La persistente incertidumbre por la revisión del T-MEC y los cambios institucionales internos seguirán siendo un lastre para la inversión y el crecimiento económico de México, lo que complicará aún más la consolidación fiscal, advirtió UBS.
En un nuevo análisis publicado este 2 de junio, expertos de la firma global de servicios financieros subrayaron que las recientes rebajas de la calificación crediticia por parte de Moody's y S&P ponen de relieve una preocupación: el deterioro gradual del crecimiento económico a medio plazo y las perspectivas fiscales del País.
De este modo, indicaron, el principal reto de México no es la inestabilidad macroeconómica, sino la falta de confianza, ya que sin una recuperación sostenida de la inversión privada, la economía corre el riesgo de permanecer atrapada en un prolongado periodo de bajo crecimiento y creciente déficit fiscal. "Nuestra hipótesis de base es que México mantendrá la calificación de grado de inversión en los próximos años. A pesar de unas perspectivas fiscales más difíciles, no esperamos nuevas rebajas en los próximos 12 meses."No obstante, las perspectivas se han vuelto menos favorables. Las agencias de calificación se centran cada vez más en la disminución de la eficacia de los anclajes fiscales tras repetidas desviaciones de los objetivos fiscales en los últimos años", comentaron los analistas en el documento 'México: El costo de la persistente incertidumbre'
Con esto, abundaron, el margen de error del País se está reduciendo y los acontecimientos internos han reforzado este clima de cautela. "La reforma judicial y el debilitamiento de los organismos reguladores autónomos han acentuado las preocupaciones sobre la previsibilidad institucional, especialmente en ámbitos como el Estado de derecho y la eficacia del Gobierno. "Aunque la administración de Sheinbaum ha adoptado un tono más pragmático hacia la inversión privada, los inversores siguen buscando señales más claras sobre las normas a largo plazo en materia de infraestructura, energía y participación del sector privado", comentó el grupo de analistas en el documento. UBS considera que la próxima revisión del T-MEC ejemplifica este entorno, ya que los inversores no anticipan cada vez más un colapso o una rápida renovación del acuerdo, sino más bien un proceso de negociación prolongado con revisiones anuales y una continua incertidumbre política. "La cuestión central no son los aranceles, sino la falta de claridad sobre el futuro marco político. Los grandes proyectos de fabricación e infraestructura requieren una planificación a largo plazo y certeza normativa. "Como resultado, muchas empresas están posponiendo sus gastos de capital a la espera de una mayor visibilidad sobre las normas comerciales y la relación general entre Estados Unidos y México", resaltó UBS. La institución financiera subrayó que esta incertidumbre ha afectado cada vez más a la inversión, ya que la inversión fija bruta ha perdido impulso desde mediados de 2024, con la inversión pública limitada por la consolidación fiscal y la inversión privada lastrada por la incertidumbre en torno a las negociaciones del T-MEC, las reformas internas y el entorno operativo para los proyectos a gran escala. Los indicadores de confianza empresarial, añadió, también apuntan a un clima de inversión más débil.