Este sábado 15 celebramos el Día del Padre, como es costumbre es una fecha que permite reunirnos en familia y pasar un rato agradable. También puede ser una fecha controvertida por el amargo recuerdo de una ausencia, todo ello bajo una figura central, el padre, y aunque sabemos las dificultades que ello implica, el esfuerzo y la dedicación en todo el mundo, cuando hablamos de ser un padre fronterizo le damos otra dimensión a estos valores, porque la frontera representa oportunidad, pero también conlleva sacrificio.
Un padre fronterizo comienza sus días de madrugada, el despertador suena a las 4, 5 de la mañana y tras un heroico esfuerzo se prepara contra su voluntad, ya sea para formarse en la fila del puente, para alcanzar la rutera de la empresa o simplemente para ganarle el paso a un tráfico, al cual le invierten horas de su vida. Su combustible por las mañanas son burritos y un café, desayuno que inunda las primeras horas del día en Juárez y El Paso, porque no le da el tiempo de almorzar en casa.
Soporta climas severos, pero más severo es el padre fronterizo, ya sea en las altas temperaturas de verano o los crudos inviernos que caracterizan a este desierto, ya sea trabajando en el exterior todo el día o con un techo sobre su cabeza, todos sufren de alguna manera en sus trabajos las inclemencias climáticas, las inundaciones, las tormentas de arena, los fuertes vientos. El padre tolera todo, siempre inmutable, a él se le aplica el dicho “Le hace lo que al viento a Juárez”.
Los padres se estresan, y como nadie. Esta frontera noble y de oportunidad también es de las más caóticas, en medio del denso tráfico, la inseguridad que parece no dar tregua el padre fronterizo hace hasta lo imposible para llevar lo suficiente a su familia, sustento, seguridad, felicidad si es posible. Contra todo pronóstico, saca fuerzas sobrenaturales para tras un día de cansancio convivir con su familia ya sea en las frescas tardes en el parque, en los raspados de la esquina, en el cine o cualquier otro lugar característico.
Todo este esfuerzo pareciera no tener lógica. Las “desmañanadas”, el estrés, las inclemencias climáticas cobran factura, es un constante y silencioso desgaste que termina con una calidad de vida. El padre fronterizo no es longevo, pero es una representación sin igual de lo que significa ser papá, la constante entrega, el amor pleno, el irónico intercambio de su calidad de vida por mejorar la vida de los suyos, ese es el motor de un padre fronterizo, la fuerza, la constancia, que lo hace tolerar lo imposible.
Quiero dar mis agradecimientos a los padres de esta ciudad, que es grande por su esfuerzo silencioso, pero siempre presente. Rendir homenaje a los padres que ya no están con nosotros, pero dejaron huella en lo que somos, tenemos y seremos, por esa simple razón siguen presentes hoy en día y merecen ser festejados en la memoria. Aplaudo sus virtudes y espero les sean reconocidas, con una carne asada, cerveza y carcajadas. ¡Feliz día del padre! Gracias, papás, gracias, papá, Pablo.