-El juez dadivoso y cadáveres en grandes titulares

-La obsesión de Corral por el control

-Peso sobrevaluado, debería andar en los 22 por dólar

-De la mano Estado (PAN)-Municipio (Morena)

Ya tendremos oportunidad el domingo de ofrecer a nuestros lectores más datos y más análisis en este espacio sobre el sorprendente hallazgo de 383 cadáveres literalmente abandonados en un predio de Granjas Polo Gamboa; por lo pronto, podemos afirmar que el juez inicial del caso, Antonio Coss Araujo, quiso salvar a los detenidos, José Luis A. C., y Facundo Trinidad M. R.; o quizá no salvarlos, pero sí mitigar considerablemente la sanción.

Obsequió al ministerio público orden de aprehensión fundamentada en el Código Penal del Estado por delitos en perjuicio de la “sociedad”, pero negó la fundamentación en la Ley General de Salud por argumentos que tenemos en proceso de investigación. De ahí que haya habido cambio de juez. Mañana, la audiencia de vinculación, o no, será presidida por otro juzgador, Apolinar Juárez.

Mientras esperamos ese primer desenlace de mañana y llegamos al domingo, podemos agregar a todo lo escrito sobre el tema que, en términos mediáticos sobre la violencia en México, son los hechos atribuibles al crimen organizado los que acaparan la atención de la opinión pública, y a menos que se trate de asuntos terribles, no tienen la misma trascendencia.

Aparentemente, eso iba a pasar con los cerca de 400 cadáveres hallados en esa incineradora que no incineraba nada, un tema de puntual seguimiento por El Diario desde que fueron descubiertos fortuitamente por agentes de la Policía Municipal mientras acudían a la escena de un asesinato.

De domingo para lunes, cuando se reveló que el número original detectado había ascendido a 381, parecía que el macabro hallazgo de 16 cuerpos de ejecutados en Sinaloa opacaría el tema de acá, pero a la postre no resultó así.

Más temprano que nunca la noticia subió a medios nacionales y luego internacionales, como CNN en español, El País, Dallas News, AP News, y por supuesto las redes sociales. Los medios de todo el mundo lo abordaron.

Precisamente la articulista de El País, Carmen Morán Breña señala en su columna del martes que no todo el espanto proviene del crimen organizado, y que es la normalización de la violencia en la sociedad lo que en ocasiones obvia los hechos, porque luego surgen otros más “vistosos”.

Pero también queda pendiente el drama humano, como son las dudas de familiares de los occisos, considerando que algunos pueden estar ahí, amontonados, desde 2020.

No, el tema no se puede obviar por otros por muy fuertes que también sean, pues como dice Joaquín Cossío, el “Cochiloco” en la película de El Infierno, “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”.

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La obsesión de Javier Corral, el peor gobernador que haya dado la historia de Chihuahua, ha sido, es y será la búsqueda del control de la narrativa.

Ha sido eso muy evidente con el intento de posicionar que la Ley de Telecomunicaciones no es una “ley censura”, sino la octava maravilla.

Pero en realidad el tema de César Duarte es lo que lo trae de cabeza, literalmente.

Ayer hasta se “adelantó” al anuncio de una rueda de prensa del ballezano, y en su cuenta de Facebook intentó dar “línea” a los medios locales, justo lo que siempre quiso hacer cuando fue gobernador en el quinquenio fallido.

Ayer la hizo de jefe de información, o mejor aún, de director de periódicos, al sugerir que estos le preguntaran a César Duarte sobre sus propiedades, de los ranchos, del banco, de los animales exóticos, de la deuda…es decir, de todo lo que en su momento, precisamente, los medios de comunicación difundieron al por mayor.

Lo malo es que adornó el exhorto con un llamado a la libertad de expresión y en contra de la autocensura, cuando precisamente era lo que solía atropellar en aquellas ruedas de prensa donde se lanzaba contra los mensajeros en vez de atender el mensaje. Hacía terrible escarnio contra reporteros y medios que no le eran afines.

Pero, lo más contradictorio, es que haga el llamado justo cuando ahora mismo son escándalo nacional e internacional los temas de la Ley Espía y la Ley Autocensura.

La narrativa, ciertamente, es obsesión actual de los gobernantes, sobre todo en la era de las redes sociales: Trump, López Obrador, Milei, Sheinbaum… Javier Corral pretende emularlos, pero no le ha salido bien. Y por lo pronto va perdiendo la narrativa contra César Duarte, pero no es por culpa de los medios, es que no le ha funcionado bien la comunicación política.

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Es un hecho incontrovertible, el peso mexicano está sobrevaluado. Esto se debe a que el indicador del dólar americano se encuentra en un nivel bajo.

Por ahí del 12 de enero se ubicaba en casi 110 puntos, ayer cerró en 96.8, una caída bastante pronunciada y con efectos multifacéticos en todas las economías del orbe.

Aunque no hay correlación perfecta, históricamente cuando el indicador del dólar –DXY-, ha superado 110, el peso mexicano ha tendido a debilitarse.

Por otra parte, hay que establecer que DXY mide la fortaleza del dólar contra una canasta de seis monedas (euro, yen, libra, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo).

Suponiendo que, en vez de bajar, se hubiera mantenido o subido hasta 112, las estimaciones indican que el peso debería venderse entre 21.80 ó 22 unidades por dólar

En ese nivel, los aranceles no serían tan perjudiciales, toda vez que esos tres pesos adicionales por encima del tipo de cambio actual, muy bien servirían para financiarlos.

Lo mismo se puede decir con la maquila, cada dólar que traen para gastar les rinde mejor a tipos de cambio altos.

Una empresa que exporta y repatria 100 dólares, obtendría dos mil 200 pesos, en vez de los mil 900 actuales. Esos 300 pesos por cada 100 serían en realidad una ventaja en las condiciones actuales de aplicación arancelaria, aclarando.

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Mientras algo raro pasa en la ciudad de Chihuahua entre operadores municipales y estatales para enfrentar con sincronía las fuertes afectaciones provocadas por las tormentas, aunque ambas instancias trabajan intensamente para esos mismos efectos, como se dice, por cuerdas separadas, en Juárez ayer se tomaron de la mano estado y alcaldía para repartirse el trabajo.

Hubo encerrona en la Presidencia Municipal durante un par de horas. Por el estado encabezó Carlos Ortiz, representante en esta frontera de la gobernadora, Maru Campos; el presidente de la Junta Municipal de Agua, Sergio Nevárez; el titular de Coesvi, Óscar Lozoya; etc., etc.

El lado de la alcaldía estuvo representado por el alcalde, Cruz Pérez Cuéllar, y prácticamente por todos sus funcionarios de primer nivel; desde los jefes de Obras Públicas, Protección Civil hasta de Oficialía Mayor para que le echen números al gastazo que deberán hacer.

Discretamente anotando compromisos, presencias y ausencias, también fueron vistos en el encuentro los titulares de comunicación social del estado y municipio, Amparo Beltrán y Carlos “Charly” Nájera, respectivamente.

Ahora falta que esa reunión se traduzca en resultados en campo. No sabemos cómo fue repartido el trabajo geográficamente, pero con instancias política y presupuestariamente fuertes, como lo son el municipio y el estado, sin duda avanzarán más rápido no únicamente en reconstruir lo dañado sino en concretar acciones preventivas hacia el mediano y largo plazo.

Por lo pronto los pronósticos son de más lluvia.