-Confirmado que venían con los días contados

-Viene Jáuregui por su baño de reflectores

-Teléfonos conectados a satélites, el nuevo paradigma

-Predialazo con tinte rojo

Numerosos mensajes e interpretaciones dejó la designación de Gilberto Loya como encargado de despacho de la Fiscalía General del Estado, tras cinco años completos como secretario de Seguridad Pública y después de haber entregado la obra de la Torre Centinela en Juárez, que apenas pudo estrenar unos cuantos días.

En primer lugar, según los observadores de Palacio de Gobierno, el nombramiento fue la señal más clara de que la gobernadora Maru Campos va en serio a enfrentar el reto de dejar a Loya Chávez al frente de la FGE, una vez que sea reformada la Constitución para dotar de autonomía al Ministerio Público Estatal.

Más allá de la lucha que hay en el Congreso del Estado por esa reforma -que tiene en contra Morena, al Verde y al PT, con lineazo directo y abierto del candidato a gobernador, Cruz Pérez Cuéllar-, el cambio a estas alturas del sexenio fue leído políticamente más como una apuesta al futuro que a la tarea presente de reforzar la labor investigadora, ministerial y de seguridad, como fue presentado el movimiento de forma oficial.

Otro mensaje fue al interior de la Fiscalía porque el hasta ayer encargado, Francisco “Panchito” Sáenz, era visto como incondicional de César Jáuregui, y desde que empezaron las fricciones entre Palacio de Gobierno y el exfiscal por la candidatura del PAN por la capital, circulaban versiones de que tenía sus días contados.

A “Panchito” supuestamente le pidieron permanecer en la FGE como estaba antes, al mando de una vicefiscalía que hacía todo y nada a la vez, pero operaba como brazo derecho de Jáuregui Moreno. Ya se verá en unos días si quedó en el cargo que ni en el organigrama aparece.

Una interpretación más fue al interior de la SSPE, en la que fue relegado el subsecretario de Despliegue Policial, Ricardo Realivázquez, y favorecido con la designación Luis Ángel Aguirre, subsecretario de Estado Mayor.

El cambio fue visto con cautela en las tropas porque muchos de los elementos estatales, que dependen directamente de Realivázquez, le apostaban a su jefe para secretario, pero la balanza parece haber favorecido a la formación académica de Aguirre y no a la trayectoria policial.

Así de variadas las interpretaciones del movimiento de gabinete que hizo Campos Galván ayer, cuyas implicaciones políticas seguramente darán de qué hablar por más tiempo.

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Es indiscutible que el tema grillo central será acaparado esta tarde en el centro de la ciudad por la “toma de protesta” de Marco Antonio Bonilla como “coordinador de la patria, la familia y la libertad”, o dicho sin tanto choro, candidato priANISTA por la gubernatura, pero el condimento sabroso, el chismecito mayor, será aportado por la presencia en ese mismo evento del exFiscal General, César Jáuregui Moreno.

Contra el exFiscal han sido lanzados todos los huracanes más destructores de la temporada para evitar que obtenga la candidatura del PAN a la presidencia municipal de Chihuahua.

Ha sido persistente Jáuregui, y hasta de más. No ha evitado el peligroso oleaje, lo ha enfrentado con una actitud desafiante que en otros momentos sería considerada de plano suicida.

Pues ahí estará hoy entre la bola de priistas y panistas convocados para reunirse a las cinco de la tarde en la 16 de Septiembre y Mariscal. Quiere que lo vean y él verlos a todos y platicar con los que alcance a platicar para confirmarles que no ha bajado bandera; al contrario, la trae más firme que al iniciar su precampaña.

Los jefes políticos del PAN no tienen considerado a Jáuregui como candidato a la alcaldía, ese es el gran problema. Allá, quien ha arrebatado las bendiciones oficiales respectivas es el secretario General de Gobierno, Santiago de la Peña, cuyo antecedente priista y otros “detalles” se han convertido en sus principales enemigos para concretar el objetivo.

Solo un golpazo de poder puede colocar a Santiago en la postulación porque el panismo en general, de fregados, si no llega Jáuregui, exigen que al menos sea alguien de su propio partido el nominado. Hay varias opciones también buenas.

Lo hemos dicho en este espacio, los(as) jefes políticos(as) del estado quieren a Santiago pero antes quieren garantizar que excluir a Jáuregui no les vaya a provocar el estallido de una bomba que los lleve a perder lo más por lo menos; es decir, que debilite al PAN, le haga perder votos y de pasada pierda quizá no la alcaldía, pero sí la gubernatura.

Ese es el gran dilema no resuelto en la capital del estado, de ahí que donde se pare el exfiscal, saque ronchas y jale reflectores, como hoy en el mitin para Marco Bonilla.

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Cuando en una economía, como la norteamericana los jugadores empresariales tienen cancha pareja para competir y ofrecen opciones avanzadas a sus clientes, regularmente resulta en beneficios directos para éstos.

Decimos eso porque ayer se anunció que la empresa Starlink del hombre más rico del mundo, Elon Musk, va a ofrecer servicios de telefonía celular para competir con operadores como AT&T o T Mobile.

Pero no es cualquier competencia. Se trata de un servicio que prácticamente se brindará desde el espacio exterior con cientos de satélites y con una potente banda terrestre que puede atravesar paredes.

Seguramente que el servicio de Starlink va a requerir apoyo de antenas terrestres, pero el concepto en sí le brinda un poder por encima de cualquier otra compañía. Incluye, además, un cambio de red terrestre común al satélite cuando la conexión se vea interrumpida, ideal para zonas campestres o carretera.

Se habla también de que los nuevos teléfonos móviles que se fabriquen entre 2027 y 2028, integren nuevas capacidades de procesamiento de datos en ultra alta velocidad, por lo que el anuncio es toda una revolución tecnológica en materia de telecomunicaciones.

Por esa razón los inversionistas están viendo con tremendas uñas este cambio de paradigma. En México, seguramente tendrá su impacto tanto el anuncio, como el posterior desarrollo del nuevo modelo de Elon Musk.

Carlos Slim, está desde ahora, condenado a reaccionar de la mejor manera posible en beneficio de sus millones de clientes o verse arrastrado por un competidor que lo está viendo desde el cielo.

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Si la reciente aprobación de la Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral y Registral encendió alarmas en estados y municipios, lo que se incuba en el Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM) amenaza con llevar la fiscalización patrimonial a un nivel inédito en todo el país.

Por un lado, la nueva ley nacional no representa un simple esfuerzo de modernización técnica o digitalización administrativa, sino la antesala de un modelo de intervención territorial inspirado en los instrumentos urbanos aplicados en Brasil, bajo la inspiración de la función social del suelo y el combate a la especulación inmobiliaria.

Con la nueva ley catastral nacional -pasando por encima del 115 constitucional, base del municipio libre- la conducción de la política catastral ahora será centralizada en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT).

Vendrá una Plataforma Nacional Catastral y una Clave Única Catastral vinculada a la CURP para cada inmueble, con predialazo encubierto, ya que los valores catastrales serán alineados con los precios de mercado.

El incremento en el impuesto predial será automático, con golpe al bolsillo del patrimonio de millones de mexicanos y afectación a la deteriorada economía familiar.

El paralelismo con la experiencia brasileña es crítico, no solo por esta ley catastral, sino por el modelo que tratan de implementar en la zona metropolitana de la ciudad de México, con "Polígonos de Construcción Prioritarios" y subasta pública forzosa.

Nada más falta que la cereza en el pastel sea la eventual obligación de municipios de concentrar la nueva riqueza fiscal en el gobierno federal, para su mejor administración.