Los datos existentes nos dicen que hay una horripilante combinación en la ciudad: los precios suben constantemente mientras la actividad económica se ha estancado

Estanflación. Este, querido lector, es uno de los más rimbombantes términos que aprendí durante mi larga estadía en el periodismo económico. Aunque técnicamente nadie puede hablar oportunamente de estanflación en una ciudad, aprovecho la palabra para explicar lo que está viviendo actualmente la economía de Juárez, haciendo caso de las cifras oficiales disponibles.

¿Para qué me sirve saber que hay estanflación en Juárez? Para nada. Sólo para asustarse un poco, ahora que se acerca Halloween. Si la curiosidad aún mantiene su vista pegada a estas letras ahora mismo le explico.

La estanflación es un estado nada grato de las economías, y se da cuando se juntan el estancamiento económico y un aumento acelerado de precios. Se diagnostica técnicamente la estanflación cuando el Producto Interno Bruto permanece sin crecimiento significativo o con caída, y cuando la inflación está por encima de lo normal. Los datos del PIB de la ciudad llegan con dos años de retraso o más, así que no podríamos hablar de estanflación en el presente en Juárez. Pero sí tenemos otros datos para irreverentemente afirmarla.

¿Cómo está la economía de la ciudad? Yo diría que estancada o cuesta abajo, desde los datos que le voy a dar. El primero es el empleo. Ciudad Juárez trae una tendencia a la baja en el empleo, pues desde marzo del 2023 a la fecha ha perdido casi 30 mil plazas formales. La estadística que la maquiladora le reporta al INEGI dice que en los últimos 26 meses se han eliminado casi 65 mil plazas en esta industria. Juárez pasó de los 326 mil trabajadores maquiladores a los 261 mil en 26 meses. La caída es del 20%.

Pero el dato más reciente que nos habla de estancamiento es la derrama salarial. El IMSS reporta cada mes el número de empleados y el salario promedio de cotización. Con esas dos cifras se puede estimar una suma global de los salarios que cobran los juarenses. Pues esa estadística lleva 4 meses a la baja. En esos 4 meses dejaron de llegar a la ciudad salarios por algo así como 253 millones de pesos.

Cuando la derrama se reduce, lo normal en una economía es que los precios tiendan a bajar. Casualmente, durante esos mismos cuatro meses, los precios, en lugar de bajar vienen subiendo a una tasa más acelerada. Desde mayo la inflación anualizada en Juárez se mantiene rosando el 5%, muy por encima de los 3 y 4% que se han presentado a nivel nacional. Es decir tenemos una inflación atípica. Un 5% de inflación ¿es mucho o es poco? A mí me gusta comparar la inflación con el crecimiento económico porque eso me hace mucha lógica para dimensionar. Como dije, no tenemos medición de la economía en PIB, pero sí tenemos empleo. Con el empleo y la derrama salarial cayendo, yo creo que 5% de inflación es demasiado. Y en el marco Halloween, eso me lleva a pensar en que estamos viviendo una terrorífica estanflación.

¿Por qué terrorífica? ¿Qué me va a pasar a mí? Esa sensación de que el dinero cada vez alcanza para menos y de que necesita un aumento se acentúa cuando hay estanflación.

También cunde el miedo al despido. Para que una economía salga de la estanflación normalmente se necesita una de dos cosas: la primera sería estrategia de gobierno que decida combatir la inflación y dejar caer la economía o la situación inversa, hacer crecer la economía pese al incremento de precios.

La segunda es un milagro. Yo espero más el milagro que una estrategia de gobiernos porque ni el municipio ni el estado tienen los alcances para darnos un empujón del tamaño necesario. Sólo políticas públicas federales podrían sacarnos de algo así y el gobierno federal está haciendo todo lo contrario a lo que necesitamos.

Aquí somos una ciudad de maquilas, es nuestro motor económico y las acciones federales están ahorcando a las maquiladoras: aumento al salario mínimo, más vigilancia fiscal, nueva ley aduanera, retraso en la devolución del IVA, más vacaciones para los trabajadores, y ahora está por venir la jornada laboral de 40 horas y quizá el aguinaldo al doble. Todos estos factores elevan los costos laborales y de operación para la industria. Los cambios a la ley de amparo y la reciente entrada de jueces electos tienen a los inversionistas temblando de miedo con un pie en el estribo y mirando a otros países para invertir. Encima viene la negociación del Tratado de libre comercio México, Estados Unidos y Canadá.

estanflación o no, esto es una crisis. La historia nos dice que Juárez es muy resiliente y que va a encontrar nuevos caminos para sobrevivir. Dejo para otra ocasión el tema de uno de esos caminos que está tomando la economía juarense, que se llama informalidad. Espero no haberlo aburrido ni asustado de más. Nos leemos en 15 días.