Ciudad de México.- Decir lo que piensas no debería ser un acto de valentía, compartir una verdad, un pensamiento crítico, denunciar un abuso, cuestionar a los que gobiernan, no debería costarte la tranquilidad.

Pero esta semana, con la aprobación de una serie de leyes y reformas, los críticos dicen que van a legalizar ¨el espionaje¨ y que van a aumentar las facultades del gobierno para ¨vigilar a la ciudadanía¨. Una de esas que nos llama la atención es la reforma para eliminar los trámites burocráticos donde tendrás que tramitar una CURP biométrica que concentrara todos tus datos fiscales, financieros, inmobiliarios, vehiculares, entre otros. La otra que llama la atención es la ley de telecomunicaciones de que entre tantas cosas, habrá un registro de líneas telefónicas y en donde también podrán tener acceso a la geo localización sin una orden judicial. A parte habrá censura a la radio y televisión si es considerado que no sea afín a su sistema.

Dicen que es por nuestra protección, pero todos sabemos que el poder siempre encuentra maneras de protegerse a sí mismo primero. ¿Ustedes que piensan? ¿Estas leyes y reformas si van encaminadas a que ayuden a las instituciones a tener mejores sistemas tecnológicos y eso se vea reflejado en mejor calidad de vida para la población? ¿O es en verdad que nos van a controlar nuestra libertad de expresión? Y en eso me quiero enfocar.

La libertad de expresión no es un privilegio, es un derecho.

El derecho a opinar, a informarte, a criticar, a compartir ideas, es lo que separa a una sociedad libre de una sociedad sometida.

Sin libertad de expresión, la corrupción avanza sin que nadie la detenga.

Sin libertad de expresión, la impunidad crece en la sombra.

Sin libertad de expresión, el miedo se convierte en ley.

Hoy, muchas personas piensan dos veces antes de grabar un abuso de autoridad, antes de publicar una crítica, antes de levantar la voz, con esta ley, ese miedo se multiplicará y cuando una sociedad se acostumbra a callar, deja de ser sociedad y se convierte en un rebaño.

Cuando dejamos de hablar, renunciamos a defender todo lo demás.

Nos han dicho que tener voz es peligroso, que cuestionar incomoda, que opinar es arriesgado, pero más peligroso es quedarse callado. Más peligroso es permitir que se normalice el silencio.

La libertad de expresión es la base de todas las libertades y si no la defendemos ahora, no habrá nada que defender después.

No podemos permitir que México se convierta en un país donde la gente hable en voz baja por miedo a ser vigilada, señalada o castigada.

Hoy, más que nunca, hablar es un acto de amor a este país, opinar es un acto de responsabilidad. Alzar la voz es un acto de dignidad, porque callar es la manera más rápida de perderlo todo.

No se trata de partidos, se trata de principios. No se trata de política, se trata de libertad. Nos quieren en silencio, pero mientras quede alguien dispuesto a hablar, queda esperanza.

Hoy es el día de recordar que la libertad de expresión se defiende con hechos, con participación y con valor. Hoy es el día de recordar que México necesita ciudadanos que hablen, no ciudadanos que se resignen.

Porque mientras podamos hablar, aún podemos cambiar las cosas.