El 22 de octubre se “celebra” el día del Ministerio Público en nuestro país, una función del Estado tan importante que tiene su propio fundamento en la Constitución Federal (artículo 21), donde se establece que “La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público…El ejercicio de la acción penal ante los tribunales corresponde al Ministerio Público. La ley determinará los casos en que los particulares podrán ejercer la acción penal ante la autoridad judicial.” Es quién investiga los delitos y acusa ante el Juez a sus probables responsables.
Sin embargo en Chihuahua no sólo pasa desapercibido por ser una función muy poco comprendida (y vilipendiada por gran parte de la sociedad), además, ha sido relegada por los gobiernos estatales desde hace tres sexenios, lo que se refleja en sus bajos salarios (ganan igual que un policía y menos que los defensores de oficio, no se diga que un Juez), el servicio médico (todos están en el ICHISAL), prestaciones (no tienen crédito para vivienda, ahorro ni becas para sus hijos).
Son los de mayor carga de trabajo, y los menos respetados en su función (tanto por sus superiores como por el propio sistema de justicia), los de menos estabilidad en el empleo (un examen de confianza determina si continúan o son despedidos sin liquidación, muchos de ellos injustamente), y me atrevo a decir que es donde se encuentra a los abogados más preparados y de mayor vocación (por la carga de trabajo, exigencia y poco apoyo).
Es el trabajo más riesgoso (sólo equiparable al de un policía), pues en audiencia están a un metro de los “probables” delincuentes solicitando que queden en prisión y es la función con más carga de trabajo. No se diga la falta de independencia de la que habla nuestra Constitución, una mentira. Reciben órdenes y línea, tanto para investigar, como para no hacerlo.
Por eso mayoría de los Ministerios Públicos, a cargo de cientos de carpetas de investigación, muchas de ellas judicializadas (ya en proceso penal) se quedan, por decisión, responsabilidad y vocación propia, más allá de sus jornadas laborales estipuladas (la mayoría de días de la semana), porque no les alcanza el tiempo, y no existe quien les ayude para tomar declaraciones en la oficina, ordenar la práctica de actos de investigación y al mismo tiempo estar acudiendo a audiencias (que les toma la mitad de su día o todo el día), pues no les alcanza el día, y a veces la noche, y temen por una sanción porque saben que es su responsabilidad. Viven en estrés diario.
Este maltrato es desde hace al menos tres sexenios, pues además de mejores sueldos por su trabajo (igualarlo por lo menos al de los defensores) deberían tener estabilidad en el mismo, servicio médico en pensiones (como lo tienen los jueces y defensores públicos), crédito para la vivienda, ahorro y protección social para sus hijos (becas y ayudas), pues es la función más importante para disminuir los índices de impunidad (la investigación de los delitos) y la razón por la que no se avanza (el descuido estatal a la función).
Lo que afirmo me consta por la experiencia propia en dicha función hasta 2019 que renuncié por una mejor oportunidad profesional (razón por la que la mayoría renuncia), donde pasé por todas sus categorías hasta ser coordinador de dos áreas, dirigiendo a muchas y muchos abogados investigadores valiosos, por lo que me atrevo a afirmar que el éxito de las condenas que logra la fiscalía del Estado no es por la institución sino por el empeño y vocación de sus elementos, su compromiso, dedicación y talento.
Por eso afirmo que es en los Ministerios Públicos donde se encuentran a las y los mejores abogados penalistas y con mayor vocación, porque no hay mejor escuela que esa, por la labor que realizan y las condenas que logran a pesar de las condiciones adversas para hacerlo. Por supuesto que el mismo sistema y maltrato genera que también existan muy malos Ministerios Públicos y corruptos.
Es necesario dignificar pues su función, no sólo para que pueda avanzarse en el tema de justicia de nuestro país, también porque si no poco se avanzará para tener el Estado de Derecho tan anhelado para nuestro país. Hacerla autónoma del gobierno estatal, que se convierta en un atractivo ser Ministerio Público, con condiciones dignas y mandos de carrera reconocidos y no impuestos por cuestiones políticas, de influyentismo o corrupción.
Saludo y felicito a los y las mujeres que se dedican a tan importante labor y de riesgo, siendo abogados, personas valiosas que procuran justicia con vocación, a pesar de no tener el respaldo institucional ni social. En especial a las personas dedicadas y de vocación con las que tuve la gran oportunidad de hacer equipo y de dirigir. Grandes profesionistas que merecen muchas mejores condiciones laborales a alas actuales, héroes anónimos que consiguieron justicia para “sus víctimas” como cariñosamente les dicen. Por ellos siguen en su labor.
A ellos les digo que aún hay esperanza en 2027 de que por fin mejoren sus condiciones. Coadyuvaremos con nuestro granito de arena exigiendo que exista una propuesta de gobierno para que por fin el Estado les dé la importancia que tiene su labor, no sólo por ellos y sus familias, también por la sociedad, pues donde existen carencias en la investigación de los delitos existe impunidad. Mi reconocimiento y admiración a ellos.