El discurso económico que venía manejando el presidente número 47 de los Estados Unidos, Donald Trump, cambió a cuatro días de acceder al poder, el lunes 20 de enero. Pasó del acoso a la moderación, si se acepta esta definición en tan megalómano personaje.

¿Pero qué pasó?

El índice del dólar bajó un -0.60% y registró un mínimo de cinco semanas este viernes 24, eso favoreció un poco al peso mexicano.

La postura más blanda del presidente Trump con respecto a los aranceles empezó a socavar un poco al dólar después de que le dijera a Fox News el jueves por la noche que "preferiría no" aplicar aranceles contra China.

Tras la declaración, hizo que el dólar se debilitara, que es precisamente lo que Trump quiere.

Ustedes dirán, porque quiere Trump un dólar débil, ¿que no debería ser lo contrario?

La realidad es que, a su plan de gobierno, le conviene que el dólar se debilite frente a la mayoría de las monedas del mundo, pues es una manera de abaratar lo que en Estados Unidos se produce. Es algo que China aplica constantemente, por cierto.

Si logra eso, pues es una forma de estimular la economía, que, de hecho, no está en su mejor nivel.

Ahora bien, esto no significa que otras monedas, como el peso, respondan siempre recuperando terreno como consecuencia de una debilidad del dólar, -como sucedió el viernes-, de hecho, pueden devaluarse con todo y la ayuda que el fenómeno pueda representar.

El peso no tiene ahora, por cierto, manera de librarse de ciertas sorpresas que vienen, pero eso es otro tema.

El punto aquí, en este artículo, es el esfuerzo que está haciendo Trump y su equipo para debilitar su moneda, porque su fortaleza constante, los está metiendo en aprietos a ellos y todos en el mundo.

No es solo para abaratar sus productos, sino para permitir oxígeno a las deudas que todo el mundo tiene en dólares y que presiona al mercado de bonos.

Hay que recordar que el dólar es la moneda de intercambio comercial mundial, y además sirve de reserva de valor y método para contraer deudas o realizar préstamos por la confianza que se le tiene.

Ahora mismo, decenas de países, sufren mucho cada vez que el dólar se fortalece, pues eso significa encarecimiento de las deudas nacionales o soberanas y se traduce en dificultades para los gobiernos para poder pagar.

Por otra parte, debilitar al dólar, podría no ser lo mejor en este momento, debido a que también tiene desventajas que aceleraría problemas como la inflación.

Ventajas

Un dólar débil hace que los bienes y servicios producidos en Estados Unidos sean más baratos para los compradores extranjeros. Esto puede

Aumentar la competitividad de las exportaciones estadounidenses en el mercado global.

Reducir el déficit comercial al fomentar un mayor volumen de exportaciones y desincentivar las importaciones debido a su mayor costo.

Además, un dólar débil permite incrementar la producción en sectores orientados a la exportación, como la manufactura y la agricultura.

Crear más empleos en estos sectores, lo que podría ser especialmente útil durante períodos de bajo crecimiento económico o altas tasas de desempleo.

Un dólar más débil puede hacer que los activos estadounidenses, como bienes raíces y acciones, sean más atractivos para inversionistas extranjeros, ya que son más baratos en términos de sus monedas locales.

Desventajas y riesgos

La medida puede aumentar el costo de las importaciones, lo que lleva a una inflación más alta en el mercado interno.

Puede reducir el poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses que compran bienes extranjeros.

Puede generar incertidumbre en los mercados financieros, ya que otros países podrían responder con sus propias devaluaciones competitivas.

En resumen, un dólar débil es una herramienta que los gobiernos y bancos centrales pueden preferir en momentos específicos para impulsar la economía nacional, aunque tiene sus riesgos y costos asociados