En la edición pasada comentamos sobre fomentar una cultura de prevención y no de consecuencias, en esta ocasión abordaremos un tema que nos atañe a la ciudadanía, me refiero a los cajones azules que se designan para el estacionamiento para personas con discapacidad.
Para poder ocupar dichos espacios se debe contar con placas o un gafete que se otorga por las la Subsecretaría de Movilidad, previo cumplimiento de requisitos tales como el que la persona interesada debe acudir con una constancia médica que acredite que padece una discapacidad, una vez que se realiza el trámite, se hace hincapié que los cajones azules solo deben emplearse cuando la persona que padece la discapacidad viaje en el automóvil…
Pero ¿a qué se enfrentan las personas que padecen una discapacidad al llegar e intentar estacionarse en un cajón azul?, resulta que en la mayor parte del tiempo estos se encuentran ocupados por personas que con el pretexto de decir “es que solo estaré 5 minutos”, ocupan dicho espacio sin importarles que lleguen personas que realmente necesitan estacionarse en dicho lugar.
Día a día observo en las plazas comerciales en la ciudad que los cajones azules se encuentran ocupados por vehículos que NO cuentan con ningún gafete o placa, incluso llegar a suponer: “a estas horas no vienen personas que necesiten este espacio”, “es que esta muy fuerte el sol”, “es que no quiero caminar tanto”, y otros tantos pretextos que solo reflejan una sociedad con una falta de empatía y solidaridad.
Otro grave problema es que los edificios públicos, restaurantes o salones de eventos en Juárez y en general en estado, cuentan con una nula infraestructura para que las personas con discapacidad tengan acceso, no hay rampas, no hay baños amplios y seguramente el único cajón azul va a estar ocupado.
Y aquí no termina la problemática, personas que tramitan un gafete o una placa valiéndose de algún certificado médico obtenido por alguna influencia para que se les otorgue, a las que he observado estacionarse en un cajón azul, y descienden del vehículo sin ninguna dificultad, vaya sin si quiera el apoyo de un bastón o andador.
En sí toda esta falta de respeto y solidaridad refleja en que nos hemos convertido en personas que solo pensamos en nuestro confort y beneficio, que no queremos batallar siquiera por un estacionamiento, y olvidamos que nadie estamos exentos de sufrir una discapacidad, y hasta que no lo vivimos nos damos cuenta de las dificultades a las que las personas con discapacidad se enfrentan en el día a día, te invito a que cuando veas a una persona con esa falta de empatía la invites a concientizarse para que respete dichos espacios.
La próxima vez que decidas ocupar un cajón azul, aunque sea por “un momentito”, ten en cuenta que un cajón azul no es un privilegio, es una oportunidad para que quien padece una discapacidad tenga las mismas oportunidades que tú y yo tenemos.