Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum no esté de acuerdo, el precio del kilogramo de la tortilla sí subirá hasta 29 pesos el 20 de abril, a menos que el Gobierno federal y Maseca hagan un convenio, advirtió Pedro Murillo, presidente de la Asociación de Tortilleros de Ciudad Juárez.
Bajo el argumento de que el costo de los granos del maíz está en su nivel histórico más bajo, ayer la mandataria aseguró que el gremio “no tiene ninguna razón” para impulsar un alza. Sin embargo, Murillo insistió que convergen otros productos en la elaboración, así como servicios.
El representante aseguró que mantener el valor en 28 pesos en la frontera sin un abaratamiento en la harina del maíz, cuya tonelada subió 450 pesos, implicaría pérdidas para los negocios afectando su operación, arrojándolos a la quiebra si se consideran además las presiones fiscales.
“No sé en qué se basa la presidenta. Hablamos de 450 pesos más en la tonelada de Maseca, yo que compro dos toneladas, serían casi mil pesos (adicionales) por semana, cuatro mil por mes; perdería 48 mil pesos por año, y eso a mí me serviría para el Seguro de los trabajadores”, dijo.
Detalló que la tonelada de harina de maíz pasó de los 17 mil 150 a 17 mil 600 pesos. Agregó que la justificación que le dieron está ligada al precio del diésel, que ha subido por la volatilidad del conflicto bélico en Medio Oriente, que ha presionado el precio del barril del petróleo.
“Hoy (ayer) nos aumentó la Maseca, entonces, yo hablé en la mañana con el representante (de la empresa) y me dijo: ‘Yo no voy a bajar la harina, a menos de que haya un convenio con la presidenta’, y si no aumentamos ahorita la tortilla un peso, la verdad, vamos a la quiebra”, puntualizó.
Por su parte, el Consejo Nacional de la Tortilla consideró que a la titular del Ejecutivo federal no la asesoran y la hacen quedar mal con sus respuestas. Homero López, directivo del organismo, subrayó que la tortilla no solo se hace con maíz y harina, pues la cadena de abasto es muy extensa.
La presidenta de la República giró instrucciones a Julio Berdegué, secretario de Agricultura, para ponerse en contacto con el grupo de tortilleros. Quienes integran el gremio cuestionaron el discurso y aclararon que no es algo que ellos decidan, sino que la batuta la tiene la Federación.