-Les daba miedo pasar por el Lupe Lupe
-La apuesta enterrada de Maru por El Sauzal -Y sin embargo se mueve, el PAN. -Loaeza, de mano en mano, ahora en 4T Vecinos del bar-antro-after Lupe Lupe ubicado en el Centro de Negocios Senecú, por la avenida Tomás Fernández, andaban en el extremo de “ya nos daba miedo pasar por ahí los domingos en la mañana”. Mucha gente alcoholizada y/o drogada saliendo y entrando del lugar. Tenían completa razón. El lugar es, o era (esperemos quede definitivamente en tiempo pasado) , una bomba de tiempo que por fortuna no estalló en alguna tragedia que hoy todo mundo estaría lamentando. Sus propietarios vendían droga, tenían armas, prostituían adolescentes y cerraban a las nueve de la mañana; es decir, aparte de antro era after de los hard, de los duros. Y como tal, hay muchas, suficientes pruebas, de que recibía protección de elementos de todas las corporaciones policiacas, municipales, estatales y federales, incluida la oficina reguladora en materia de venta de alcohol, Gobernación. Hay identificado un agente de la Policía Municipal, Jonathan Lorenzo Cruz Jáuregui, como “jefe de seguridad del antro”. De ese tamaño. Ahorita dueños y operadores del lugar deben, o deberían, andar a salto de mata porque las muchas denuncias derivaron en una investigación muy profesional llevada a cabo por la Fiscalía de las Mujeres (FEM), de la Fiscalía General del Estado, que derivó en un cateo del lugar, descubrieron todas las irregularidades y en estos momentos deben andar persiguiendo a varios con órdenes de aprehensión en mano. “Se mandó la nota a El Diario, pero solo cerró un día y continuaron...”, dice uno de los testimonios de vecinos ante los policías. El enjuague era tan grande como suelen ser ese tipo de negocios, como era el Calabou y La Mansión; por cierto, este operaba a unas cuadras de Lupe Lupe. En todos los casos las corporaciones de seguridad se hacían de la vista gorda, en especial Gobernación, y ni modo que fuera porque los policías e inspectores se duermen temprano. Solo mediante corrupción podrían operar toda la noche. *** Meta, el corporativo propietario de redes sociales como Facebook o Instagram, formalizó el anuncio de su aterrizaje en El Paso, Texas. Acá va a instalar un nuevo centro de datos de inteligencia artificial, cuyo costo será de mil 500 millones de dólares. En la fase de construcción generará mil 500 empleos, pero ya cuando funcione, solo serán 100 empleos permanentes. El costo de inversión por empleado es altísimo: 15 millones de dólares por cada uno. Suena bien y en hora buena, pero para una zona como Juárez-El Paso, donde lo que menos sobra es agua, hace levantar la ceja. Detrás del entusiasmo, hay una realidad incómoda: estos centros de datos son fábricas de calor digital. Consumen energía y agua como si fueran una industria pesada, pero generan pocos puestos de trabajo. Y está el otro tema, el que se menciona poco: el impacto ambiental. Un gigavatio equivale al consumo eléctrico de toda una ciudad mediana. En una región semiárida como El Paso, donde el agua se mide en gotas, un centro de datos de inteligencia artificial es un lujo ecológico difícil de justificar. Meta llega con una sonrisa corporativa y la promesa de energía “100% renovable”, pero en la práctica eso suele significar certificados verdes en el papel, no necesariamente paneles solares iluminando los servidores. *** En el ejercicio del poder hay obras que se presumen y obras que se entierran. Las primeras suelen traer aplausos y fotografías; las segundas, solo polvo y cansancio para quienes las ejecutan, aunque beneficios a largo plazo para las personas. Por eso, es precisamente en estas últimas donde se mide la seriedad de un gobierno. La gobernadora Maru Campos encabezó la semana pasada el arranque de la modernización del sistema de agua potable en el ejido El Sauzal. No se trata de una obra vistosa ni de esas que atrapan los reflectores, sino una de esas inversiones para una red de tuberías, de kilómetros de acero y concreto bajo tierra, pero que después de cuatro décadas de abandono, puede cambiarle la vida a mil 700 familias. “Es una obra que no se ve, pero cambia vidas”, dijo la mandataria, con un mensaje que, más allá del acto protocolario, encierra toda una narrativa política de su administración, la de invertir en lo que da estabilidad, aunque no sea garantía de votos inmediatos. El Sauzal representa mucho más que una colonia marginada que por años ha dependido de pipas y tomas improvisadas. Es también el espejo de la desigualdad urbana que Juárez arrastra desde hace décadas, producto del crecimiento sin planeación, servicios públicos malos y comunidades fuera del radar del desarrollo. La inversión de 130 millones de pesos entre Estado y Conagua no solo cubre tuberías. Habla de una apuesta por reconstruir el pacto de confianza entre gobierno y ciudadanía, en un momento durante el cual la política se mide por el like y no por el legado. En eso, nos aseguran en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, deben centrarse las inversiones de la descentralizada y en general del aparato estatal, como estrategia de consolidación de un gobierno con proyecto y no de uno con improvisaciones, pretextos o meros intereses electoreros. *** Por distintos motivos pero no solo en la comentocracia abundaron las reacciones, a favor o en contra, mesuradas o exageradas, sobre el relanzamiento del PAN el 18 de octubre pasado. La última semana se había centrado la atención mediática en las inundaciones en varias entidades del país, particularmente Puebla y Veracruz, donde Claudia Sheinbaum ha estado al pie del cañón pero también, hay que decirlo, explotando al máximo su popularidad. Por eso fue percibida celosilla en La Mañanera del lunes cuando expresó que en su relanzamiento, el PAN había pecado de “insensible”, por haber realizado un evento político justo cuando la tragedia para miles de damnificados por las lluvias, como si no sucedieran tragedias todos los días en el país. Lo cierto es que no le gustó ni tantito que le opacaran los reflectores. De inmediato saltó Jorge Romero, el dirigente nacional del PAN, para asegurar que el partido instaló un centro de acopio y que la falta de sensibilidad con el alud de impuestos. La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, criticó que en el relanzamiento aparecieran “las mismas caras”, como si Padierna, Adán Augusto, Rosa Isela, se cocieran al primer hervor. Su contraparte, Romero, le agradeció en redes la publicidad gratuita. En fin, con tanto barullo sobre el PAN cobró vigencia la célebre frase del astrónomo italiano Galileo Galilei a sus inquisidores del siglo XVI, “y sin embargo se mueve”. *** El senador morenista, Adán Augusto López Hernández, ya no siente lo duro sino lo tupido. Se ha convertido en la oveja negra de la 4T y también en el blanco predilecto de la oposición. Sus compañeros de partido lo miran de reojo y murmuran, pero él camina altivo y seguro. Ahora fue la diputada panista, María Elena Pérez-Jaén, quien presentó 37 denuncias ante la Fiscalía General de la República, por presuntas irregularidades en el gobierno de Tabasco, en el periodo de 2019 a 2020, y que ascienden a 700 millones de pesos. La diputada suplente acusó a la Auditoría Superior de la Federación de proteger a López Hernández, porque las revisiones se interpusieron en febrero de 2021. El problema para el coordinador de los senadores morenistas es que su estrella política se extingue conforme avanza la investigación sobre el caso de “La Barredora”. Falta todavía por ver lo que tenga que decir, o más bien cantar, su ex secretario de Seguridad Pública en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, actualmente recluido en el Penal del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México. Y de pasadita, el tema no solo roza, sino que tizna, a sus protegidos por todo el país, particularmente en Chihuahua. *** No hay que perder de vista a Alejandro Loaeza Canizales, quien repentinamente apareció en Juárez como “delegado” o algo así, de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la misma que dirige el policía de confianza de Palacio Nacional, Omar García Harfuch. Ayer dirigió la “coordinación de seguridad” en la Guarnición de la Plaza por parte del Gobierno federal. Estuvieron jefes policiacos municipales, estatales y federales. Loaeza pertenece al viejo PRI al que lo afilió su tío, Leopoldo Canizales Sáenz, “el señor de los gallos” en Juárez; no sintieron tener más cabida en el tricolor y se fueron con Armando Cabada; después anduvieron de mano en mano hasta caer ahora en la Cuarta Transformación. No hay ahí como que garantía de confianza y menos de lealtad. El historial lo dice todo.