Seguramente Palacio de Gobierno y filas y filas de traicionados, decepcionados y abandonados a la malagueña por Javier Corral Jurado brincaban en un pie de gusto por ver su nombre entre los inhabilitados por desviar casi 210 millones de pesos en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH).

La cifra desviada fue exactamente por 209 millones 802 mil 826 millones de pesos, según la conclusión de la Auditoría Superior del Estado (ASE), plenamente acreditada luego por el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA) en una resolución publicitada este miércoles.

El dictamen del TEJA ordenó la inhabilitación temporal para ejercer cargos públicos del Director Administrativo de la UACH, Francisco Márquez Salcido y de la tesorera, Ana Lilia Rivera Flores. El primero debió asegurarse que ese dinero fuera trasferido a Pensiones Civiles del Estado; la segunda, que fueran programadas las aportaciones por conceptos de seguridad social, servicio médico, etc.

Ambos evadieron sus respectivas obligaciones de manera “arbitraria” y enviaron la millonada a otros objetivos “prioritarios” de su jefe superior, el exrector, Luis Alberto Fierro Ramírez, ese personaje de gustos estrafalarios, sibarita irredento y narciso hasta la médula, que sedujo perdidamente a Javier Corral.

Los tres fueron copartícipes en el truene de Pensiones Civiles, hoy metido en una grave crisis financiera que lo mantiene a punto de la quiebra y en tormentoso, constante, diferendo con sus derechohabientes por el mal servicio médico casi en todos los sentidos en Chihuahua capital y Juárez.

Tiene Pensiones otra cantidad importante de entes afiliados deudores en los que sí apareció la mano del ahora expanista entregado por deshonor a Morena y la Cuarta Transformación, Corral, pero resulta que en el caso de la Autónoma de Chihuahua es inocente. Sí, inocente.

No sería creíble tamaña aseveración porque los chihuahuenses todos han sido víctimas de su severa afección por la mentira pero en este caso pudimos saber que, pobrecito, sufrió deslealtad a manos de su ingrato protegido exrector. Más adelante tenemos los datos.

Las primera indagatorias llevadas a cabos en torno a esa desviación por cerca de 210 millones de pesos conducían hacia la Secretaría de Hacienda del gobierno estatal en tiempo precisamente de Corral como gobernador; y de Arturo Fuentes Vélez, como operador de la tesorería.

Ambos hicieron chilar y huerto con el dinero de los chihuahuenses a tal grado que los dos son considerados prófugos de la justicia por pagar casi 100 millones de pesos a un despacho contable por asesoría en manejo de la deuda pública estatal cuyas pruebas sobre el trabajo correspondiente todavía no las halla nadie porque no existieron. Simple y desvergonzadamente carrancearon el efectivo, dicho en término acuñado tras la Revolución Mexicana.

¿Quién hurtó esa fortuna?. Las autoridades deberán dar la respuesta pero los responsables que autorizaron y firmaron la salida de los correspondientes cheques fueron ellos. De ahí que permanezcan en picota.

Una vez que los investigadores de la Auditoría Superior del Estado descubrieron el faltante multimillonario en las cuentas de Pensiones, arrimaron al entonces rector de la Autónoma de Chihuahua, Luis Fierro, con el propósito que explicara aquellos conceptos que en materia de fiscalización de cuentas llaman observaciones. Todo auditado goza de esa oportunidad de defensa.

Fierro Ramírez fue rector del 2016 al 2022. Precisión, fue electo para ese período pero su desorden, peculiaridad viajera-turística y corrupción mayúsculas lo obligaron a renunciar el 26 de noviembre del 2021, casi un año antes de terminar su período. Pataleó y hasta buscó el perdón mediante la traición pero no le alcanzó. Fue “renunciado”.

Su rectoría fue producto del padrinazgo de Corral; de él recibió manga ancha para hacer y deshacer en esa universidad pública, agobiada a lo largo de su historia por altibajos en su dirección con personalidades similares y/o intereses políticos.

Dos pasos para adelante pero con frecuente otro paso hacia atrás o hasta más, como ocurrió durante el corralato. Asunto delicado fue la corrupción pero igual de grave fue el modelo universitario de fracaso que pretendió imponer...y lo heredó en algunas facultades.

Nadie dudaría, pues, que Fierro habría de recibir del exgobernador el visto para tapar los múltiples hoyos en el flujo financiero de la universidad con el dinero que tenía el noble objetivo de pagar las aportaciones para servicios médicos y pensiones de la comunidad universitaria.

Esa unión pública harto conocida Javier Corral-luis Fierro (fotos en versión digital de La Columna) permitió a éste precisamente aventar la barra a su extutor ante los enviados de la Auditoría Superior sobre las anomalías y desviar la atención al menos por un tiempo hacia el hoy senador morenista. Le echó la culpa del caos financiero.

Aseguraba a la ASE que no pagaba las cuotas presupuestadas y autorizadas para Pensiones porque el gobierno estatal no cumplía con el convenio respectivo de apoyo que debe ser firmado anualmente. El Ejecutivo no entregaba los recursos y por lo tanto la universidad no tenía dinero para cumplir con Pensiones.

Mentira completa en honor a la verdad. Tras una revisada incluso menor, la Auditoría descubrió que la UACH sí tenía la suficiencia presupuestal para pagar las cuotas y el diferencial médico pero el rector decidió por sus pistolas no cumplir. Carranceó los 210 millones casi íntegros en gastos que seguramente le redituaban diezmos o algo por el estilo.

A diferencia de otras entidades de gobierno que también le deben a Pensiones Civiles, dependiente del Poder Ejecutivo estatal, -es de las llamadas áreas descentralizadas-, la Autónoma de Chihuahua multiplicó la multimillonaria cantidad exclusivamente durante los cinco años de rectoría de Luis Alberto Fierro.

No es el monto producto de acumulaciones de administraciones anteriores como en otros casos dependientes en particular del gobierno estatal, Fierro decidió simplemente no pagar y desviar el 100 por ciento de los recursos, al fin y al cabo luego se limpiaría (la cara) con el nombre de Javier Corral Jurado.

Entendemos que hoy permanecen rotas las relaciones entre ambos por ese caso deleznable para los universitarios y la comunidad en general y por múltiples asuntos más en los que de plano abusó el exrector de Corral; lo cual, insistimos, es mucho decir.

Calculó Fierro mal en creer que siempre lo protegería el hoy senador. Los dos soñaban y gritaban a los cuatro vientos que heredarían incondicionales en el gobierno del estado y la universidad. La perpetuación en el poder los colocaría en los cuernos de la abundancia y de la impunidad.

Fallaron esos cálculos porque el ejercicio de la lógica no es precisamente una característica de ambos otrora íntimos aliados pero Fierro ha terminado siendo beneficiado por el tecnicismo legal del que ni imaginaba su existencia, el pago a Pensiones corre a cargo del tesorero y del administrador, no del rector. Ufff, escapada “milagrosa”.

La Auditoría Superior fundamenta sus actuaciones para casos de este tipo en el derecho administrativo; este es uno de ellos. A menos claro, que los ahora afectados no solamente confesaran sino probaran de dónde recibieron la orden. Esto conduciría a una cadenita que sin duda terminaría en el ámbito penal tan distinto y en el castigo merecido al culpable mayor, hoy asilado también en la Cuarta Transformación, en la Asociación Nacional de Universidades de Instituciones de Educación Superior (Anuies).

Prácticamente debe olvidarse un escenario de sanción para el exrector que sigue acumulando inhabilitaciones solo contra sus operadores más cercanos; hasta el momento nada contra él, si acaso miradas de más reproche desde el Senado de la República por parte de quien lo convirtió en rector sin tampoco imaginar la tarántula que se colocaba en el pecho.

Impensable en Corral pero ahí pagó una de cal por las caídas de arena, dicho en términos de albañilería. Fue un limpio machetazo a caballo de espadas.

No le sacó los ojos el cuervo a su criador pero lo intentó sin escrúpulo. Hoy disfruta en viajes por todo el mundo la abundancia lograda bajo su amparo mientras la actual administración de rectoría busca terapias en la NBA que le inspiren para hallar el modo de pagar y Pensiones Civiles raciona servicios y medicamentos mientras consigue más recursos que le permitan seguir respirando.