Actualmente, cinco de cada 10 jóvenes estudiantes utilizan herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para pedir consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza, mientras que 42 por ciento recurre a ellas para desahogarse o sentir que alguien los escucha, advirtió Marifer Olvera, fundadora de HOPE.

Estos datos muestran que la IA comienza a ocupar un espacio en la vida emocional de los jóvenes mexicanos, más allá de sus aplicaciones académicas o laborales, al convertirse para algunos en un primer punto de consulta cuando enfrentan algún malestar.

"El uso de la IA introduce una diferencia importante: ya no se trata solamente de consultar información, sino de interactuar con una herramienta que responde de manera inmediata y puede generar una sensación de conversación", señaló Olvera.

La especialista consideró que este cambio obliga a ampliar la forma en que se entiende la atención psicológica, pues la primera búsqueda de ayuda puede ocurrir frente a una pantalla, pero debe conducir hacia información confiable, prevención y, cuando sea necesario, atención profesional.

Olvera advirtió que identificarse con un contenido sobre un síntoma o una experiencia no equivale a contar con una evaluación psicológica, especialmente ante algoritmos que personalizan cada vez más la información que recibe cada usuario.

"Cuando una persona busca desahogarse, no siempre busca una solución; muchas veces necesita sentirse escuchada. Una herramienta de Inteligencia Artificial puede ofrecer una respuesta inmediata y ayudar a ordenar una idea, pero no sustituye la comprensión de una historia personal ni la responsabilidad que implica un proceso terapéutico", explicó.

Las nuevas generaciones, agregó, ya no necesitan que se les convenza de la importancia de la salud mental, sino encontrar respuestas accesibles cuando deciden buscar ayuda.

"El verdadero reto es construir un puente entre la manera en que hoy buscan información y la atención que necesitan, sin perder de vista que detrás de cada consulta existe una historia que requiere escucha, contexto y acompañamiento profesional", consideró Olvera.

La tecnología, añadió, puede ser un primer acercamiento, pero el siguiente paso debe conducir hacia una atención humana y responsable.