Michael Barr vicepresidente de la Reserva Federal (Fed por sus siglas en inglés), dijo que planea renunciar a su cargo el próximo 28 de febrero, con el objetivo de evitar una pelea legal por el Presidente electo Donald Trump.
Barr dijo en un comunicado que renunciaba a su papel como vicepresidente de supervisión del banco central más de un año antes de que expire su mandato, pero planeaba mantener su puesto en la Junta de Gobernadores de la Fed.
Por su parte, la Fed dijo en el comunicado que no emprendería ninguna regulación importante hasta que se confirme a un sucesor en la función reguladora. La salida de Barr despeja el camino para que Donald Trump, quien jurará su cargo el 20 de enero, nombre a todos los nuevos reguladores bancarios del Gobierno estadounidense y comience a trabajar en una agenda más favorable para el sector.El mandato de Barr no expiraba hasta julio de 2026, y previamente había manifestado al Congreso su intención de permanecer en el cargo.
Si bien no nombró a Trump, Barr dijo en un comunicado que el "riesgo de una disputa" sobre su puesto podría ser una "distracción" de la misión de la Fed. Reuters había informado previamente de que Barr buscó asesoría legal de un bufete de abogados externos para explorar sus opciones en caso de que Trump intentara destituirle. La decisión de Barr de permanecer como gobernador de la Fed, sin embargo, limita las opciones de Trump para nombrar a un sucesor. No hay puestos vacantes en la junta de siete miembros de la Fed, lo que significa que tendría que seleccionar un nuevo jefe de regulación entre los actuales miembros, o mover a uno de esos funcionarios a otro puesto en el Gobierno para liberar un lugar. La gobernadora de la Reserva Federal, Michelle Bowman, que ha criticado regularmente los esfuerzos de Barr por imponer normas más estrictas al sector bancario, es considerada por los grupos de presión y los analistas como candidata a sustituirle. Un portavoz de la transición de Trump no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.