de todo están los ciudadanos quienes ven como se cierran fuentes de empleo, viven en un permanente toque de queda y con el miedo de quedar en un fuego cruzado, como ya ha sucedido.

En Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, ambas en Chiapas la situación también se agravó. Aquí el desafío también implica el control del tránsito migratorio, pero todo se agrava por la carencia de recursos para la seguridad pública y los grupos criminales que buscan controlar el paso de drogas procedentes de centro y Suramérica.

La afectación al turismo en esta zona, tiene impacto en una gran cantidad de actividades económicas y detona un nuevo punto que no se tenía registrado como de gran interés para los cárteles de las drogas.

Si ponemos en un mapa cada uno de esos focos de incidencia de violencia, podemos establecer con claridad que la diversificación criminal también genera una alta movilidad de violencia y esto termina por ser altamente negativo porque se mueve con extrema facilidad de un lugar a otro.