Para nadie debe ser sorpresa que conocer dónde está uno parado es la mejor posición para plantear el camino a seguir. Tomar acciones para hacerlo es una de las mejores prácticas que podemos llevar a cabo; no necesariamente -aunque es bastante deseable- para conocer qué tan bien estamos, porque eso ya sería motivo de autoevaluación, sino simplemente para tener elementos para tener elementos fiables que nos ayuden a tomar decisiones informadas y no andar soñando que estamos descubriendo el hilo negro cuando la verdad el nuestro apenas está ligeramente teñido de gris.
Por ejemplo, para conocernos mejor como ciudad, los ejercicios que se hacen a nivel diagnóstico en cada proceso de planeación son muy útiles sobre todo si profundizamos en las tendencias y las contrastemos con hechos económicos y sociales que pudieron haberlas afectado, es decir, cuando las situamos en su contexto y temporalidad para elaborar teorías que permitan imaginar escenarios: si solo vemos los números y no les damos sentido, es tiempo perdido.
Esto me hace recordar cuando en 2017 el gobierno municipal junto con el Laboratorio Nacional de Vivienda y Comunidades Sustentables de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez realizaron el ejercicio de evaluarse bajo la metodología del ISO 37120 del World Council on City Data, WCCD: “Desarrollo Sustentable de Comunidades: Indicadores para Servicios Urbanos y Calidad de Vida”, una norma internacional que define y establece metodologías para un conjunto de indicadores que guían y miden el desempeño de servicios urbanos y la calidad de vida de manera estandarizada, comparable y verificable que, además, facilita el seguimiento a inversiones en proyectos. Consta de cien indicadores que se relacionan en muy buena medida con los 16 Objetivos de Desarrollo Sostenible que impulsa ONU-Hábitat, organismo que ha colaborado en varios proyectos con el actual gobierno municipal.
Regresando con el ejercicio de 2017, al tratarse de un organismo internacional se colocó a Ciudad Juárez entre ciudades como León, Torreón y Guadalajara y de otros países, como Los Ángeles, San Diego, Toronto, Barcelona, Buenos Aires, Londres y Dubai, entre otras. Como resultado de este trabajo se tuvo la certeza de que el gobierno municipal tenía información de poco más de cuarenta de los cien indicadores o temas; significa también que hay muchos aspectos que ahí están, desconocidos por quienes gestionan la administración de la ciudad, pero no por ello son inexistentes o no influyen en lo que vivimos día a día: tenemos buen conocimiento de las cuestiones de economía y educación, sin embargo en cuanto a energía (uso residencial, producción de fuentes renovables, interrupciones eléctricas, sus causas y duración), a medio ambiente (concentración de partículas finas, ásperas, emisiones de gases invernadero per cápita, contaminación auditiva, uso de especies nativas. etc.), finanzas, tiempo de respuesta de bomberos y policía, muerte por riegos por cada cien mil habitantes; cuestiones de saludo como profesionales de salud también por cada cien mil habitantes. Y ¿qué tanto sabemos de recreación por persona? ¿y el destino final de los desechos sólidos? ¿qué se hace con las aguas residuales? ¿y de conexiones de teléfono e internet? Y de transporte público, conectividad aérea, desempleo por viviendas y su ubicación, consumo de agua por persona… entre muchos, muchos temas que ahí están… y no sabemos nada de ellos.
Por eso, cuando el Plan Estratégico nos dice que en cuanto al Índice de Calidad de Vida Urbana, Juárez actualmente ocupa el lugar catorce entre las principales veinte ciudades mexicanas con un puntaje de 46.5 de cien disponibles, los números nos están diciendo que ¡Hay que trabajar! … ¿en qué? Pues mire: en cuanto al Índice Bienestar Social reprobamos con 49.2 puntos siendo lo menos peor la salud, pero muy mal en educación, seguridad y protección. También estamos mal en el Índice de Actividad Económica pies alcanzamos solo 47.7 puntos en donde lo más o menos regular es el Índice de Empleo aunque el 80 por ciento de su fuerza laboral gane entre uno y dos salarios mínimos. En el Índice de Infraestructura económica el panorama es peor pues da tristeza ver que el puntaje es 21.5 y en lo social ¡lo peor! con ¡8.3 puntos!). En Gobernanza no andamos tan mal: 58.4 puntos, pero tampoco también que digamos, porque en participación y rendición de cuentas reprobamos con 41.4 puntos
Con todo lo anterior no hay más ciego que aquél que no quiere ver. ¿Será importante actualizar la información que se obtuvo hace ya ocho años? ¿Avanzar en el autoconocimiento para plantear mejores proyector sociales y urbanos, e invertir adecuadamente los recursos públicos y privados que se logren gestionar? Porque como sabemos…si seguimos haciendo lo mismo, igual seguiremos… ¿y los avances? ¿Y la credibilidad y confianza?