Con clave de “Abejas” y/o “El Abejorro”, Edgar Hermán Escárcega Valenzuela, fue ubicado como autor intelectual y participante material en el secuestro y agresión corporal primero de dos comerciantes empresarios y posteriormente de un tercer empresario.

Por razones de seguridad no mencionaremos el nombre de los raptados aunque se trate de hechos ocurridos en 2005, en la ciudad de Chihuahua, y su paradero sea desconocido. Presumen investigadores policiacos que ya no radican en la entidad por motivos más que obvios.

En los dos primeros secuestros, una mujer y un hombre víctimas, fueron detenidos e imputados como responsables “El Abejorro” y Manuel Antonio Villalobos Cruz; en el segundo, el afectado fue un hombre; “Abejas” usó como cómplices al propio Villalobos y a Rafael Ramón Cruz Chávez.

Del primer hecho fue derivada la causa penal 204/2005 por secuestro agravado con ingreso al Cereso estatal número 1, de Aquiles Serdán (pegado a la ciudad de Chihuahua); del segundo quedó registrada como causa la número 226/2005. De la primera, Hermán fue sentenciado a 27 años de prisión; de la segunda, a 37 años. Misa condena para los cómplices. Quedó en el limbo la sanción por posesión de arma de fuego.

Deben tener justo hoy una fiesta macabra los grupos delictivos que han retomado el secuestro como una de sus terribles y principales actividades en Ciudad Juárez...y en el propio estado. Peor todavía, son jefes delictivos presos los que mayormente han ordenado secuestrar.

Sin duda los criminales han seguido de cerca y con ojos de regocijo ese caso que ha provocado indignación en la ciudad de Chihuahua y en gran parte del estado, particularmente hacia el centro y sur porque de la nada aparecieron en libertad nada menos que “Abejas” y sus dos cómplices.

Sí, en libertad, concedida por al juez hoy justificadamente vapuleado por la sociedad pero convenientemente escondido por el Tribunal Superior de Justicia, Juan Carlos Erives Fuente.

Imposible engañar a las matemáticas, Hermán y los otros dos tenían sentencias superiores a los 60 años de cárcel. Aunque hubieran mostrado conducta mejor que monjes benedictinos, lo cual ahora sabemos que tampoco ocurría sino todo lo contrario, quizá alcanzarían la reducción de la pena a la mitad; es decir, todavía les faltarían otros 10 años en la cárcel, mínimo.

Justo en estos momentos, policías ministeriales, municipales, federales (de los federales de García Harfuch porque los de la General de la República operan en Juárez solo para la extorsión y algunas solitarias consignaciones a jueces; para ninguna otra cosa más) andan en grupos concentrados persiguiendo a los secuestradores por distintos casos.

Entre viernes y sábado detuvieron específicamente elementos de la Fiscalía Especializada en Operaciones Especiales y Antisecuestros, ahora con Arturo Zuany al frente, a tres participantes en el rapto y asesinato del joven hijo de un yonquero y siguen las pesquisas de varios asuntos más.

Es inconcebible que mientras existe tal escenario en Juárez y que inclusive en varios municipios del estado sigan pendientes varias investigaciones por el mismo delito, en particular en el noroeste y occidente, en Chihuahua permanezcan libres tres literalmente peligrosos secuestradores.

Es inaceptable que eso ocurra cuando aún las máximas autoridades estatales y municipales, nos consta, hayan dado todo el respaldo a los grupos investigadores para esclarecer casos y atrapar a los delincuentes bajo la consigna del estilo Trump, “vivos o muertos”.

Sabemos también de la honda preocupación prevaleciente entre el gremio empresarial por la misma situación. Algunos de sus integrantes llamaban hace meses amarillismo a las publicaciones de El Diario que advertían el crecimiento del secuestro a partir de acciones delictivas operadas desde el interior del Cereso estatal 3. ¿Qué les parecerá ahora dos secuestradores libres de lunes a viernes y encerrados solo sábados y domingos aunque el encierro sea en la capital del estado, donde hay centenas de procesados por distintos delitos en Juárez?

Empezaron los criminales con el rapto de migrantes. No olvidemos aquel caso escalofriante de la familia poblana cuyo padre fue cruelmente torturado y privado de la vida. Luego siguieron con juarenses y estadunidenses de escaso manejo económico hasta llegar a la semana pasada con el secuestro y muerte del hijo del yonquero, que tiene toda la pinta de haber sido también orquestado desde el Cereso. Desde ahí operan al exterior con gran facilidad los apodados “El Gallo”, “El Max”, “El Chicles”, entre los principales; el primero de ellos, hijo de “La Diabla”, Martha Alicia M., la del “caso Leslie”.

Hoy el sector privado de la ciudad ha dejado el asombro, ha asumido la realidad, y se apresta junto con los tres niveles de gobierno a impedir que dos delitos que casi siempre van de la mano sigan creciendo, el secuestro y la extorsión; la atroz extorsión que acaba sobre todo con los pequeños y medianos emprendedores y con sus familias.

Es absurdo e imperdonable que, frente a esos hechos, frente a esa situación, un juez haya dejado libres a tres secuestradores; libres o semilibres, como técnicamente es llamada la decisión del juzgador Erives que modificó la medida cautelar de prisión permanente por la de cárcel solo de sábado y domingo debido a su “buen comportamiento”, aun cuando existen pruebas al interior del Cereso sobre la pésima conducta de los reos hacia custodios y otros presos.

Obviamente hubo mano negra que logró el favor para “El Abejorro” y sus compinches, misma mano a la que podrán ahora recurrir todos los delincuentes una vez mostrado el caminito por la magistrada del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), en los hechos jefa del juez Erives, Nancy Escárcega Valenzuela, producto del número cuatro en los acordeones electorales judiciales. Su slogan campañero fue la antítesis de lo que haría llegando al cargo: “votar 4 es combatir a los corruptos”.

Quedó también en lo evidente que la magistrada contó siempre con el acompañamiento de su marido, el inescrupuloso diputado por el Movimiento Ciudadano y presidente de dicho partido en el estado, Francisco “Pancho” Sánchez Villegas.

Aun cuando la decisión de “semiliberar” a los secuestradores mantiene de pie a todos los sectores de la ciudad de Chihuahua por la ira y la indignación producidas, ha sido más que lento el proceso de impugnación que presentó en su momento la Fiscalía de zona centro contra la decisión de Erives, tan lento y sospechoso que las áreas internas del Tribunal tardaron más de un mes en asignar una sala para resolver la queja.

Casi dos meses después de haber regresado confortablemente a casa con su influyente hermana magistrada y con el resto de su familia, mientras sus víctimas padecen los traumas emocionales, físicos y el impacto económico derivado del pago de los rescates, otra magistrada del Poder Judicial estatal, Claudia Cristina Campos Núñez, resolvió dejar sin efectos la decisión de Erives y ordenó el reinternamiento total de “El Abejorro”, Villalobos y Cruz Chávez en el Cereso.

Al fin se impuso la presión social sobre la insensatez de los Escárcega-Sánchez...pero nomás de momento, pues un juez federal otorgó a los tres un amparo para continuar en semilibertad, de la cual gozan en estos instantes. Ahora llevan y trae al Cereso con toda la libertad e impunidad descritas.

Los órganos internos del Poder Judicial, para el caso el Tribunal de Disciplina, se supone investigan la actuación de la magistrada Escárcega pero todo indica que son más fuertes los intereses políticos que la justicia, la justicia hacia las víctimas del deleznable delito de secuestro.