Así como Cruz Pérez Cuéllar anda practicando el buceo en lo más profundo de las líneas panistas, priistas; y por supuesto, en las de su partido, Morena, también Marco Antonio Bonilla Mendoza bracea muchos metros abajo en los cenotes hasta de la Cuarta Transformación.

Es una certeza que varios alcaldes panistas y priistas ven al futuro gobernador en la figura del Presidente Municipal juarense y no pierden oportunidad de quedar bien con él aunque sea reservadamente, en lo oscurito. Saben que es mejor tenerlo cerca, si no como amigo, sí como aliado, ni por asomo como enemigo.

Bonilla está acostumbrado al esfuerzo físico extraordinario, a los maratones, así que busca no dejar duda alguna entre los propios de que es capaz de derrotar las tendencias ahora favorables a Morena en el estado y hasta darse el lujo de traspasar los cuarteles generales del Bienestar y dialogar por horas con su jefa, Ariadna Montiel, resignada ya a no darse la oportunidad de gobernar Chihuahua.

Busca Marco permear inclusive entre las elásticas filas guindas esa convicción profunda de que no todo está perdido para él en el 2027, ni para su partido, el PAN; ni para su rémora el PRI, ni para sus fieles y hasta radicales seguidores y operadores.

Cruz presentará su cuarto informe de gobierno municipal hoy en un escenario exquisitamente popular; ni siquiera en la hoy tradicional Plaza de la Mexicanidad, la famosa X construida por “Teto” Murguía, lo hará en el populoso suroriente, en el recién estrenado Estadio Ocho de Diciembre, allá por el Lote Bravo, donde decenas de miles de conductores fueron también favorecidos con el anhelado distribuidor vial de la Talamás Camandari y Libramiento Independencia.

Tendrá el edil muchos invitados representativos de las clases política y empresarial, pero entendemos que resaltará la asistencia virtual de Bertha Luján, una de las fundadoras de la Cuarta Transformación y madre de la presidenta nacional de Morena, María Luisa Alcalde. Ambas, madre e hija, han insistido en el “reto de recuperar el gobierno del estado para el pueblo”.

Bonilla Mendoza “compareció” ante los chihuahuenses el jueves en la noche. Presentó su también cuarto informe en un escenario que no es precisamente popular pero es orgullo chihuahuita de todas las clases sociales, el Centro de Convenciones. Ahí lo mismo hay graduaciones de estudiantes de humildísimas escuelas de la periferia de la ciudad que eventos magníficos organizados por la iniciativa privada.

Los informes de ambos gobernantes municipales forman parte de un protocolo constitucional obligado. Por ley deben presentarlo cada año a la población abierta a través de sus respectivos cabildos y/o en eventos masivos como suele ocurrir más por interés político electoral que por cualquier otra razón.

Esta vez los dichos informes brindan la oportunidad, sí de dar una revisada al contexto de sus respectivas actuaciones como administradores de las dos principales ciudades del estado en la llegada al cuarto año de gobierno tras un meritorio proceso de reelección el año pasado.

Pero esencialmente permiten analizar su justa ubicación actual de cara al reto siguiente fechado para 2027 aunque la carrera ya comenzó y tomará velocidad supersónica tras la presente, la cuarta “rendición de cuentas” anual.

No son Pérez Cuéllar y Bonilla Mendoza candidatos definitivos a la gubernatura, sale sobrando la aclaración, pero son los que hasta el momento llegan a septiembre del 2025 como los mayormente perfilados hacia el interior de sus respectivos partidos y ninguna sorpresa sería que por ahí en noviembre-diciembre del 2026, máximo la primera quincena del 2027, fueran confirmados como las máquinas de los trenes PRI-PAN, Morena-Verde-PT, y seguramente de Movimiento Ciudadano que terminó en Chihuahua entregado al PRIan tras el desastroso papel, el torpísimo manejo de su candidato a la gubernatura en el 2021, Alfredo “El Caballo” Lozoya.

Es pura táctica distractora que por el PAN sean deslizados los nombres de Daniela Álvarez, César Jáuregui u otros como supuestos competidores reales de Marco Bonilla; o que por Morena sigan siendo repetidos Ariadna Montiel, Mayra Chávez, Juan Carlos Loera y hasta de la misma senadora, Andrea Chávez, no porque no puedan ganar, todo Morena siente en su mesa el pastel completo del 2027; velas, globos, serpentinas y la frase escrita en coloridos papelitos ondulados, atados por un cordoncito, del “sí se pudo, sí se pudo...felicidades”, sino porque los alcaldes de Chihuahua y de Juárez llevan años luz de distancia en operación política local, estatal y nacional y en creación de estructura territorial en el mismo espacio geográfico: municipal, estatal y todo el país.

A lo que apuestan los opositores internos, y hasta externos de ambos personajes, es al gran enigma sobre las respectivas decisiones que surjan de los dos grandes electores en las dos candidatura: la presidenta, Claudia Sheinbaum; y la dirigencia nacional del PAN, y decimos dirigencia porque en el caso del blanquiazul es más previsible una decisión colegiada, aunque secreta, que individual a cargo de su presidente, Jorge Romero, quien el jueves respaldó en su informe a Bonilla y afirmó que Chihuahua será retenido en el 2027.

Fuera de esos también grandiosos detalles podemos asegurar sin temor a equívoco que Pérez Cuéllar y Bonilla en estos momentos van en caballo de hacienda para conseguir las correspondientes nominaciones y que, por las vísperas, ambos caballos alcanzarán sin problema la primera meta, la de las postulaciones, puesto que si han manejado adecuadamente su trayecto hasta el momento no es esperable que cometan errores fatales en lo que sigue.

Tanto un alcalde como el otro le han sacado durante los cuatro años la vuelta a decisiones de gobierno antipopulares, cuidan como joyas sagradas la calidad general de los servicios públicos y son muy poco tolerantes con gente de su equipo antipática e ineficiente. No quieren ser solo presidentes municipales concluir ahí su carrera, quieren la gubernatura.

Habrá, por supuesto, fuerzas internas y externas que busquen desbocar los proyectos. A Cruz lo intentaron desbarrancar los Bonillistas en el proceso de reelección, aventando en su contra a un Fiscal Anticorrupción con más ánimos lucrativos por delante que por convicción ideológica partidaria pues sabía que el entonces competidor de Pérez Cuéllar, Rogelio Loya, no obtendría votos ni aunque fuera elección judicial con acordeón.

Al alcalde de Juárez le interesa la gubernatura pero algunos de sus correligionarios en la capital Chihuahua han mostrado una fuerte obsesión por desplazar al PAN también de la presidencia municipal y han golpeado de forma incesante a Bonilla. No le han hecho gran mella ni entre los regidores guindas en el cabildo que votan frecuentemente a su favor asuntos trascendentes para la ciudad, pero no quitan el dedo del renglón.

Pérez Cuéllar ha trabajado con sin igual esmero a las llamadas fuerzas vivas del municipio; a los líderes empresariales, sociales, religiosos, políticos (el cabildo parece un cabildo 100 por ciento de Morena). En el buen sentido, mantiene un control casi total del Centro Coordinador Empresarial, sobre todo ahora con Rogelio González al frente.

Ha sido extremadamente cuidadoso en sus relaciones con la jerarquía nacional de la Cuarta Transformación, empezando por la presidenta, Claudia Sheinbaum, con todos los miembros de su gabinete, con los líderes parlamentarios en el Congreso de la Unión, etc.

“Quiero verte hambre....”, le dijo Maru Campos a Bonilla en La Casona, el jueves antes del informe.

Desde luego no se refería al hambre por la hora de la comida o por las abundantes sabrosuras del restaurante sino por imprimir mayor velocidad hacia el 2027. Lo dijo la mandataria ante los otros invitados especiales: la presidenta del PAN en el estado, Daniela Álvarez; el presidente del PAN nacional, Jorge Romero.

Maru Campos es la pieza número uno para Bonilla Mendoza, fue su colaborador cuando fue ella alcaldesa. Son amigos, así que atender sus consejos, sus sugerencias, y en cierta medida sus directrices, es completar el cuadro interno requerido para confirmar la postulación en el momento dado, y efectivamente, ampliar sus posibilidades de ganar el 2027.

Igual que Cruz en Juárez, el edil de Chihuahua tiene en la bolsa prácticamente a toda la clase empresarial, con la ventaja que sus líderes son afines a la derecha, casi ninguno de los más importantes comulga con la izquierda.

Aunque más en calidad simbólica que efectividad electoral, Bonilla tiene también el respaldo abierto de los exgobernadores priistas, Patricio Martínez, y los Baeza, Fernando y Reyes.

Han trabajado pues los dos para llegar sólidos a su cuarto informe e ir a la pelea de peleas que significa una campaña por la gubernatura, ya en marcha. Y como esta columna cierra temprano los sábados, ya no supimos quién se llevó la corona del estatal de beis: Cruz (Indios) o Marco (Dorados).